miércoles, 27 de junio de 2012

Vive porque fue tratado como una persona


Marc tiene siete meses. A las 31 semanas de gestación se le extirpó un tumor de 168 gramos -cerca del 10% de su peso- que le ocupaba el cuello y parte de la cabeza y del tórax y que amenazaba su vida. Se trataba de un teratoma quístico inmaduro de alto grado de malignidad diagnosticado a las veinte semanas de embarazo.  Para extirparlo se extrajeron la cabeza y los brazos del bebé del útero materno sin suprimir la conexión con su madre a través del cordón umbilical.
Marc vive porque sus padres y los médicos del Hospital La Fe de Valencia lo trataron como lo que ya era, una persona, antes de su nacimiento. A raíz de esta gran noticia, pienso que es interesante reflexionar sobre la cantidad de niños a los que  no se les da la oportunidad de vivir porque padecen alguna malformación o enfermedad congénita.  Al contrario que Marc, estos niños no son tratados como personas y son abortados como si se tratase de un deshecho.

Os traigo una interesante reflexión de Salvador Pérez Alayón sobre este tema que incluye las palabras del doctor Joseph Brunner, cirujano fetal: "Si un médico puede diagnosticar y tratar a un feto, este se convierte en un paciente. Y si el feto es un paciente, entonces, es una persona... y las personas tienen derechos y privilegios, y estatus legal".

Puesto que debe ser tratado como una persona desde la concepción, el embrión deberá ser defendido en su integridad, cuidado y atendido médicamente en la medida de lo posible, como todo otro ser humano.

El diagnóstico prenatal es moralmente lícito, "si respeta la vida e integridad del embrión y del feto humano, y si se orienta hacia su protección o hacia su curación"... Pero se opondrá gravemente a la ley moral cuando contempla la posibilidad, en dependencia de sus resultados, de provocar un aborto: un diagnóstico que atestigua la existencia de una malformación o de una enfermedad hereditaria no debe equivaler a una sentencia de muerte.
Se deben considerar lícitas las intervenciones sobre el embrión humano, siempre que respeten la vida y la integridad del embrión, que no lo expongan a riesgos desproporcionados, que tengan como fin su curación, la mejora de sus condiciones de salud o su supervivencia individual.

Ver texto completo aquí: ‘El respeto a la vida humana’.

7 comentarios:

Belen dijo...

Gracias y un cariñoso saludo.

Ricardo dijo...

Es una gran noticia y una gran alegría ver casos como este en los que diagnosticar una enfermedad ante del nacimiento ha servido para salvar una vida.

Cordelia dijo...

Olé! Lo suscribo palabra por palabra

CHARO dijo...

Por fin una noticia agradable, todo un milagro de la medicina y me alegra enormemente que este niño pudiera ser salvado.Besotes

Miriam dijo...

Que buenas son las buenas noticias¡¡¡
Y que alegría como dice Ricardo que un diagnóstico sirva para lo que ha de servir, para curar o intentar curar al paciente

Ludmila Hribar dijo...

Que maravilla! Gracias.

Salvador dijo...

Creo que podríamos significar que Jesús cuando nos manda a amarnos nos está sugiriendo esto también:

"Ámense como personas, como hijos de Dios, como hermanos, con todos los derechos que, como personas, tienen por ser hijos de Dios.

Un abrazo.

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