domingo, 25 de noviembre de 2012

El niño Cristero


El Papa Pío XI, al finalizar el Año santo de 1925, proclamó la solemnidad de Cristo Rey para la Iglesia Universal. Pocos meses después comenzó en Méjico una tremenda persecución contra la fe, y bajo el grito de ‘¡Viva Cristo Rey!’ murieron muchos católicos a los que la Iglesia ya ha proclamado mártires. Son los Cristeros.
Uno de ellos, José Sánchez del Río, era apenas un niño de 13 años cuando se suspendió el culto público. Su hermano Miguel decidió tomar las armas para defender la causa de Cristo y de su Iglesia y él quiso hacer lo mismo. Su madre intentó que se quedara en casa, pero José le dijo: "Mamá, nunca había sido tan fácil ganarse el cielo como ahora, y no quiero perder la ocasión".

El 5 de febrero de 1928 tuvo lugar un combate cerca de Cotija y fue hecho prisionero. La intención de sus captores era hacerlo apostatar a fuerza de crueldad, pero no lo lograron. Escribió a sus padres: "Mi querida mamá, creo que voy a morir, pero no importa. Resígnate a la voluntad de Dios. No te preocupes por mi muerte... ten valor y mándame la bendición juntamente con la de mi padre...".
El 10 de febrero de 1928, a las 11 de la noche le desollaron los pies con un cuchillo y lo hicieron caminar a golpes hasta el cementerio. Dios le dio fortaleza para andar, gritando vivas a Cristo Rey y a Santa María de Guadalupe. Ya en el panteón, preguntó cuál era su sepultura, y con un rasgo admirable de heroísmo, se puso de pie al borde de la propia fosa. Acto seguido, los esbirros se abalanzaron sobre él y comenzaron a apuñalarlo. A cada puñalada gritaba de nuevo: "¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!".  El capitán le disparó a la cabeza, y José cayó dentro de la tumba, bañado en sangre. Sin ataúd y sin mortaja recibió directamente las paladas de tierra. Hoy, sus restos se encuentran en el templo parroquial de Santiago Apóstol, en Sahuayo, Michoacán.

El día de su beatificación, el Papa Juan pablo II se dirigió especialmente a los jóvenes diciéndoles: "probablemente Cristo no os pide el derramamiento de vuestra sangre, pero sí os pide, desde ahora, dar testimonio de la verdad en vuestras vidas".
(Fuente: Vatican.va)

"Oportet illum regnare" (es necesario que Él reine (1 Co 15, 25)).

9 comentarios:

Rafael dijo...

Qué tremendo.

AleMamá dijo...

Es tremendo que haya niños soldados, pero era bastante corriente en su época. Lo nada corriente es el valor de ese chico para dar testimonio hasta la muerte.

Acabo de ver la película Cristiada en el cine y la recomiendo por todos lados.

Saludos. ¡Viva Cristo Rey!

martina dijo...

Viva Cristo Re! La storia dei Cristeros mi interessa molto ma piango ogni volta che leggo qualcosa a riguardo. Sono martiri per amore del Signore e della Chiesa e hanno donato la vita per difenderla. Non dimentichiamoli! Un abbraccio

Teresa dijo...

Una historia preciosa que emociona. ¡Viva Cristo Rey!

Pepe dijo...

Que testimonio...Viva Cristo Rey del Universo y la Virgen María!

CHARO dijo...

Desconocía esta historia y me ha conmovido.Besotes

Sacramento Rosales dijo...

Es imposible leerlo sin que la emoción le haga a una que se le ericen hasta los pelos de la cabeza.

Miriam dijo...

Creo que en abril estrenan la película Cristiada.
Aquí la pasaron hace un par de semanas en un ciclo especial de cine espiritual, como adelanto. No pude ir, pero me han contado que es impresionante y da para un intenso cine forum.

Alfonso dijo...

Que maravilloso ejemplo de gallardía para los niños y para los mayores.

Un saludo.

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