martes, 24 de abril de 2012

Legalizar el matrimonio homosexual, ¿una alegría?



El Gobierno británico ha presentado una propuesta para legalizar el mal llamado matrimonio homosexual en el Reino Unido antes de 2015. ¡Mira tú qué bien! Debe ser que envidian a países de tercera como España, Holanda y Argentina. Y en vista de eso, un grupo de religiosos anglicanos, entre ellos cinco ex -obispos han publicado una carta en el diario "The Times" en la que afirman que la Iglesia anglicana "no tiene nada que temer" ante el matrimonio civil homosexual, sino que por el contrario, esta legalización debería ser un motivo de "alegría".

Si el matrimonio fuera un simple compromiso social que se anota en el registro civil, daría igual que los‘registrados’ fueran dos hombres o dos mujeres. Pero resulta que el matrimonio no es eso. Es sorprendente que personas teóricamente preparadas y que se llaman cristianas estén tan ciegas y olviden lo evidente. El ser humano es de naturaleza corporal y la diferencia entre el hombre y la mujer viene dada por la diversidad de sexo y hace que ambos sean complementarios. Sin embargo, estos religiosos anglicanos prefieren obviar lo evidente y asumir la ideología de género imperante, que afirma que la sexualidad humana viene definida, no por la realidad biológica, sino por la elección personal.

Estos pastores parece que viven en el relativismo ético. Para ellos, no existe la ley natural. Lo que importa es el deseo de cada cual, aunque éste de lugar al utilitarismo y a la instrumentalización de las personas. ¿Puede llamarse cristiana una religión que no defiende a la persona sino que la deja a merced de ideologías que afirman que todas las prácticas sexuales son respetables y hay que darles legitimidad social?

Destruir a la familia es destruir el cristianismo, afirmaba Voltaire. Lo que el filósofo no podía imaginar es que personas que se llaman cristianas iban a cooperar de buena gana en esta destrucción apoyando la legitimación de prácticas anticristianas.

Me pregunto qué pensaría Enrique VIII de la que ha montado...

7 comentarios:

Belen dijo...

Lo sorprendente de la extravagante noticia es de quien lo apoya.

Cuanto daño y confusión,hacemos y creamos los cristianos...

Un cariñoso saludo elige.

Carlos dijo...

Este tema y el tema de la ordenación de las mujeres van camino de convertirse en los grandes obstáculos del anglicanismo. Y por supuesto, no hay que creer que los fieles piensan igual.

gosspi dijo...

Pues no creo que a este rey Enrique vIII le hiciera mucha gracia....si lo piensas....Todas estas cosas hay que ponerlas en Manos de la Virgen y en Rosario pedirlo con fuerza para que estas leyes no salgan nunca...viven verdaderos infiernos estos pobres engañados....

Alfonso dijo...

El lobby gay ha dado un golpe de mano y pretende dar otro en la Iglesia católica, pero no lo conseguiran.

Gracias a esta gente son muchos los anglicanos que han vuelto a la fe verdadera;

Marian dijo...

Es tremenda esta noticia, tenemos que llevarla ala oración.
¡Muchas gracias por tu presencia, por
tu oración! La muerte no es final, es
el comienzo de la VIDA.
Un abrazo.Dios te bendiga.

Teresa dijo...

Por suerte la Iglesia Católica expresa muy claramente su doctrina. Leamos los documentos de los Papas. Un saludo elige.

CHARO dijo...

No acabo de entender ni aceptar que a la unión de dos personas del mismo sexo se le llame matrimonio y que además tengan todos los privilegios de este.........deberían de ponerle otro nombre y tener otra clase de "privilegios".Besotes

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).