jueves, 24 de mayo de 2012

El propósito de la vida conyugal


¿Cuál es el objetivo de la vida conyugal?

Continuando con el tema del matrimonio y la Teología del cuerpo, quiero rescatar unas palabras de Juan Pablo II a los recién casados:

Vosotros habéis sido los "ministros" de vuestro matrimonio; es decir, la "gracia sacramental" de Cristo que hace sagrado y perenne vuestro vínculo, ha llegado a vosotros a través de vuestra misma voluntad de amor y entrega recíproca.

¡Es inmensa la dignidad del matrimonio! Por ello, permaneced en el amor de Cristo.
Recordad lo que dijo Jesús: "Yo soy la Vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto... En esto será glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto" (Jn 15, 5. 8). Dad frutos de bondad, caridad, santificación; sea éste el propósito de vuestra vida conyugal.

(Audiencia General 26 de Septiembre de 1979)

8 comentarios:

CHARO dijo...

UNA FRASE MUY CLARA PARA LOS CATÓLICOS PERO DADO LA CANTIDAD DE DIVORCIO NO CREO QUE LA TENGAN MUY ASUMIDA.BESOTES

Salvador dijo...

Sí, se hace difícil, pero posiblemente no se haya cultivado bien. Si el edificio se empieza mal, mal quedará construido, y al menor temblor se vendrá abajo.

Si se busca mi bien y no el del otro, mal se empieza el compromiso matrimonial. Desde que haya verdadero compromiso la Gracia de Dios está ahí, y en el sacramento recibimos las fuerzas y la asistencia para hacerlo hasta la muerte.

La semilla muere para dar frutos; el viernes de dolor precede al domingo de pascua; el sufrimiento del parto a la alegría de la vida y la entrega al gozo del amor.

Si esto no se contempla, primero, el amor nunca ha existido, y por consiguiente muere.

Un abrazo.

Teresa dijo...

Bellísimas palabras. ¡Gracias por traerlas aquí!

Maria del Rayo dijo...

¡Hola Elige!
Creo que con nuestra vida debemos glorificar a Dios.
Pero como dice Charo, no tenemos asumida esa realidad para la que fuimos creados.
Gracias por tan importante doctrina del Beato Juan Pablo II, leí una vez el documento y me pareció maravilloso.
DTB!!

xtobefree dijo...

Buenos días Eligelavida. Cuando no es para santificación sino para perdición, entonces, es justificada la separación por el bien de esas almas precisamente pero el vínculo sigue, permanece hasta la muerte y cada uno de los esposos sigue unido para santificación del otro.Un abrazo.

gosspi dijo...

Sin el Amor de Cristo.....no existiria mi matrimonio Elige....a cada momento tengo que tener su Presencia en nuestra relacion personal..es Gracia y Cruz..las dos juntitas y llevandose Bien es la vida apasionante.....donde se sufre y se aprende a Amar.....y se entra en la Vida de santidad....que es la nuestra, claro está.
Yo añadiria el sentido del Humor...aplicado como una Virtud...es fundamental para paliar las situaciones que enturbian tantas veces ese Amor transparente y nitido de Dios..

icue dijo...

Hoy dia los matrimonios que viven de una forma recta y sacrificada son los más felices, están bendecidos por Dios.
Un abrazo

Fray Otitos dijo...

Ciertamente, ka Gracia Sacramental, llega a través del amor y la entrega y el onjetivo debe ser dar frutos de bondad. Pero como dicen anteriormente, con la canidad de deparaciones de hecho o simulada que existen en nuestros días, con la intromisión de terceros o de banales frutos en el matrimonio es dificil luchar por la verdad, ¿cuantos matrimonios rotos sin parecerlo? ¿cuantos católicos diciendo que buenos somos y engañan en el seno de su familia? Ojala se pierda la hipocresóia y venza de verdad el AMOR. Si no eres capaz de luchar por tu matrimonio, no puedes llamarte católico

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).