miércoles, 19 de octubre de 2011

El Papa convoca el Año de la Fe


Desde el comienzo de mi ministerio como Sucesor de Pedro, he recordado la exigencia de redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo. En la homilía de la santa Misa de inicio del Pontificado decía: «La Iglesia en su conjunto, y en ella sus pastores, como Cristo han de ponerse en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud». Sucede hoy con frecuencia que los cristianos se preocupan mucho por las consecuencias sociales, culturales y políticas de su compromiso, al mismo tiempo que siguen considerando la fe como un presupuesto obvio de la vida común. De hecho, este presupuesto no sólo no aparece como tal, sino que incluso con frecuencia es negado. Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas.

No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta. Como la samaritana, también el hombre actual puede sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente. Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos. En efecto, la enseñanza de Jesús resuena todavía hoy con la misma fuerza: «Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna». La pregunta planteada por los que lo escuchaban es también hoy la misma para nosotros: «¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?». Sabemos la respuesta de Jesús: «La obra de Dios es ésta: que creáis en el que él ha enviado». Creer en Jesucristo es, por tanto, el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación.

A la luz de todo esto, he decidido convocar un Año de la fe. Comenzará el 11 de octubre de 2012, en el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013.

Ver texto completo: Carta apostólica en forma de Motu Propio Porta Fide del Papa Benedicto XVI con la que se convoca el año de la fe.

7 comentarios:

ARCENDO dijo...

Sin duda un motivo de gozo, al que habrá que dar cumplimiento con obras.
ABRAZOS.

NIP dijo...

Buenos días Elige la vida. Creen en el que él ha enviado y como dice tu nick elegirlo a Él que es la vida y nuestra propia fe.Un abrazo.

LAH dijo...

Que maravilla! me alegra mucho las inspiraciones de este santazo un abrazo

Mrswells dijo...

Bueno este post me ha hechop tanta ilusion que el comentario me ha inspirado un post entero en el mio al que he enlazado este tuyo que a la vez esta enlazado al del Papa...Menuda cadena!!

Marian dijo...

¡Como el espíritu santo va conduciendo su Iglesia, su obra!.
¿ Verdad? Muy buena noticia.
Demos gracias a Dios.
Un abrazo.
Bendiciones.!!!

Andy dijo...

Va a ser un año de gracia, en el que podremos reflexionar sobre un tema capital, la fe.

¡Qué bueno lo que nos dice el Santo Padre sobre el Vaticano II! ¡y más en estos tiempos!

Un abrazo.

Fran dijo...

Nos tendremos que hacer peascadores, o rescatadores de los hombres del desierto para atraerlos hacia El.
Como siempre, El Santo Padre demuestra su gran inspiración.

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