- ¿Y ahora ya estás segura?
- Creo que sí. Además, si nos equivocamos no pasa nada. Siempre puedes conocer a otra persona y recomenzar. Ahora es fácil divorciarse. Yo, desde luego, no pienso deprimirme.
- ¡Caray, sí que eres optimista!
- No, si lo digo para que veas que esto no me pone de los nervios. Al contrario, me apetece un montón vestirme de blanco y celebrarlo con los amigos. Mi madre está emocionada. Va a colgar las fotos en el Facebook.
Entonces… ¿a qué tanta convivencia a prueba? ¿Será que quieren tener hijos?
- ¡Qué va! Al menos yo aún no lo tengo claro. ¿Para qué crees que he estudiado tanto y me he sacado la oposición?
No sé Juan, pero Pilar no cree en el matrimonio: no acepta su exclusividad (‘siempre puedes conocer a otra persona’), ni su indisolubilidad (‘ahora es fácil divorciarse’), ni su imprescindible apertura a la vida (‘yo aún no lo tengo claro’).
Aún quedan unos días para la boda, pero pienso que no iré. Además, no tengo nada que ponerme y no quiero salir en las fotos.

























