viernes, 11 de febrero de 2011

La grandeza de la humanidad está determinada por su relación con el que sufre


Hoy, festividad de Nuestra Señora de Lourdes, se celebra la Jornada Mundial del Enfermo. Con este motivo, quiero recoger aquí unas palabras de Benedicto XVI en su mensaje para esta jornada:

«Con vistas a la cita de Madrid, el próximo mes de agosto de 2011, para la Jornada mundial de la juventud, quiero dirigir también un pensamiento en particular a los jóvenes, especialmente a aquellos que viven la experiencia de la enfermedad.

A menudo la pasión, la cruz de Jesús dan miedo, porque parecen ser la negación de la vida. En realidad, es exactamente al contrario. La cruz es el «sí» de Dios al hombre, la expresión más alta y más intensa de su amor y la fuente de la que brota la vida eterna. Del corazón traspasado de Jesús brotó esta vida divina. Sólo él es capaz de liberar al mundo del mal y de hacer crecer su reino de justicia, de paz y de amor, al que todos aspiramos. Queridos jóvenes, aprended a «ver» y a «encontrar» a Jesús en la Eucaristía, donde está presente de modo real por nosotros, hasta el punto de hacerse alimento para el camino, pero también sabedlo reconocer y servir en los pobres, en los enfermos, en los hermanos que sufren y atraviesan dificultades, los cuales necesitan vuestra ayuda».

Además, el Papa recuerda las palabras que escribió en la encíclica Spe salvi:

«La grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. Esto es válido tanto para el individuo como para la sociedad. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana».

9 comentarios:

LAH dijo...

Que hermosa entrada en el dia de hoy, que Ella nos protega y oraciones por los enfermos un abrazo

Candela dijo...

Que bonitas palabras. Habría que añadir que no es tan dificil empatizar con los que sufren y que resulta gratificante. Lo se porque soy médico y me ocurre todos los días, así que animaría a otros a que prueben sin miedo. A sus casas se llevarán muchas inquietudes pero también mucha paz.

Un saludo.

eligelavida dijo...

Maravillosas palabras del Papa. Estoy deseando que venga de nuevo a España. Un abrazo.

eligelavida dijo...

Y estoy de acuerdo con lo que dices, Candela. No siempre es fácil empatizar, pero es gratificante. Me consta que hay mucho voluntariado en los hospitales, pero sería interesante que la juventud se involucrara aún más para, poco a poco, hacer de nuestra sociedad un lugar menos utilitarista.

Tras las Raices del Saber dijo...

Felicitaciones, es bueno recordarnos de cuando en cuando que nuestra verdadera vocación tiene que verse reflejada en la atención y cuidado de los más necesitados.
No dejes de escribir.

Gitana ♥ dijo...

ES hermoso lo que leo . Te sigo ... Un beso :)

Sinretorno dijo...

Se estrena el 25 de marzo en España, el 6 de mayo en USA. Le agrdezco de nuevo, el post que calqué de Jesús y la niña con síndrome de down. Mil gracias.

mOnTy dijo...

Bonita entrada y muy bien explicado. Gracias por compartir. Me voy contenta.
Con ganas que los jóvenes y no tan jovénes se abracen sin miedo al dolor y al de los que lo sufren. Desde la infancia se puede (debe) educar en esto... Bienvenida a ¿eOe?.
Un abrazo!

Miriam dijo...

Acompañar al que sufre.
No conseguiremos asumir todo su dolor, pero es necesario acompañar en esos momentos y respetar a la persona, compartir momentos y estar disponible para lo que necesiten.

Un gran misterio el sufrimiento

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).