martes, 22 de mayo de 2012

¿Cambiará la doctrina de la Iglesia sobre el divorcio?



He utilizado la palabra divorcio para hacer más breve el título, pero la pregunta es: ¿cambiará alguna vez la Iglesia la doctrina sobre la indisolubilidad del matrimonio?
Veamos qué dice Juan Pablo II en una de sus primeras catequesis sobre este tema:

Jesucristo se refirió dos veces al "principio" durante la conversación con los fariseos, que le presentaban la cuestión sobre la indisolubilidad del matrimonio. La conversación se desarrolló del modo siguiente:
"... Se le acercaron unos fariseos con propósito de tentarle y le preguntaron: ¿Es lícito repudiar a la mujer por cualquier causa? El respondió: ¿No habéis leído que al principio el Creador los hizo varón y hembra? Y dijo: Por eso dejará el hombre al padre y a la madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unió no lo separe el hombre. Ellos le replicaron: Entonces, ¿cómo es que Moisés ordenó dar libelo de divorcio al repudiar? El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres, pero al principio no fue así".

Cristo no acepta la discusión al nivel en que sus interlocutores tratan de introducirla; en cierto sentido, no aprueba la dimensión que ellos han intentado dar al problema. Evita enzarzarse en las controversias jurídico-casuísticas; y, en cambio, se remite dos veces "al principio". Procediendo así, hace clara referencia a las palabras correspondientes del libro del Génesis, que también sus interlocutores sabían de memoria. De esas palabras de la revelación más antigua, Cristo saca la conclusión y se cierra la conversación.
"Principio" significa, pues, aquello de que habla el libro del Génesis. Por tanto, Cristo cita al Génesis 1, 27 en forma resumida: "Al principio, el Creador los hizo varón y mujer", mientras que el pasaje original completo dice así textualmente: "Creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y los creó varón y mujer". A continuación, el Maestro se remite al Génesis 2, 24: "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer; y vendrán a ser los dos una sola carne". Citando estas palabras casi "in extenso", por completo, Cristo les da un significado normativo todavía más explícito (dado que podría ser hipotético que en el libro del Génesis sonaran como afirmaciones de hecho "dejará... se unirá... vendrán a ser una sola carne"). El significado normativo es admisible en cuanto que Cristo no se limita sólo a la cita misma, sino que añade: "De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unió no lo separe el hombre".

Ese "no lo separe" es determinante. A la luz de esta palabra de Cristo, el Génesis 2, 24 enuncia el principio de la unidad e indisolubilidad del matrimonio como el contenido mismo de la Palabra de Dios, expresada en la revelación más antigua.

Quienes piensan que la Iglesia debería cambiar su doctrina sobre este tema, o creen que con el tiempo aceptará el divorcio, se equivocan. La Iglesia no tiene poder para disolver un matrimonio válido y sacramental que ha sido consumado.

11 comentarios:

'Mrswells' dijo...

Primer!!

Hola Elige. ..que Unión!

A veces son tantas las fuerzas que parecen empegnarse en que la gente debería separarse que realmente tiene que ser cosa de Dios que permanezcan juntos. Por eso animo a todos que no pierdan la esperanza de que con confianza en Dios, El ayudara a solucionar toda diferencia, a limar todo roce o a llevar la vida conyugal...
me parece uno de los tesoros mas maravillosos a la humanidad

Sinretorno dijo...

así es y así sea. Valido,: hay que mejorar el tema de lasnulidades poco conocido o con muchos prejuicios, ( a vecess con razón) y yoquitaría a los abogados de estas cuestiones.

Miriam dijo...

Me encanta la frase del final. La iglesia no tiene poder para disolver un matrimonio. Así , con este remate, qeuda todo clarito.

Anónimo dijo...

No me gusta el título de la nota.
Por qué el autor juega de esa forma? Me parece un golpe bajo,que puede confundir a muchos que no lean la nota.
Si lo hizo para captar la atención, creo que eligió mal el recurso.

Y agregando sobre el comentario anterior: si en el remate "quda todo clarito", por qué confundir con el título?

Golpe bajo, sin necesidad...

Belen dijo...

Así debería de ser,pero la realidad es demasiado cruda y violenta.
¿Y que opinas del tribunal de la Rota?

Un cariñoso saludo elige.

eligelavida dijo...

Anónimo, ¿donde está la confusión?

Mento dijo...

Vengo con curiosidad Elige, Wells me ha dejado un comentario al respecto y me alegro. Me gusta tu entrada.
No llego a comprender a aquellos que realmente creen que la Iglesia algún dia pueda cambiar su doctrina al respecto.
Libremente nos casamos, aunque no todo el mundo se casa con la misma actitud frente al sacramento. Cuando yo me casé, tenia muchos miedos. Llevaba viviendo un año con Pepe y él y yo somos ,uf, no te imaginas cuan incompatible en todo. Por lo que yo temia que mi caracter o el suyo al final de un tiempo terminasemos por cagarla. Pero luego entro Jesucristo a formar parte de este sacramento e hizo entre nosotros el milagro de sentirnos uno. Yo miro a mi esposo y veo a Cristo y se que él también lo ve en mi. Esa unión lleva a los esposos a mantenerse unidos hasta la muerte. Yo ahora lo se, antes no, y no tengo miedo. Porque se que a pesar de que seamos dos ceporros, en Jesucristo somos uno.
Pero hay gente que no lo siente asi por desgracia y hay es donde ya se comienzan a barajar las hipotesis de cambios de doctrinas y si la Iglesia esto y lo otro.
Debemos saber muy bien antes de casarnos que es aquello a lo que hemos sido llamados. El matrimonio es un don de dios , no un modelo social de vida y está concebido para con Dios participar en la gran labor creadora de los hijos. Ese es otro punto que nunca debemos olvidar. ¿Y cuantos hijos dividen los divorcios y cuantos ni llegan a nacer por un egoismo dentro de la pareja?
Aunque de aqui se podria sacar otro tema.
Un abrazo amiga.

Pepe dijo...

Hola, creo que te va a gustar este testimonio y que es adecuado a este post sobre el matrimonio:


http://www.youtube.com/watch?v=n71eOg-p_sc&feature=player_embedded

CHARO dijo...

Estoy de acuerdo en que un matrimonuio válido sea indisoluble pero hay matrimonios que no pueden ser válidos por haber sido hecho con engaño si en el momento de casarse una de las partes está mintiendo u ocultando una gran verdad que de saberse ese matrimonio no se hubiera realizado resulta que esto lo invalida y aquí creo que la iglesia debería facilitar las cosas y declarar nulo este matrimonio.Besotes

eligelavida dijo...

Para que un matrimonio sea válido debe ser realizado en forma válida, entre personas capaces de prestar un consentimiento válido. La nulidad no disuelve nada. Simplemente supone un reconocimiento de que el matrimonio NO ha existido, cosa que puede suceder por un defecto de forma o por un impedimento o vicio de consentimiento.

Como dice Charo, puede haber matrimonios aparentemente válidos que en realidad no lo son por engaño, vicio de consentimiento, ocultación, incapacidad de asumir las obligaciones esenciales del matrimonio, etc

Teresa dijo...

Esta es la ley natural y así lo expresa el Papa. Las cosas son así.."desde el principio".

Gracias por recordar estas inigualables catequesis.

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