viernes, 10 de septiembre de 2010

La cultura de la parca


La cultura de la parca comienza por adulterar la realidad. No la reconoce como es y trabaja para hacernos creer que la naturaleza es una construcción humana. Pensemos en el caso paradigmático del aborto. Extiende un velo de sombra para no aceptar, desde la razón, la evidencia científica de que el fruto de la fecundación es un ser humano, distinto de la madre aunque dependiente de ella. Convierte el sujeto en un objeto para poder usarlo, o extirparlo después como si fuera un grano. Es el único salvavidas para una razón atropellada que, de ponerse frente al espejo, quedaría hundida para siempre en los sumideros de la ideología. Es la cultura negra que deforma cuanto tiene delante, cual espejo cóncavo de un esperpento de Valle-Inclán, cual aquelarre goyesco reunido para celebrar la pesadilla.

Por fin, cuando se ha deformado la realidad y se ha conseguido que los hombres se muestren indiferentes, e incluso desafiantes, ante lo sublime que les precede, sólo queda el trabajo técnico de llamar a las cosas, y a las personas, de cualquier manera menos por su nombre.

Oh, vosotros le veis, seres profundos / y saltáis en el vientre de la madre, escribió Dámaso Alonso en un poema titulado “A los que van a nacer”. No los llamó no nacidos, en esa formulación negativa que parece invitarles a que no nazcan, sino que tradujo literalmente el término nascituri: los que van a nacer. Los que nacerán, a no ser que alguien se lo impida, o que en clamorosa impostura les interrumpa voluntariamente, para que creamos que hacer lo que nos venga en gana es siempre bueno, o que el acto del aborto no es tan grave porque se trata de interrumpir algo, como quien apaga el interruptor de la luz. Algo, nunca alguien, que para ser consecuentes con tan débil pensamiento, después de haberse interrumpido, debería poder ser reanudado.

Autor: Isidro Catela Marcos
Extracto del artículo titulado 'La cultura de la vida', publicado en la revista ‘Espiritualidad Digital’, del mes de Septiembre. Artículo completo aquí

9 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Siempre que hablo con mujeres que han abortado, se me enfadan y me diden que su aborto estba más que justificado.¿Quien es capaz de seguir aguantando senejante conversación si estallar llorando con con una fuerte ira?
Con ternura
Sor.cecilia

Interruptor dijo...

Primero un apunte sin importancia: las parcas eran varias, la mayoría de los autores coinciden en que eran tres. No recuerdo sus nombres, pero se las representaba como hilanderas y tejían los hilos del destino de cada persona. La primera comenzaba el hilo con el nacimiento de una persona, la segunda medía la longitud y la tercera, a la que normalmente se menciona, era la encargada de cortar el hilo y decidir cómo moría cada persona.

A mí me gusta la primera. Pero a los amigos de la cultura de la muerte no les gusta ninguna, porque matan antes de que las parcas (o moiras en griego) comiencen su trabajo que empezaba con el nacimiento.

Me apunto lo de llamarle nasciturus, la verdad es que normalmente hablo de nonato y es cierto que parece una invitación a no nacer. A lo mejor es que inconscientemente me he dejado contagiar por el lado oscuro.

su chico dijo...

Totalmente de acuerdo con el autor.
Qué fácil nos matan en esta cultura de la falacia que nos pretenden imponer.
¡Qué dificil nacer a la cultura de la Vida!
En el Amigo
al + mc

Por cierto, vuelvo a copiar aqui una aclaración a mi comentario de vuestra última entrada.

<>

su chico dijo...

No sé qué ha pasado con "lo copiado", pero ahí va de nuevo:

Ahora que leo mi comentario publicado (en la entrada anterior), quisiera aclarar y manifestar mi total respeto a las opiniones y comentarios de los demás
Al indicar "dejémosnos de..."
solo pretendía resaltar mi opinión que hay modos más prioritarios para mostrar que somos discípulos de Jesús
Nunca pretendí minusvalorar la opinión de otros. Disculpad, si por la rapidez con la que a veces se hacen los comentarios, alguien se puede sentir ofendido

En el Amigo
al + mc

lourdes dijo...

Solo Dios es el dueño de la vida y el dador de vida la vida no nos pertenece es un regalo de Dios para cada uno pido al Señor que tomemos conciencia de este gran misterio llamado vida y acojamos como un Don ese hermoso regalo de la vida muchas gracias un abrazo en Cristo Jesús

Natalia Pastor dijo...

Esa cultura - más que cultura yo diría fascinación - que la izquierda tiene por la muerte, tiene su raiz en el estalinismo que desprecia absolutamente la vida como bien supremo.
Lo tremendo es que esa involución del pensamiento afecta tanto al nasciturus, como al anciano que padece una enfermedad y que es catalogado como "suprimible" por aquellos que entienden que el derecho a la vida recae en las manos y el criterio de sujetos como Montes .
De ahí al nazismo, no hay distancias.

BRUCE dijo...

Cuando el hombre se aleja de Dios es capaz de cualquier cosa.

Nascituru claro que sí!!

dadaista dijo...

Me ha gustado el enlace en el que se descubre ciertos conceptos que comparto plenamente...Pero la denominada tercera parca se sirve de ese alguien para cortar el hilo.

Afecto por el pecador y no por el pecado...porque todo lo que se ve solamente se entiende si es FALSO.

sds!

dadaista dijo...

http://lacomunidad.cadenaser.com/sialavida/posts

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).