miércoles, 31 de agosto de 2011

Ningún sufrimiento es capaz de borrar la impronta divina grabada en lo más profundo del hombre


Una de las cosas que más me han impresionado de esta Jornada Mundial de la Juventud es cómo el Papa, además de hablar de amor, fe, compromiso, radicalidad evangélica y santidad, se ha acercado en muchas ocasiones al misterio del dolor para ponerlo ante los ojos de los jóvenes como algo que de ningún modo debe pasar desapercibido.

Ya durante el emocionante Vía crucis Benedicto XVI les exhortó a entregarse con la generosidad de la juventud diciendo: «vosotros, que sois muy sensibles a la idea de compartir la vida con los demás, no paséis de largo ante el sufrimiento humano, donde Dios os espera para que entreguéis lo mejor de vosotros mismos: vuestra capacidad de amar y de compadecer.»

Y más tarde, en su visita a la Fundación Instituto San José, el Santo Padre realiza toda una reflexión en torno a este misterio y se pregunta: «¿puede seguir siendo grande la vida cuando irrumpe en ella el sufrimiento?» Es evidente que nadie desea la enfermedad ni el sufrimiento, pero no hay duda de que cuando éste está iluminado por la fe, la forma de acercarnos al dolor es mucho más humana. El tema del sufrimiento es un tema tabú en esta civilización utilitarista donde cada cual es valorado en función de lo que produce. Y claro, un enfermo, un anciano o un discapacitado no pesan en esta balanza de materialismo porque ¿cuánto pesa el amor? ¿Cuánto pesa el testimonio de estos testigos que, en palabras de Benedicto XVI, «nos hablan, ante todo, de la dignidad de cada vida humana, creada a imagen de Dios»? ¿En cuánto se valora «el bien inmenso que constituye la vida de estos jóvenes para quien está a su lado y para la humanidad entera»?

El Santo Padre lo ha dicho muy claro: «ninguna aflicción es capaz de borrar la impronta divina grabada en lo más profundo del hombre. La presencia de los que sufren suscita en nuestros corazones, frecuentemente endurecidos, una ternura que nos abre a la salvación.»

El Papa ha venido como pastor, como Vicario de Cristo a decirle a los que viven en el gran misterio del sufrimiento que «nuestra sociedad, en la que demasiado a menudo se pone en duda la dignidad inestimable de la vida, de cada vida, os necesita: vosotros contribuís decididamente a edificar la civilización del amor. Y como hijos de la Iglesia ofrecéis al Señor vuestras vidas, con sus penas y sus alegrías, colaborando con Él y entrando a formar parte de algún modo del tesoro de compasión que necesita el género humano.»

4 comentarios:

Teresa dijo...

Ojalá ahora leamos y estudiemos detenidamente todas las enseñanzas del Papa en estos días. Saludos.

NIP dijo...

Buenos días Eligelavida. Nos ablanda y rasga el corazón para que salga a flote esa impronta y sello de salvación.Por cruel que parezca a veces, el asesinato del hijo despierta a la "madre" a la vida por eso rezamos por todas ellas con la ayuda de tu blog.Un abrazo.

Belen dijo...

Cuanto para reflexionar,ojalá llegue a todos los corazones.

Un cordial saludo.

Salvador dijo...

Es bastante curioso. Ayer oí unas palabras de un sacerdote chileno, el Padre Ramón, en la Ulteya, que tocó el dolor de pasada. Había estado también en las JMJ.

Eso abordó mi corazón, y hoy he volcado mucho de ese pensamiento en mis reflexiones y comentarios.

Lo que no venga desde el dolor, la negación, el rechazo, el sufrimiento tiene crédito dudoso de que venga de DIOS. Es en el dolor, la ofensa, el rechazo, la mortificación, el esfuerzo, las cruces las que nos acercan a DIOS y nos transforman.

¡Y es verdad! Porque podrás encontrar a DIOS en lo fácil, en la abundancia, en lo que todo sale a nuestro gusto, en la puerta ancha... Se supone que ahí es difícil encontrarlo.

Sólo en el paso, nuestra pascua, de nuestro diario morir a nuestro egoísmo, podemos transformarnos y vencer nuestro egoísmo.

Un fuerte abrazo en XTO.JESÚS.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Mi foto
Spain
Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).