Dicen los no creyentes, jugando con las palabras, que ‘ser ateo no tiene cura’ mientras se jactan de vivir iluminados por una razón que, según ellos, nos falta a los que tenemos fe y vivimos en las penumbras del cristianismo. Pero lo cierto es que los ateos gustan de vivir en la contradicción y buscan plasmar sus anhelos estableciendo ceremonias supuestamente paralelas a los sacramentos cristianos y que nada tienen que ver con ellos, como son el bautizo civil, las comuniones laicas o el mal llamado matrimonio homosexual.
Leo en una web bastante cursi, todo hay que decirlo, que un bautizo civil es 'un acto de entrada en la comunidad en el cual se le da la bienvenida democrática al recién nacido'. Como lo oís, ¡un acto para dar al niño una bienvenida democrática!
Y cuando el niño cumple nueve o diez años, para que no desmerezca de sus compañeros católicos, los papás ateos organizan ‘comuniones laicas’. Los llevan al ayuntamiento y a la víctima le colocan una charlita sobre la Constitución, y luego todos a celebrarlo.
Por si fuera poco, nuestros jueces casan y divorcian chicos con chicos y chicas con chicas, sin querer aceptar que el matrimonio es uno con una para siempre y que los que se casan son los contrayentes.
Nuestros políticos defienden el relativismo y abogan por lo que decidan los votos, como si la fe o la vida pudieran decidirse por mayoría. Y ahora, para rizar el rizo, un grupo de ateos norteamericanos piden que las Fuerzas Armadas estadounidenses tengan capellanes ateos. ¡Para que luego digan que ‘ser ateo no tiene cura’!
Leo en una web bastante cursi, todo hay que decirlo, que un bautizo civil es 'un acto de entrada en la comunidad en el cual se le da la bienvenida democrática al recién nacido'. Como lo oís, ¡un acto para dar al niño una bienvenida democrática!
Y cuando el niño cumple nueve o diez años, para que no desmerezca de sus compañeros católicos, los papás ateos organizan ‘comuniones laicas’. Los llevan al ayuntamiento y a la víctima le colocan una charlita sobre la Constitución, y luego todos a celebrarlo.
Por si fuera poco, nuestros jueces casan y divorcian chicos con chicos y chicas con chicas, sin querer aceptar que el matrimonio es uno con una para siempre y que los que se casan son los contrayentes.
Nuestros políticos defienden el relativismo y abogan por lo que decidan los votos, como si la fe o la vida pudieran decidirse por mayoría. Y ahora, para rizar el rizo, un grupo de ateos norteamericanos piden que las Fuerzas Armadas estadounidenses tengan capellanes ateos. ¡Para que luego digan que ‘ser ateo no tiene cura’!










