martes, 27 de noviembre de 2012

La virginidad de María y la divinidad de Jesús


¿Por qué es tan importante la virginidad de María? Pensad por un momento la grandeza de la concepción de Jesús. El Papa Benedicto XVI lo explica así:

«La Virgen María no sólo concibió, sino que lo hizo por obra del Espíritu Santo, es decir, de Dios mismo. El ser humano que comienza a vivir en su seno toma la carne de María, pero su existencia deriva totalmente de Dios. Es plenamente hombre, hecho de tierra —para usar el símbolo bíblico—, pero viene de lo alto, del cielo. El hecho de que María conciba permaneciendo virgen es, por consiguiente, esencial para el conocimiento de Jesús y para nuestra fe, porque atestigua que la iniciativa fue de Dios y sobre todo revela quién es el concebido. Como dice el Evangelio: «Por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios» (Lc 1, 35). En este sentido, la virginidad de María y la divinidad de Jesús se garantizan recíprocamente».

El dogma mariano de la Virginidad perpetua de María no es una novedad. La Iglesia afirma este dogma desde el Credo compuesto por los Apóstoles. Pero hay algunos que, a pesar de su formación, parece que no se han enterado. El sacerdote jesuita colombiano, Alfonso Llano Escobar, en un artículo en el que comenta el nuevo libro del Papa sobre los relatos evangélicos de la infancia de Jesús, se pregunta por qué Ratzinger vuelve sobre la cuestión de la virginidad de María, como si se tratara de 'algo superado', y afirma que María, «como madre del hombre Jesús, igual a nosotros, lo engendra con un acto de amor con su legítimo esposo, José, del cual tuvo cuatro hijos varones y varias mujeres». Todo esto él lo sabe muy bien porque estuvo allí. Si no, ¡de qué!

¡Cuidado con algunos sacerdotes que son lobos con piel de oveja!
 

7 comentarios:

Belen dijo...

Siempre he pensado que el peor enemigo lo tenemos en casa...y no nos damos ni cuenta...o lo que es peor,nos damos cuenta y callamos como zorros.

Un cariñoso saludo.

Sancho dijo...

Lo más sorprendente es que no aparezca un superior que sea capaz de reprobarle sus palabras. Al fin y al cabo lo que dice es una herejía. ¿Esto son los jesuitas hoy? No lo creo.

Maribel G. M dijo...

Pues hay que tener mucho cuidado con sacerdotes como éste porque pueden confundir a muchos cuya fe no sea fuerte.
Un beso y buen día

gosspi dijo...

Que bien que pongas esto...la de sacerdotes que tienen un cacao de aupa..pobres...Pero estan ahí para nuestra santificacion, calro está.
Pienso que desde la experiencia de Fé todos somos "virgenes" dentro de la Iglesia...pero desde la Fé pues cuando se hace carne en nosotros la Palabra es por Obra del Espiritu santo, esto es asi.Y me pregunto que experiencia tendrán estos sacerdotes???a rezar mucho por ellos...eso lo pide la Virgen a todas horas.

Antonio dijo...

¿No será este el director espiritual de Católicas por el Derecho a Decidir?..........
¿Recordais al Beato Juan Pablo con el dedo levantado bronqueando a aquel dacerdote centroamericano?.....
Pero ¿de que nos asustamos? si ya nos lo advirtió el Maestro.

CHARO dijo...

Ante una herejía de este tamaño cómo es posible que ninguna autoridad eclesiástica diga ni haga nada.....¡¡¡inexplicable!!! Besotes

Anónimo dijo...

Debería renunciar al sacerdocio y meterse a predicador pentecostal , pues a la Iglesia Católica le hace mucho daño , pero le haría un gran favor a la otra secta.... Q falta de estudio , de conocimiento y de amor a la Iglesia y a la Virgen María , Bebdiciones

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Mi foto
Spain
Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).