jueves, 28 de abril de 2011

'Ser ateo tiene cura'


Dicen los no creyentes, jugando con las palabras, que ‘ser ateo no tiene cura’ mientras se jactan de vivir iluminados por una razón que, según ellos, nos falta a los que tenemos fe y vivimos en las penumbras del cristianismo. Pero lo cierto es que los ateos gustan de vivir en la contradicción y buscan plasmar sus anhelos estableciendo ceremonias supuestamente paralelas a los sacramentos cristianos y que nada tienen que ver con ellos, como son el bautizo civil, las comuniones laicas o el mal llamado matrimonio homosexual.

Leo en una web bastante cursi, todo hay que decirlo, que un bautizo civil es 'un acto de entrada en la comunidad en el cual se le da la bienvenida democrática al recién nacido'. Como lo oís, ¡un acto para dar al niño una bienvenida democrática!

Y cuando el niño cumple nueve o diez años, para que no desmerezca de sus compañeros católicos, los papás ateos organizan ‘comuniones laicas’. Los llevan al ayuntamiento y a la víctima le colocan una charlita sobre la Constitución, y luego todos a celebrarlo.

Por si fuera poco, nuestros jueces casan y divorcian chicos con chicos y chicas con chicas, sin querer aceptar que el matrimonio es uno con una para siempre y que los que se casan son los contrayentes.

Nuestros políticos defienden el relativismo y abogan por lo que decidan los votos, como si la fe o la vida pudieran decidirse por mayoría. Y ahora, para rizar el rizo, un grupo de ateos norteamericanos piden que las Fuerzas Armadas estadounidenses tengan capellanes ateos. ¡Para que luego digan que ‘ser ateo no tiene cura’!


martes, 19 de abril de 2011

Votaré sólo a quien garantice el derecho a venir al mundo del no nacido


El artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre (1948) afirma que «todo individuo tiene derecho a la vida».

Este derecho lo posee el ser humano desde el momento en que inicia su existencia, es decir, desde el mismo momento de la concepción y no sólo desde el nacimiento. Siendo así, es paradójico que tantos países defiendan el aborto como una dimensión necesaria de la ‘salud reproductiva’.

La Declaración de los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1959, afirma que «el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal tanto antes como después del nacimiento». ¿Cómo se explica entonces que los gobiernos cedan ante las presiones de determinados lobbies y acepten el asesinato de los no nacidos, estableciendo toda una infraestructura que facilite este genocidio?

Las próximas elecciones votaré sólo a quien garantice el derecho a venir al mundo de quien, existiendo ya, aún no ha nacido.

lunes, 18 de abril de 2011

Eugenesia: nostalgia de la vida perfecta


Este artículo está escrito tecleando sólo con la mano izquierda sobre un teclado de ordenador. No es esta una forma muy usual de comenzar un escrito, pero es que creo que cuando se habla de eugenesia la forma es tan importante como el fondo. Y digo esto, porque cuando se decide eliminar a personas que padecen alguna minusvalía, desgraciadamente es la estética y no la ética lo que prima, el continente destaca sobre el contenido. Si escribo esto con una sola mano es porque padezco una hemiplejia lateral derecha y, sí, soy minusválido de nacimiento, ¡nací! pues afortunadamente mis padres me acogieron con amor.

Voluntariamente renunciaré al empleo de argumentos jurídicos, morales, médicos o filosóficos para denunciar la eliminación sistemática de personas que supone el desmembrar a un inocente desvalido por no alcanzar la perfección física y psíquica mínima establecida, que esto y no otra cosa es la práctica de la eugenesia contra el deficiente. Únicamente utilizaré un argumento: el de la sencilla y dramática verdad.

Es minusválido o disminuido, aquella persona a la que puedes encontrarte entre una multitud, y se le señala por su diferencia intelectual o corporal. Puede ser un parapléjico que utilice para desplazarse una silla de ruedas, entonces su disminuido perfil rodante se nos hace evidente por entre los viandantes de una acera en cualquiera de nuestras ciudades. También puede ser una niña con Síndrome de Down que con su particular morfología facial y sus ojos achinados, te sonríe con dulzura. E incluso, puedes encontrarte conmigo, sin duda me reconocerás por un andar un tanto vacilante e inclinado hacia la izquierda, mi pierna derecha arrastra un poco al andar y si te adelanto mi mano para saludarte con mi mano derecha tal vez mi apretón no sea todo lo cálido y fuerte que deseara, ya que a veces esta mano me falla un poco en mis movimientos, pero no importa, te saludaré igual de afectuosamente. Muchas personas somos diferentes en el cuerpo o en el coeficiente intelectual, nuestro físico o nuestro intelecto no alcanza el canon de lo válido, de lo perfecto. Quizás tengas lástima de nosotros, pienses que una vida sin andar de forma autónoma, que nuestros movimientos torpes nos hacen desgraciados, pero no te equivoques, nuestra vida es plena, feliz y luminosa. Los débiles estamos llenos de fuerza y de vitalidad, te lo aseguro. Y recordamos a todos que la vida es maravillosamente imperfecta.

Y ¿qué hace la eugenesia?, muy sencillo: si el análisis prenatal del niño en su estadío embrionario o fetal no cumple las expectativas, no se le implanta en el útero de su madre para que siga creciendo o si ya lo está, se le tritura en trocitos pequeños para tirarlo a la basura o dedicar sus tejidos a la experimentación. Esto hace que haya dos tipos de seres: los válidos y los inválidos. A los primeros se les otorga la dignidad de humanos, a los segundos se nos elimina como deshechos sociales, somos un mero desperdicio biológico, un error de la naturaleza.

Los minusválidos somos personas con derechos sólo si tenemos más de nueve meses de vida -por ahora eso nos libra de la selectiva muerte a algunos- , quienes tienen sólo horas, días, semanas o unos pocos meses, son seleccionados y cribados por científicos enloquecidos ansiosos de nuestros páncreas para acabar con la diabetes, de nuestros cerebros para acabar con el Alzheimer. Como nuevos dioses algunos médicos desalmados deciden quién vive y quién no, quien merece un útero para crecer y quién un congelador. El gobierno y los legisladores en general nos han abandonado a nuestra suerte, y esperan que los avances científicos a costa de nuestra vida tronchada les otorguen la dirección de una nueva raza de superhombres inmortales, quienes ya no padecerán enfermedad, dolor o muerte, y eso tiene un precio: el exterminio sistemático de los minusválidos. La sociedad asiste embrutecida e impávida al holocausto del aborto y de la selección de embriones, y la eliminación de minusválidos es legal y está ampliamente extendida desde hace años.

Una sola mano me ha bastado para escribir esto, y un solo dedo me basta para señalarte y decirte ¿tú vas a hacer algo para impedirlo?

Autor del texto: Daniel Arnal Meseguer
Publicado por: Priests for life

viernes, 15 de abril de 2011

Sin trabajo por no cooperar con el mal


Tim Roach es un electricista americano en paro desde julio de 2009. Su nombre salió a la luz después de que rechazara una importante oferta de trabajo la construcción de una clínica abortista de la cadena Planned Parenthood.

Con dos hijos menores, la familia se mantiene gracias al sueldo de su mujer que trabaja como maestra de escuela. A este caso se le ha dado una cierta publicidad y creo que la merece.

Frente a tantos jueces, políticos, parlamentarios, farmacéuticos, médicos, enfermeros y demás personal sanitario que diariamente ‘olvidan’ el valor fundamental del respeto a la vida cuando se ven implicados en situaciones de cooperación con el mal al cumplir sus deberes profesionales, un humilde electricista obedece los dictados de su propia conciencia moral y rechaza 70.000 $ anuales por no participar en la construcción de una clínica abortista.

"En lo profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándolo siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal... Porque el hombre tiene una ley inscrita por Dios en su corazón, en cuya obediencia está la dignidad humana y según la cual será juzgado" (Gaudium et spes, 16).

martes, 12 de abril de 2011

La sacralidad de la persona no puede ser aniquilada


Cuando no es reconocido y amado en su dignidad de imagen viviente de Dios (cf. Gn 1, 26), el ser humano queda expuesto a las formas más humillantes y aberrantes de «instrumentalización», que lo convierten miserablemente en esclavo del más fuerte. Y «el más fuerte» puede asumir diversos nombres: ideología, poder económico, sistemas políticos inhumanos, tecnocracia científica, avasallamiento por parte de los mass-media. De nuevo nos encontramos frente a una multitud de personas, hermanos y hermanas nuestras, cuyos derechos fundamentales son violados, también como consecuencia de la excesiva tolerancia y hasta de la patente injusticia de ciertas leyes civiles: el derecho a la vida y a la integridad física, el derecho a la casa y al trabajo, el derecho a la familia y a la procreación responsable, el derecho a la participación en la vida pública y política, el derecho a la libertad de conciencia y de profesión de fe religiosa.

¿Quién puede contar los niños que no han nacido porque han sido matados en el seno de sus madres, los niños abandonados y maltratados por sus mismos padres, los niños que crecen sin afecto ni educación? En algunos países, poblaciones enteras se encuentran desprovistas de casa y de trabajo; les faltan los medios más indispensables para llevar una vida digna del ser humano; y algunas carecen hasta de lo necesario para su propia subsistencia. Tremendos recintos de pobreza y de miseria, física y moral a la vez, se han vuelto ya anodinos y como normales en la periferia de las grandes ciudades, mientras afligen mortalmente a enteros grupos humanos.

Pero la sacralidad de la persona no puede ser aniquilada, por más que sea despreciada y violada tan a menudo. Al tener su indestructible fundamento en Dios Creador y Padre, la sacralidad de la persona vuelve a imponerse, de nuevo y siempre.

Extracto de la Exhortación Apostólica CHRISTIFIDELES LAICI de Juan Pablo II.

lunes, 11 de abril de 2011

Una nación que mata a sus propios hijos es una nación sin futuro


"¡Una nación que mata a sus propios hijos es una nación sin futuro!" - Juan Pablo II.

"La ley judía considera el aborto como la matanza de una vida humana" - Rabino David B. Hollander.

"El aborto empobrece a la gente desde el punto de vista espiritual; es la peor pobreza y la más difícil de superar" - Beata Madre Teresa de Calcuta.

"Lo más grave que ha sucedido en el siglo XX es la aceptación social del aborto provocado" – Julián Marías.

jueves, 7 de abril de 2011

Familia Católica: el 'homeschooling' como forma de vida



Xhonane Olivas, creadora de Familia Católica, ha entregado a este blog el premio que veis en la portada y que le agradezco mucho.

Xhonane es mejicana y vive en Estados Unidos. Es instructora de Planificación Familiar Natural y educa a sus hijos en casa, en otras palabras, hace ‘homeschooling’, una forma de educar diferente y atractiva, para quienes saben que los padres son los primeros educadores de sus hijos. Como ella misma explica, los niños estudian en su casa y los padres son los que deciden qué libros usar, qué método de enseñanza es el más apropiado para cada hijo y cómo los van a evaluar.

Me parece que se trata de una opción educativa muy interesante, aunque no está muy difundida en España. Aquí cada vez prima más la competitividad y el ‘colocar’ a los hijos en los colegios para que sean educados según los valores que se impartan en el mismo, imponiendo incluso determinadas asignaturas como la Educación para la ciudadanía, que nada tienen que ver con los valores cristianos. En España se tiene la falsa idea de que es el Estado quien debe decidir qué y cómo educar, olvidando que ese es un derecho de los padres.

La Educación en casa o ‘homeschooling’, más que una manera de educar, es una forma de vida
que los padres escogen muchas veces por motivos morales, religiosos y pedagógicos. Los niños que se educan en casa no tienen porqué estar peor preparados que los que van al colegio. Por el contrario, muchas veces su educación es mucho más completa y abarca cuestiones culturales, catequesis, música, ajedrez y otras muchas cuestiones que en las escuelas no se dan bien por falta de tiempo o por la masificación.

En Familia Católica podéis encontrar todo tipo de información sobre el tema.

Por último, quisiera compartir este premio con otros cuatro interesantes blogs:

Pindio

Para ti canto

Alegría de Dios

Ahora quedamos en el blog

Gracias a todos.

miércoles, 6 de abril de 2011

¡Que se nos conceda reencontrarnos, ladrones felices, en el paraíso!


Si me sucediera un día -y podría ser hoy- ser víctima del terrorismo que parece querer involucrar ahora a todos los extranjeros que viven en Argelia, desearía que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia, recordaran que mi vida estaba entregada a Dios y a este país. Que aceptaran que el único Señor de toda vida no podría permanecer ajeno a esta partida brutal. Que oraran por mí: ¿cómo podría ser hallado digno de tal ofrenda? Que supieran asociar esta muerte a tantas otras igualmente violentas, relegadas a la indiferencia del anonimato.

Mi vida no tiene más valor que otra. Tampoco menos. En cualquier caso, carece de la inocencia de la infancia. He vivido lo suficiente como para saberme cómplice del mal que, lamentablemente, parece prevalecer en el mundo, y también de aquel que podría golpearme ciegamente.

Llegado el momento, querría tener ese instante de lucidez que me permitiera solicitar el perdón de Dios y el de mis hermanos en la humanidad, y al mismo tiempo perdonar de todo corazón a quien me hubiera golpeado. No podría desear una muerte semejante. Me parece importante declararlo. De hecho, no veo cómo podría alegrarme de que este pueblo al que amo fuera acusado indistintamente de mi asesinato. Sería un precio demasiado alto para la que, tal vez, llamarán la «gracia del martirio» debérsela a un argelino, quienquiera que sea, sobre todo si dice actuar por fidelidad a lo que él cree que es el islam. Conozco el desprecio con el que se ha llegado a rodear a los argelinos globalmente considerados. Conozco igualmente las caricaturas del Islam que alienta cierto islamismo. Es demasiado fácil tranquilizar la conciencia identificando esta vía religiosa con los integrismos de sus extremistas.

Argelia y el Islam, para mí, son otra cosa: son un cuerpo y un alma. Lo he proclamado bastante, según lo que he recibido de ellos concretamente, encontrando ahí con mucha frecuencia el hilo conductor del Evangelio que aprendí en las rodillas de mi madre, mi más temprana Iglesia, precisamente en Argelia y, ya entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes. Evidentemente mi muerte parecerá dar la razón a los que me han tratado a la ligera como ingenuo o idealista: "¡Que diga ahora lo que piensa". Pero aquellos deben saber que por fin se liberará mi curiosidad más punzante.

He aquí que, si Dios así lo quiere, podré sumergir mi mirada en la del Padre, para contemplar con él a sus hijos del Islam como él los ve, totalmente iluminados por la gloria de Cristo, frutos de su pasión, investidos del don del Espíritu, cuyo gozo secreto siempre será establecer la comunión y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias.

Por esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos, doy gracias a Dios que parece haberla querido toda entera para ese gozo, a través y a pesar de todo.

En este gracias, en el que está todo dicho ya de mi vida, ciertamente os incluyo a vosotros, amigos de ayer y de hoy, y a vosotros, amigos de aquí, junto a mi madre y a mi padre, mis hermanas y mis hermanos, y a los suyos ¡el céntuplo acordado, como se prometió!

Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías. Sí: también para ti quiero este gracias y este «a-Dios» por ti previsto. Y que se nos conceda reencontrarnos, ladrones felices, en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío. Amén. Insh´allah.

Testamento espiritual de uno de los siete monjes trapenses -cistercienses de la estricta observancia- secuestrados de su monasterio de Nuestra Señora del Atlas, en Tibhirine, Argelia, en marzo de 1996, y que murieron degollados por terroristas islámicos el 21 de mayo de ese mismo año. El autor del texto, P. Christian de Chergé, era entonces prior del monasterio.

Fuente: Zenit.

martes, 5 de abril de 2011

¿Ley Aído o Ley Rajoy?

Mariano Rajoy, líder del Partido Popular, ha declarado en una entrevista a la cadena Ser que si es elegido presidente del Gobierno cambiará la norma para volver a la ley anterior, aprobada en tiempos de Felipe González, pero que ya se conoce como ley Rajoy, dado que los populares son, desde hace años, sus máximos defensores.

La ley Aído convirtió en derecho lo que en España era ya un hecho, y Rajoy tiene la intención de que vuelva a serlo. Nada raro si tenemos en cuenta que el PP aprobó en su etapa de gobierno el aborto químico, introduciendo en España la píldora abortiva RU-486 y la Píldora post-coital.

Las declaraciones de Rajoy equivalen a decir: “no soy partidario de que la esclavitud sea un derecho, pero si alguien desea tener esclavos, que sean altos, negros y cojos. En esos casos, la esclavitud estará despenalizada”. ¿Alguien se atrevería a negar que Rajoy es un antiesclavista partidario de la libertad? Pues lo mismo sucede ahora; Este 'defensor de la vida' quiere que se aborte, sólo que bajo sus condiciones. ¿Es que la voluntad de matar se puede medir?

¿Qué preferirá el niño abortado? ¿Qué lo aborten considerándolo un derecho de su madre, o que lo asesinen pero que su verdugo no sea castigado por tratarse de un acto delictivo despenalizado?

lunes, 4 de abril de 2011

Educar para una Cultura de la Vida


Está claro que en una sociedad que ha perdido el sentido de la dignidad del hombre, es importante llevar a cabo una reeducación de todo lo que significa ‘Cultura de la Vida’. Y el primer paso para esta reeducación sería el de reconocer al nasciturus como lo que es: una persona, un ser humano concebido y no nacido, que tiene una dignidad y unos derechos. El primero de ellos, el derecho a vivir.

Para una mujer embarazada, la pérdida del hijo concebido, sea por la causa que sea, es siempre un momento traumático. Es posible que el dolor por la pérdida se acreciente a medida que la gestación está más avanzada, sin embargo, en cualquier etapa del embarazo un aborto es una experiencia dolorosa para la madre.

He observado que cuando se produce un aborto por causas sobrevenidas como una enfermedad o un traumatismo, los familiares, los médicos y la sociedad en general intentan quitar dramatismo al hecho afirmando que aún no se trataba de un niño. ¡Poco consuelo es este para la mujer que sufre el aborto! Ella sí sabe que ha perdido un hijo y su primera reacción es, probablemente, la de hacer duelo por el bebé que ha muerto, cosa bien difícil cuando su entorno intenta convencerla de que no ha perdido un hijo, sino algo que aún no era un niño, una persona, un pequeño ser humano.

Estos falsos consuelos bienintencionados llevan a nuestra sociedad a no reconocer la dignidad humana de los niños fallecidos en el vientre materno, lo que me hace pensar que por ahí tendría que comenzar nuestra reeducación, por aprender a valorizar la vida humana desde el mismo momento de la concepción, aceptando que la muerte de un ser humano en el seno de su madre es siempre una gran pérdida. El feto muerto fue persona y merece el mismo respeto que cualquier otro ser humano.

sábado, 2 de abril de 2011

Juan Pablo II, In Memoriam



Juan Pablo II, In Memoriam
(18 de mayo de 1920 – 2 de abril de 2005)

En una ocasión, coincidiendo con el XXV aniversario de su pontificado, el Papa Juan Pablo II explicó cómo en el momento de la elección había sentido fuertemente en su corazón la pregunta de Jesús a Pedro: "¿Me amas? ¿Me amas más que estos...?" (Jn 21, 15-16); y añadió: "Cada día se repite en mi corazón el mismo diálogo entre Jesús y Pedro. En espíritu, contemplo la mirada benévola de Cristo resucitado. Él, consciente de mi fragilidad humana, me anima a responder con confianza, como Pedro: "Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo" (Jn 21, 17). Y después me invita a asumir las responsabilidades que él mismo me ha confiado".
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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).