martes, 11 de octubre de 2011

El hermano mata a su hermano


El hermano mata a su hermano. Como en el primer fratricidio, en cada homicidio se viola el parentesco «espiritual» que agrupa a los hombres en una única gran familia donde todos participan del mismo bien fundamental: la idéntica dignidad personal.

Además, no pocas veces se viola también el parentesco «de carne y sangre», por ejemplo, cuando las amenazas a la vida se producen en la relación entre padres e hijos, como sucede con el aborto o cuando, en un contexto familiar o de parentesco más amplio, se favorece o se procura la eutanasia.

"Evangelium vitae"

4 comentarios:

gosspi dijo...

Realmente es asi....todo esto lo llevo a mi vida...en mi Casa intento crear armonia en el Amor que es la unica Verdad.....que entre nosotros exista el amor fraterno es fundamental...un abrazo

NIP dijo...

Buenas tardes Eligelavida. El hermano mata al hermano, bueno es terrible, pero ¿La madre/padre mata a su hijo? no lo comprendo.Un abrazo.

Mrswells dijo...

Muy buen post, gracias. Pues la realidad de nuestros tiempos es que el entorno mas inmediato a las personas, la familia y las relaciones intimas es el que esta siendo traicionado..los problemas que llevan a esta situacion son mucho mas profundos de lo que puede regularse por ley, pero las leyes han de reconoser en esas intimas relaciones lo que es de justicia y lo que no, quien es la victima y quien el verdugo..y en discernir esto estan fallando

CHARO dijo...

Pues desgraciadamente esto está ocurriendo a diario.......¿Por qué el hombre se ha olvidado de amar? El amor verdadero hace a las personas más humanas y solidarias.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).