jueves, 31 de marzo de 2011

¡Esto no es material biológico!


En nuestra sociedad utilitarista es cada vez más difícil convencer a alguien de que las técnicas de reproducción artificial no están al servicio de la vida. El uso extendido de estas prácticas y la cantidad de seres humanos nacidos a través de ellas parecen ser suficiente argumento para recibir la aprobación de la mayor parte de la sociedad. Incluso quienes nunca harían uso de estas técnicas, defienden el ‘derecho’ a tener un hijo por parte de quien lo desee, o el ‘derecho’ a utilizar los avances científicos cuando la naturaleza no lo permite.

Lo primero que olvidan quienes así argumentan es que estos supuestos derechos no existen. Nadie tiene el ‘derecho’ a tener un hijo. La Iglesia sostiene que un matrimonio tiene derecho a realizar los actos naturales que se ordenan a la procreación. Pero si de la realización de estos actos no deriva un embarazo, no por ello los cónyuges pueden llevar a cabo otros actos inmorales que les lleve a ser padres lesionando los derechos de sus hijos.

Crear un ser humano en un laboratorio no supone curar la esterilidad de una pareja. Ese ser humano es sujeto de derechos: el derecho a ser engendrado por sus padres, derecho a no ser tratado como un objeto, a no ser manipulado, congelado, seleccionado para vivir o para morir, el derecho a no ser expuesto a técnicas deshumanizantes, el derecho a no ser asesinado en caso de no cumplir el control de calidad exigido por sus padres o por los médicos. La vida humana NO es un simple material biológico del que los científicos pueden disponer libremente para experimentar, ni es un objeto sobre el que los padres pueden decidir si debe o no seguir viviendo.

12 comentarios:

NIP dijo...

Así es, nadie tiene derecho a tener un hijo y no es medicina lo que hacen. Un abrazo.

Mento dijo...

Tienes toda la razón Elige. Y yo sigo insistiendo en que todo matrimonio que no pueda tener hijos, piensen en todos los niños que estan esperando ser adoptados por unos padres.

Gonzalo dijo...

Podrá decirse más alto...

Bravo.

JOSE-MARIA dijo...

Y lo peor de todo es que se negocie, que la vida se convierta en un medio para que algunos... se hagan ricos; sin respeto a nada ni a nadie.

el que dice lo que piensa dijo...

correcto, totalmente deacuerdo, no puedo añadir mas.

saludos

JORGE dijo...

La clave está en darnos cuenta de que los seres humanos somos un fin, no un medio, no un objeto.

Gracias y bendiciones

Sancho dijo...

No es material biológico, pero es tratado como si lo fuera. Se experimenta con el, se utiliza o se tira a conveniencia. Es la cultura de la muerte en acción.

Angelo dijo...

Tarde o temprano fracasarán.

gosspi dijo...

Que bien lo dices Elige.....fenomenal entrada, poco se puede añadir....es la verdad y hay que gritarla a todo pulmón.....
Hasta cuando estaremos manipulando de esta manera la vida? y entrando en tan catastróficos engaños......

Humberto Dib dijo...

Hola, estoy visitando blogs que aparecen en los de amigos. Éste me pareció muy bueno, voy a quedarme por aquí como seguidor, si me permites.
Si tienes ganas (sólo si tienes ganas), te invito a pasar por el mío.
Un saludo desde Argentina.
Humberto.

www.humbertodib.blogspot.com

CHARO dijo...

Hemos llegado al punto de que ya el ser humano se cree que es Dios......pobrecitos de nosotros lo que todavía tendremos que ver

Hilda dijo...

Excelente, coincido totalmente contigo!! Y sigo sin entender como algo tan sencillo no puede ser aceptado. Es que hay muchos intereses económicos tras esto.

Y pensar que si uno lo dice, es tachado de ignorante y retrógrado.

En fin. Saludos. Hilda

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).