jueves, 19 de abril de 2012

El hijo es alguien y no «parte» del cuerpo de la madre


Decía hace unos días que la condena del aborto no es una cuestión filosófica ni mucho menos religiosa, sino que es, cada vez más, una realidad científica. Diversas ramas de la medicina y ciencias afines precisan con rigor el comienzo de la vida en el instante de la concepción. Abortar significa expulsar el embrión o el feto antes de que pueda vivir fuera del útero materno. Por ello, es evidente que si se procura el aborto, se mata la vida. Y esa vida es la de un individuo humano. ¿Y cómo un individuo humano podría no ser persona humana?
Hoy, para ahondar algo más en el tema, he recogido unas palabras del filósofo Julián Marías, que en su obra "Sobre el Cristianismo" afirma:

El hijo es alguien. No un qué, sino un quién, alguien a quien se dice tú, que dirá en su momento, dentro de algún tiempo, yo. Y este quién es irreductible a todo y a todos, desde los elementos químicos a sus padres, y a Dios mismo, si pensamos en él. Al decir «yo», se enfrenta con todo el universo, se contrapone polarmente a todo lo que no es él, a todo lo demás incluido por supuesto, lo que es.
Es un tercero absolutamente nuevo, que se añade al padre y a la madre. Y es tan distinto de lo que es, que dos gemelos univitelinos, biológicamente indiscernibles y que podemos suponer «idénticos», son absolutamente distintos entre sí y cada uno de todos lo demás, son, sin la menor restricción ni duda, «yo» y «tú»

Cuando se dice que el feto es «parte» del cuerpo de la madre se dice una insigne falsedad, porque no es parte, está alojado en ella, mejor aún, implantado en ella (en ella, y no meramente en su cuerpo) Una mujer dirá, «estoy embarazada», nunca «mi cuerpo está embarazado». Es un asunto personal por parte de la madre.
Pero además, y sobre todo, la cuestión no se reduce al qué, sino a ese quién, a ese tercero que viene, y que hará que sean tres los que antes eran dos. Para que esto sea más claro aún, piénsese en la muerte. Cuando alguien muere, nos deja solos, éramos dos y ya no hay más que uno. Inversamente cuando alguien nace, hay tres en vez de dos (o, si se quiere, dos en vez de una).

Esto es lo que se vive de manera inmediata, lo que se impone a la evidencia sin teorías, lo que reflejan los usos del lenguaje. Una mujer dice: «voy a tener un niño», no dice «tengo un tumor» (Cuando alguna mujer se cree embarazada y resulta que lo que tiene es un tumor su sorpresa es tal, que muestra hasta qué punto se trata de realidades radicalmente diferentes.)
El niño no nacido aún es una realidad viniente, que llegará si no lo paramos, si no lo matamos en el camino. Pero si se miran bien las cosas, esto no es exclusivo del niño antes de su nacimiento: el hombre es siempre una realidad viniente, que se va haciendo y realizando, alguien siempre inconcluso un proyecto inacabado, un argumento que tiende a un desenlace.

9 comentarios:

Miriam dijo...

Hace poco discutiamos sobre el aborto con una amiga, amiga dde hace 20 años. Es lista y sin embargo se cierra totalmente a razonar Para ella es una discusión más sobre un tema más al que no da importancia.
_Y eso me parece megatriste. Que no se valore ni haya un interés en buscar y llegar a conocer la verdad. Aunque de alguna forma, el mensaje en algun sitio de su cabeza, va quedando.
Por eso otra vez gracias por tu blog. Porque creo que va calando y que puede ayudar mucho a los que estamos por la vida y a los que puedan caer por aquí y leer los argumentos. Porque todo va quedando
Gracias¡

eligelavida dijo...

Tienes razón en que es triste que la gente ni siquiera esté dispuesta a plantearse la cuestión. Simplemente se dejan llevar por el ambiente permisivo y utilitarista. Pienso que hay una 'infantilización' en la sociedad. Se reciben los mensajes por los medios y se acatan sin más.

Belen dijo...

Que bellas palabras,gracias por traerlas y Dios quiera que lleguen al corazón de muchos.

Un cariñoso saludo elige.

Alfonso dijo...

"Cuando alguna mujer se cree embarazada y resulta que lo que tiene es un tumor su sorpresa es tal, que muestra hasta qué punto se trata de realidades radicalmente diferentes.."

Ricardo dijo...

Buenos días Elige. El hombre tiene un dominio relativo sobre su propia vida y no puede disponer de ella a capricho, y no digamos si se trata de la vida de otros.

Un saludo.

Rafael dijo...

Pues sí, Elige. Y también Julián Marías decia que "la aceptación social del aborto es lo más grave que ha ocurrido en el siglo XX sin excepción". Échese un vistazo a lo que ha sido el siglo XX y calíbrese el alcance de esta afirmación. Pero aquí seguimos, a la faena de aniquilar niños sin que pase nada de nada de nada.

Anónimo dijo...

¡La fotografía es preciosa! ;) Es maravilloso ver a los recién nacidos. Un segundo antes pretenden convencernos de que no eran nada.. nada??????

CHARO dijo...

La foto de hoy me ha enternecido.......aún recuerdo cómo lloré de emoción cuando nacieron mis hijas algo que me volvió a ocurrir con más intensiad en el nacimiento de mis nietas y es que la llegada al mundo de una nueva vida es algo extraordinario ¿ que clase de personas son aquellas que la interrumpen ?.Besotes

SANDY dijo...

ESTOY DE ACUERDO CON TODOS LOS COMENTARIOS, ACTUALMENTE A MIS 24 AÑOS ESTOY ESPERANDO MI 4º HIJO Y A MI JAMAS SE ME HA PASADO POR LA CABEZA ESTAR ESPERANDO UN TUMOR, NI DESGRACIADA POR ELLO AL REVES AUNQUE ES UN POQUITO DIFICIL POR QUE SON MUY PEQUES PERO NO HAY NADA QUE EL SEÑOR NO NOS AYUDE A SUPERAR....ESPERO VER ALGUN DIA LA DERROGACION DEL ABORTO ME HARIA MUY FELIZ.
ULTIMA COSA ES CURIOSO LAS PERSONAS QUE NO QUIEREN COMPRENDER LA MATERNIDAD EN SU ESENCIA NOS CUESTIONAN A LOS QUE NO OBTAMOS POR EL ABORTO, DE HECHO ME JUZGAN POR ELLO, Y CUANDO SUCEDE ESTO, HAGO ORACION.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).