domingo, 11 de septiembre de 2011

Nada justifica el terrorismo


Hoy el mundo pone sus ojos en Nueva York donde, hace diez años, las torres gemelas del World Trade Center se derrumbaron como consecuencia de un terrible atentado terrorista.

"La tragedia de ese día - afirma el Papa Benedicto XVI - se ve agravada por la afirmación de los perpetradores de haber actuado en el nombre de Dios. Una vez más, tiene que quedar inequívocamente claro que ninguna circunstancia puede justificar actos de terrorismo".

Sirva esta breve entrada para recordar a las víctimas de aquel trágico 11 de septiembre, y a todas las víctimas del terrorismo en España y a sus familiares, repitiendo, una vez más, que la vida y la dignidad de las personas son bienes inviolables. Ojalá que el sufrimiento de todos aquellos que murieron nos mueva a luchar por una auténtica paz en el mundo.

5 comentarios:

Belen dijo...

Elige,recuerdo ese día y todavía se me hace un nudo en el estómago.
Que Dios los tenga en su Santa Gloria.

Hoy mi oración por todos ellos y por sus familias.

Un cordial y cariñoso saludo.

Mento dijo...

Parece que fue ayer, nada, amiga, nada justifica una vida quitada.
un beso.

FOTELIAS dijo...

Amén.

Marian dijo...

Me uno a tu oración de todas las victimas, y sus familias.
Un abrazo.Gracias por compartirlo.
Bendiciones!!!

su chico dijo...

De martes a domingo... terrorismo

¡nada lo justifica!
¿por qué se mantiene?

En el Amigo,
al + mc

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).