miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Es preciso legislar las uniones homosexuales?

 

He observado que la mayoría de los que no están a favor de la legalización del matrimonio homosexual argumentan que lo principal es que no se lo llame matrimonio, aunque coinciden en que es necesario legislar esas uniones, si bien dándoles otro nombre.

La cuestión es ¿por qué hay que legislar las uniones homosexuales?
Para empezar, tengamos en cuenta que el matrimonio no es una unión cualquiera entre personas humanas. Se trata de una unión que existe exclusivamente entre dos personas de sexo opuesto, que por medio de la recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus personas, estando abiertos al don de la vida. El matrimonio, así considerado, es una institución no sólo de carácter privado, sino también público, que tiende al bien común.

La Iglesia católica explica que el matrimonio es santo, mientras que las relaciones homosexuales contrastan con la ley moral natural. Sé que esto puede producir algún escándalo entre los que lo lean, pero esta verdad no significa que las personas homosexuales deban ser discriminadas. Por el contrario, la Iglesia enseña que «deben ser acogidas con respeto, compasión y delicadeza, evitándose todo signo de discriminación injusta», lo cual no es óbice para reconocer que las uniones homosexuales están cerradas al don de la vida, no proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual, y no pueden ser consideradas matrimonio.
La ley española, como en muchos otros países laicistas, ha establecido una equivalencia legal entre las uniones homosexuales y el matrimonio propiamente dicho. Con ello, favorece una concepción errónea de la sexualidad y del matrimonio. ¿Qué necesidad hay de legislar acerca de estas uniones?

Hay quien dice que es necesario legalizar las uniones homosexuales para que las personas que conviven en estas parejas no vean mermados sus derechos. Se trata de un argumento falso, ya que nadie pierde el reconocimiento de sus derechos comunes por convivir con otra persona, se trate de una convivencia homosexual o heterosexual. Siempre se puede recurrir al derecho común para tutelar determinadas situaciones jurídicas, lo mismo que hacen personas que conviven en otro tipo de uniones. Legislar las uniones homosexuales es una discriminación respecto a otras uniones que no tienen un componente sexual.
Imaginad el caso de un padre viudo que convive con un hijo soltero que cuida de él, dos jóvenes amigos que conviven para compartir gastos sin estar unidos por una relación homosexual, dos personas mayores que antes que vivir solas prefieren convivir y hacerse mutua compañía, un anciano que pone su casa a disposición de un estudiante de tal manera que éste tenga donde vivir y el mayor esté acompañado, una mujer adulta que cuida a un discapacitado, etc. Si observáis, veréis que algunas de estas uniones de hecho cumplen una función social importantísima, que no está reconocida, mientras que la unión homosexual sólo atañe a los convivientes, pero no cumple función social alguna ni es de interés público.

¿Se discrimina a las personas homosexuales si no se legisla su convivencia? No, porque cualquier tipo de convivencia puede regularse mediante las leyes vigentes, y a esa legislación pueden acogerse las personas homosexuales, como todas las demás. En cualquier caso, no se puede establecer una equivalencia discriminatoria hacia el verdadero matrimonio, con una unión que no sólo no es matrimonial, sino que no cumple la función social del matrimonio.
La personas homosexuales u heterosexuales que conviven entre sí pueden acudir a la legislación vigente, crear sociedades, declararse beneficiarios de sus cuentas bancarias, hacer testamentos (dentro de lo que la ley española permite), hacerse legados, préstamos, donaciones, etc.

¿No son exactamente los mismos beneficios que puede obtener un matrimonio? Efectivamente, porque no son matrimonio. Tampoco tienen la función social del matrimonio ni sus responsabilidades. No forman una institución de carácter público que tienda al bien común. Tan sólo forman una unión de interés privado, como puede haber muchas otras.
¿Debe legislarse una unión homosexual como si fuera un matrimonio? No, porque no hay ninguna base que nos permita establecer una similitud, ni siquiera remota, entre el matrimonio y las uniones homosexuales, se las llame ‘matrimonio homosexual’ o de cualquier otra manera.

15 comentarios:

Sancho dijo...

Estoy totalmente de acuerdo. La convivencia, del tipo que sea, puede acogerse a las leyes que ya tenemos; no hay ninguna necesidad de equiparar la unión de personas del mismo sexo al matrimonio, como hizo el psoe y como mantiene el pp.

'Mrswells' dijo...

Estoy de acuerdo contigo aunque reconozco que te has quedado corta en lo que significa la equiparación de las dos uniones como la misma cosa. Te veo hasta un poquitin políticamente correcta en este post!
(Es broma)

eligelavida dijo...

jajaja! Mrswells, reconozco que intento evitar herir susceptibilidades. Tan sólo quiero expresar que, en mi opinión, el tama de la unión homosexual ya está contemplado en el derecho general, sin necesidad de hacer una ley especial que lo regule.

Unas pocas entradas atrás me dio la impresión de que muchos no piensan así y creen que sí es necesaria una legislación especial. Me encantaría conocer otras opiniones.

eligelavida dijo...

Sancho, tanto el Partido Socialista como el Partido Popular equiparan matrimonio con unión homosexual. Hasta que el TC se manifestó, el PP simplemente pedía distinguir una unión de otra por el nombre, es decir, que no se llamara a la unión homosexual matrimonio. Por lo demás, pensamiento único.

CHARO dijo...

Cada vez entiendo menos la capacidad mental de la sociedad en que vivimos y lo peor es que cada vez hay más personas que la apoyan.Besotes

Alexandra dijo...

¿Y no sería bueno legislar aunque solo sea para distinguir bien el uno del otro?
No sería equiparar el matrimonio con las uniones gays, sino distinguir los distintos tipos de uniones: por un lado las parejas de hecho inscritas en el registro, los matrimonios civiles o religiosos, matrimonios homosexuales, cada uno con sus derechos y deberes :)

Antonio dijo...

Completamente deacuerdo con tu post.Ahora los discriminados son esas hermanas ancianas que viven solas y juntitas que en todos los barrios hay muchas. Y ya basta de ser tan politicamente correctos que como sigamos así de ñoños dentro de poco va ha haber que legislar sobre las uniones con animales de compañia, que yo quiero mucho a mi Cuqui....

Maribel G. M dijo...

Gracias por llegar a mi casa y quedarte en ella.
Con tu permiso yo me quedo en la tuya
UN abrazo y buen día

Alfonso dijo...

Lo has explicado muy claro y por lo que se, es la postura de la iglesia. No es cosa de ignorar o no legislar, sino de aceptar que estas situaciones se pueden solventar con la ley en la mano. Lo que salga de ahí es hacer la pelota al lobby gay, y el PP el primero. Así nos va, con tantos católicos que dejan de serlo mientras meten la papeleta en la urna.

Muy interesante lo que dice José Mª Iraburu al respecto: http://infocatolica.com/blog/reforma.php

eligelavida dijo...

Gracias a ti Maribel, bienvenida!

Hilda dijo...

Wow Eli, que bárbara, buenísimo artículo, de verdad que buena forma de explicar lo obvio que mucha gente se niega a ver. Saludos. Hilda

Miriam dijo...

No sé si ya lo tienes, pero por si las moscas te lo paso
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=O9u5HtS3174

José Miguel dijo...

Las épocas de crisis se caracterizan por discutir lo evidente. Y tu entrada es un paradigma.
Es realmente un verdadero alarde de ingeniería social, actuando en varios frentes: medios de comunicaciones, centros educativos, RAE,… a base de manipular el término matrimonio han conseguido que se implante lo “políticamente correcto” que no es otra cosa que sembrar la confusión para conseguir que los homosexuales alcancen los mismos derechos que los matrimonios, incluido la posibilidad de la adopción.
Cuando San Alberto Magno le solicitaba a Santo Tomás de Aquino que explicara una cuestión, éste siempre empezaba diciendo “distingamos…”. En cierta ocasión San Alberto le inquirió por qué decía distingamos y Santo Tomás le contesto “porque donde no hay distinción hay confusión”

eligelavida dijo...

Miriam, no, no lo conocía y me parece muy interesante. Voy a colgarlo ahora mismo. Mil gracias!

Salvador dijo...

Son descubiertos en su misma mentira. No porque otros ciegos, ahora en el poder, digan que las uniones entres dos hombres y mujeres son matrimonio, lo son. Seguirá siendo siempre una mentira.

Porque nadie puede discutir que la familia es la base y la célula de la sociedad que funda su origen en el matrimonio.

Es el bien común que garantiza la perpetuidad de la misma, de forma vinculante y natural. Todo lo que sea por medios artificiales rompe ese vínculo que cataliza el amor.

Las uniones homosexuales no son células ni base de nada. Ni tienen vinculación natural Simplemente uniones, y como tal deben ser clasificadas.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Mi foto
Spain
Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).