lunes, 4 de abril de 2011

Educar para una Cultura de la Vida


Está claro que en una sociedad que ha perdido el sentido de la dignidad del hombre, es importante llevar a cabo una reeducación de todo lo que significa ‘Cultura de la Vida’. Y el primer paso para esta reeducación sería el de reconocer al nasciturus como lo que es: una persona, un ser humano concebido y no nacido, que tiene una dignidad y unos derechos. El primero de ellos, el derecho a vivir.

Para una mujer embarazada, la pérdida del hijo concebido, sea por la causa que sea, es siempre un momento traumático. Es posible que el dolor por la pérdida se acreciente a medida que la gestación está más avanzada, sin embargo, en cualquier etapa del embarazo un aborto es una experiencia dolorosa para la madre.

He observado que cuando se produce un aborto por causas sobrevenidas como una enfermedad o un traumatismo, los familiares, los médicos y la sociedad en general intentan quitar dramatismo al hecho afirmando que aún no se trataba de un niño. ¡Poco consuelo es este para la mujer que sufre el aborto! Ella sí sabe que ha perdido un hijo y su primera reacción es, probablemente, la de hacer duelo por el bebé que ha muerto, cosa bien difícil cuando su entorno intenta convencerla de que no ha perdido un hijo, sino algo que aún no era un niño, una persona, un pequeño ser humano.

Estos falsos consuelos bienintencionados llevan a nuestra sociedad a no reconocer la dignidad humana de los niños fallecidos en el vientre materno, lo que me hace pensar que por ahí tendría que comenzar nuestra reeducación, por aprender a valorizar la vida humana desde el mismo momento de la concepción, aceptando que la muerte de un ser humano en el seno de su madre es siempre una gran pérdida. El feto muerto fue persona y merece el mismo respeto que cualquier otro ser humano.

10 comentarios:

EL AVE PEREGRINA dijo...

Eligelavida, razón lleva esta entrada, esos valores están de capa caída.

Un abrazo.

Ricardo dijo...

Estoy de acuerdo, aunque es dificil reeducar en la cultura de la vida cuando los medios de comunicación, los gobiernos y las leyes no lo favorecen. Se crea una mentalidad dificil de superar.

Mento dijo...

Esa reeducación, por desgracia, no les interesa a los que hacen de este tipo de asesinato un negocio.

Mrswells dijo...

Good News es que se hace mucho ya en hospitales ..celebraciuones y condolencias a los padres que pierden un bebe no nacido..Al menos yo he asistido a la del mio, aqui en Inglaterra
En España quiza podais mover una iniciativa asi de voluntarios

NIP dijo...

Tienes razón,pero lo peor de la cultura de la muerte es la arraigada idea de que ya es inevitable, que lo del aborto no hay quién lo quite. Por eso si la alternativa no va ha hacer nada, buscaremos otros que defiendan la vida.Un abrazo.

Angelo dijo...

Compruebo ese dolor frecuentemente. Veo la cara del padre cuando recibe la certificación de la muerte del hijo que esperaban. Besos

Militos dijo...

Es difícil esa reeducación, pero debemos conseguirla. Qué equivocación consolar a la madre de esa manera, yo nunca lo haría.
Gracias, Elige, por este post.
Un beso

Miriam dijo...

Totalmente de acuerdo
Me impresiona al hablar con gente de otros paises en los que aun no se ha introducido tanto la cultura de la muerte, darme cuenta de como nos ha cambiado la mentalidad.
Para esas personas es tan evidente que el aborto es un crimen
Y aquí va calando poco a poco, ese orgullo de poder estar por encima de la vida y la muerte, maquillandolo con palabras neutras.
Es un tema, el de la pérdida de la cultura de la vida, que asusta

Luis y Mª Jesús dijo...

Doy fe de que todo lo que dices es cierto.

He tenido muchos abortos -11- por causas desconocidas. No añoro hijos porque, como sabes, tengo 10 vivos y uno que falleció al poco de nacer, pero aún se me llenan los ojos de lágrimas cuando escribo estas líneas.

He tratado de convencerme de que yo no tengo ninguna culpa y racionalmete lo he conseguido pero siempre me queda la pregunta ¿y si hubiera reposado más? sobre todo a raiz de un embarazo -el de Manuel, que cumple ahora 18 años- que parecía un huevo vacío y en que por razones ajenas al propio embarazo tuve que mantener reposo.

El último aborto fue ya de cinco meses y creo que durante medio año tuve todos los días presente a ese niño que se llamaría, o mejor se llamó- Santiago.
Un abrazo
María Jesús

eligelavida dijo...

Mª Jesús; una vez más, GRACIAS por tu testimonio!!

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