jueves, 8 de noviembre de 2012

Niños sin infancia y adultos inmaduros


Cuando yo era pequeña, salíamos a jugar a la calle o al jardín y montábamos en bicicleta con otros niños, fabricábamos cabañas que se venían abajo al primer soplido, trepábamos a los árboles para caernos y cuando veíamos una película, nuestros padres procuraban que fuera apropiada para nuestra edad. Éramos niños.
Ahora observo que ocurre todo lo contrario. Los mayores se sientan con los niños a ver programas en los que unos cuentan cómo se acuestan con otros y ven películas inapropiadas, por no decir inmorales, sin pensar en cómo esas imágenes pueden afectar a los pequeños. Los niños no ocupan su tiempo en jugar, inventar aventuras o simplemente correr por ahí haciendo trastadas. Las niñas de nueve o diez años se preocupan de su aspecto, quieren ir a la peluquería, se pintan las uñas, se maquillan y se obsesionan por estar más o menos delgadas. Los niños son animados por sus madres a cortarse el pelo con un determinado estilo, se ponen piercings o se hacen tatuajes. Y no hablo de adolescentes, sino de niños pequeños que con diez u once años están al acecho dispuestos a tener sus primeras experiencias sexuales.

Se ha perdido el respeto al niño. Por ello, ahora se habla de todo en su presencia sin pensar que la información mal dada que el pequeño recibe lo convierte de un adolescente precoz mucho antes de tener edad para ello. Por otro lado, hay un deseo obsesivo por parte de los padres de dar y consentir todo, de no provocar en sus hijos la más mínima frustración, como si eso fuera a hacerles felices. Los menores obtienen lo que quieren por las buenas o por las malas. Son caprichosos porque sus educadores los hacen caprichosos. Hay una cierta alergia a las palabras disciplina y educación.
Hoy a los niños se les sobreprotege, se les consiente y se los mima, y al mismo tiempo se les abandona. Detrás de una apariencia de normalidad, incluso de abundancia de bienes materiales, los niños se ven a veces obligados a vivir en soledad, porque sus padres trabajan demasiadas horas, salen mucho, casi no pasan tiempo con ellos, o están separados.

Todas estas circunstancias hacen que los niños acaben encontrando puntos de referencia en la televisión, la publicidad y la electrónica. La cuestión es que entre los intereses del consumismo y el egoísmo y la hipocresía de los adultos, la infancia de nuestros niños es cada vez más corta. ¿Quiere esto decir que maduran antes? En absoluto. Las mismas circunstancias que matan la infancia antes de tiempo, hacen que la adolescencia dure eternamente, con lo que niños de once o doce años se asemejan mucho a jóvenes de 25 que deberían ser ya adultos . Protejamos la infancia de nuestros hijos, porque los niños sin infancia son adultos inmaduros.  

10 comentarios:

Alberto Tarifa Valentín-Gamazo dijo...

los niños sin infancia son adultos inmaduros; ni más ni menos, y esos adultos inmaduros malcrían a sus -pocos- hijos, y así se establece un círculo vicioso que hay que romper como sea.

Buen artículo.

'Mrswells' dijo...

El articulo que has escrito dice una gran verdad, que no se si es tan causa--->efecto como parece afirmar Alberto. El caso es que cómo es la Providencia Divina que en algunos casos se ven hijos de padres muy inmaduros (o con grandes problemas: drogas..etc) salir rectitos e incluso ser ayuda de sus padres. Y tambien se da desgraciadamente que padres muy estrictos puedan dar lugar a hijos inseguros en la adulted.
Luego esta el entorno no familiar. Me he fijado, por ejemplo que en Inglaterra por termino medio, una persona hace los cambios en cuanto a maquillaje, ropa apariencia, modo de hablar.. al menos dos o tres agnos antes en su desarrollo que en Espagna o en India o en Latinoamerica y los hijos de estos ultimos les parecen 'subdesarrollados' en la prepubertad ...

Es el miedo a ser tonto, a no encajar y desgraciadamente los sistemas educativos promueven la precocidad en lo superficial y no en lo espiritual.

Lei la Autobiografía de Sta Teresita de Liseux, muy precoz espiritualmente pues la dejaron entrar al Carmelo con 15! en su libro afirma que ella era una nigna muy mimada, que a los 11 o 12 agnos no sabia 'cuidarse' en cuanto a peinado, ropa..Y que a su padre bien le importaba su aspecto (que ella tuviera el pelo moldeado cada dia y pareciera una princesa) pero tambien le inculcó al mismo tiempo valores religiosos yespirituales y sobretodo la libertad de crecer por sí misma, guiada por Dios.

Es un equilibrio muy dificil para los padres el hacer y el dejar hacer. Nos puede ayudar la Misericordia Divina y la humana.

María Nancy dijo...

Hola,encantada de conocerte,me quedo por aquí para caminar este año de la fe juntas.
Comparto lo que acabo de leer.
Roguemos al niño Dios por todos los niños y sus familias y recordemos las palabras de nuestro Divino Maestro:“Les aseguro que si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos”.
Un cariño,bendiciones

LAH dijo...

Has dado en el clavo Elige !!! adultos inmaduros, débiles -porque se lo han dado todo- e irresponsables...sólo está hoy por hoy La Iglesia que pone cada cosa en su sitio, y no callará.
Hace muchos años ya, cuando en la tele ponian aquella serie que se llamaba: El pájaro espino, vi un dibujo del hijo de un familiar con apenas 4 años que pintó en un papel al famoso cardenal abrazado a una mujer...y todo esto sigue creciendo por desgracia..

elsillóndepapá dijo...

Completamente deacuerdo contigo, hoy por hoy los niños no son niños y todo gracias a la educación dada por los padres. Dejemos a los niños ser niños que ya crecerán. Un abrazo

Marian dijo...

Protejamos la infancia de nuestros hijos, porque los niños sin infancia son adultos inmaduros.
¡Que pena me dan, son niños débiles, sin infancia, sin saber jugar, todo
el día conectados al ordenador, móvil,etc.¿ Que estamos haciendo con
nuestros niños?Es muy fuerte, prefiero no seguir ahondando en el tema. Solo me sale una suplica al Señor. Un abrazo.

Belen dijo...

Y yo añadiría que la jornada laboral de un niño es inhumana,las horas en el colegio,las horas de extraescolares,las horas de deberes y estudio...
Pura y dura explotación.

Un cariñoso saludo.

CHARO dijo...

Estoy de acuerdo contigo.....a los niños les estamos robando su infancia y esto es imperdonable. Yo también jugaba a todo eso que tú cuentas, tuve una infancia de lo más juguetona.Besotes

eligelavida dijo...

Belén, es muy cierto que los niños, entre las actividades escolares y las extraescolares, parecen ejecutivos agresivos.

Un abrazo!

Clo dijo...

Este post es magnífico Elige, estoy absolutamente de acuerdo. Que el Señor ayude a todas estas generaciones de niños vacías de afecto y valores y cargadas de materialismo y necesidad de éxito (incluída la mia, la mayoría de mis compañeros de estudios andan perdidos buscándose a sí mismos).

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