lunes, 30 de abril de 2012

Casarse y descasarse


Hoy he sabido de un matrimonio amigo que, después de diecisiete años casados y tras unos meses de separación, han decidido divorciarse. He hablado con Ana y le he comentado la tristeza que sentimos al enterarnos. Su respuesta me ha dejado perpleja. Me ha dicho que tanto Juan como ella tenían claro al contraer matrimonio que si la cosa no funcionaba no harían de ello un drama sino que sabrían recomenzar. Mi sorpresa ha sido mayúscula. ¿Quiere eso decir que el día de su boda, mientras los allí presentes éramos testigos del ‘sí quiero’, Ana y Juan mentían?  Así es. Los dos decían un sí condicional. Un ‘te amaré hasta que me canse’, ‘hasta que surjan problemas’, ‘hasta que encuentre a otro al que ame más’, ‘hasta que me harte de tu carácter’ o, simplemente, ‘hasta que cambie de opinión’.
Hace unos días, Monseñor Xavier Novell, obispo de Solsona, declaraba que antes que el aumento de bodas civiles, le preocupaba el hecho de que se celebren bodas religiosas sin que haya auténtica fe entre los contrayentes. Por desgracia, son muchos los matrimonios que comienzan como el de Juan y Ana,  con un consentimiento no válido. Falta, seguramente, mucha formación, y abundan las parejas de novios que “se quieren como si estuvieran casados”, sin estarlo, al tiempo que hay matrimonios que “dejan las puertas abiertas” a cambiar de vida si las cosas se ponen difíciles.  

“No es bueno que el hombre esté solo”. Me gustan especialmente estas palabras del Génesis que entiendo que no se refieren únicamente al ‘hombre’ como varón, sino a la persona, hombre o mujer. Pienso que los cristianos deberíamos tener muy claro que el matrimonio es  un ‘invento’ de Dios para que muchos de nosotros podamos realizar nuestra vocación al amor. Y si Dios es el autor del matrimonio, nosotros no deberíamos creernos con derecho a ‘reformarlo’.  El acto del consentimiento matrimonial no es una parte más de una ceremonia más o menos bonita. Es un acto de amor, un acto de entrega y de donación de uno mismo. Un acto irrevocable en el que dos, un hombre y una mujer, forman una ‘comunión de personas’ como le gustaba decir a Juan Pablo II en sus catequesis. Y cuando un hombre y una mujer dan su consentimiento al matrimonio, lo dan a todo lo que el matrimonio significa y conlleva.

11 comentarios:

martha bernal dijo...

Me encanto esta entrada, y se la envio a mi nieta que en seis meses contraera matrimonio, es dificil hablar con la juventud hoy en dia que parece estar todo perdido, pero pienso que los principios y el ejemplo, sirven bastante. Mejor que lo piensen bien antes de mentirle a Dios. Besos.

Ricardo dijo...

Hola elige; el concepto del matrimonio ha cambiado absolutamente incluso entre los cristianos. Personalmente echo de menos que muchos sacerdotes no hablen de estos temas en sus homilias. Sería un buen momento para llegar a tantos cristianos que ni leen ni tienen otra oportunidad de aprender cual es la doctrina de la Iglesia.

Belen dijo...

Muy buena entrada elige.

Un cariñoso saludo.

Teresa dijo...

"María y José enseñan con su vida que el matrimonio es una alianza entre el hombre y la mujer, alianza que los compromete a la fidelidad recíproca, y que se apoya en la confianza común en Dios. Se trata de una alianza tan noble, profunda y definitiva, que constituye para los creyentes el sacramento del amor de Cristo y de la Iglesia." Beato Juan Pablo II

Joan Carreras dijo...

Comprendo tu perplejidad, Elige. Dan ganas de decirle a la gente que sean nobles y anticipen en la invitación a la boda cuáles son sus verdaderas intenciones "maritales" para darles la oportunidad de rechazar la invitación... ¡y todos tan contentos!

Aquí está el problema: ¿qué celebramos realmente cuando asistimos a una boda?

CHARO dijo...

A veces ocurre que una de las partes miente y falsamente consiente en ese matrimonio a sabiendas de que no va a cumplir con nada de lo que en ese momento está "comprometiéndose", es más, oculta grandes verdades para poder seguir con esa para él "comedia" del sacramento.........Dios ya sabía cuando decidió instituir el matrimonuo que esto podría pasar pues conoce muy bien los sentimientos de sus hijos. Claro está que estos hechos salen a relucir con el tiempo y alguien "paga" por ello ¡¡¡no hay más remedio que divorciarse!!! aunque este hecho nunca había estado en el pensamiento de la persona que sí dió un consentimiento auténtico en un acto de amor auténtico.Saludos

Oceanida dijo...

Lo que yo no entiendo es porque se casaron.

Un beso.

AleMamá dijo...

¡UFFFFFFFFFFF!

Gonzalo dijo...

Magnífica entrada. La comparto en G+.

Hace varios años, un compañero de trabajo se casaba. Por la Iglesia, pero como tantos. Porque... es lo habitual.

Llevo mucho tiempo queriendo escribir sobre esto.

Me preguntó si me parecía mal que lo hiciera, a lo que tras pensar un minuto le contesté que a mí lo que me parece mal es que se mienta. Por tanto, le pedí que escuchara las preguntas del cura, tanto en la ceremonia como antes, en la toma de dichos y demás. Y que contestara libre y sinceramente, lo que él quisiera y sintiera.

¿Y ya está? me preguntó. No, le contesté. Luego sé responsable con lo que tú, libre y sinceramente, manifiestes.

Creo que es así de fácil. O de difícil.

Miriam dijo...

Me gustó una conferencia en la que explicaban como era muy dificil construir un proyecto, una familia si la pareja no tenía seguridad de que el compromiso del matrimonio era para toda la vida. Si existía la duda de que cualquiera de los dos, si encontraban a alguien mejor, podian cambiar de pareja

Te dejo el enlace por si te gusta
http://www.youtube.com/watch?v=3SemdLxxWiY

Sobre paternidad responsable
http://www.nazaret.tv/inicio?vid=129

GEnial domingo¡

eligelavida dijo...

Gracias por los enlaces, Miriam. Un abrazo!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Mi foto
Spain
Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).