.jpg)
¿Cuántas veces, antes de dar una limosna, queremos asegurarnos de que el pobre que nos pide es realmente pobre, no tiene trabajo ni posibilidades de tenerlo, es un indigente sin hogar, sin familia y sin un techo donde dormir?
Si tenemos la más mínima duda, no damos nada, no vaya a ser que nos engañen. He oído a gente decir: “yo a estos gitanos no les doy, que luego tienen un televisor de plasma en su casa”. Puede que tengan un televisor, incluso un coche o un ordenador, pero tal vez viven en un barrio de chabolas, en una casa con suelo de barro y ratones. Y quizá sus hijos juegan en un descampado que sirve de ‘picadero’ para drogadictos. Y si les das un par de euros, puede que se lo gasten en una botella de vino, pero eso no es asunto nuestro. También a nosotros nos gusta tomarnos un vino de vez en cuando.
A veces nos escandalizamos ante la pobreza como si no tuviéramos ni una mínima parte de responsabilidad en ella. Y luego, para ser generosos o caritativos, pretendemos que los demás estén medio muertos de hambre. Sin embargo, mucha gente anda necesitada sin llegar a ese extremo y nuestra ayuda, por pequeña que sea, les demuestra que hay alguien dispuesto a renunciar a algo por ayudarles.
La compasión no precisa de radiografías que nos permitan ver hasta el tuétano de quien ayudamos. De nada nos sirve tener el convencimiento de que no nos están engañando. De nada sirve tampoco el sentir pena o el rasgarse las vestiduras diciendo: ‘Dios mío, ¿por qué permites esto?’ Ya sabéis el cuento aquel del hombre que, ante la vista de un pobre, espetaba a Dios: ‘¿Por qué no haces algo?’ Y oyó una voz que le dijo: ‘Ya lo he hecho, te he hecho a ti’.
Si tenemos la más mínima duda, no damos nada, no vaya a ser que nos engañen. He oído a gente decir: “yo a estos gitanos no les doy, que luego tienen un televisor de plasma en su casa”. Puede que tengan un televisor, incluso un coche o un ordenador, pero tal vez viven en un barrio de chabolas, en una casa con suelo de barro y ratones. Y quizá sus hijos juegan en un descampado que sirve de ‘picadero’ para drogadictos. Y si les das un par de euros, puede que se lo gasten en una botella de vino, pero eso no es asunto nuestro. También a nosotros nos gusta tomarnos un vino de vez en cuando.
A veces nos escandalizamos ante la pobreza como si no tuviéramos ni una mínima parte de responsabilidad en ella. Y luego, para ser generosos o caritativos, pretendemos que los demás estén medio muertos de hambre. Sin embargo, mucha gente anda necesitada sin llegar a ese extremo y nuestra ayuda, por pequeña que sea, les demuestra que hay alguien dispuesto a renunciar a algo por ayudarles.
La compasión no precisa de radiografías que nos permitan ver hasta el tuétano de quien ayudamos. De nada nos sirve tener el convencimiento de que no nos están engañando. De nada sirve tampoco el sentir pena o el rasgarse las vestiduras diciendo: ‘Dios mío, ¿por qué permites esto?’ Ya sabéis el cuento aquel del hombre que, ante la vista de un pobre, espetaba a Dios: ‘¿Por qué no haces algo?’ Y oyó una voz que le dijo: ‘Ya lo he hecho, te he hecho a ti’.

19 comentarios:
Cuánta razón tienes... Me has hecho recordar una pequeña reflexión lei hace un tiempo y me gusta mucho, aquí te la dejo:
DIOS CUENTA CONTIGO
Dios puede crear, pero tú has de dar valor a lo que Él ha creado.
Dios puede dar la vida, pero tú has de transmitirla y respetarla.
Dios puede dar fe, pero tú has de ser un signo de Dios para todos.
Dios puede dar el amor, pero tú has de aprender a querer al prójimo.
Dios puede dar la esperanza, pero tú has de devolver la confianza a otros.
Dios puede dar la fuerza, pero tú has de animar.
Dios puede dar la paz, pero tú has de hacer las paces siempre.
Dios puede dar el gozo, pero tú has de sonreír.
Dios puede ser luz para el camino, pero tú has de hacerla brillar.
Dios puede hacer milagros, pero tú has de buscar cinco panes y dos peces.
Dios puede hacer lo imposible, pero tú has de hacer todo lo posible.
Un abrazo!
Es muy cierto que buscamos responsabilidades y no nos sentimos responsables, cuando después despilfarramos y vivimos inmersos en el consumismo.
La cuestión es si se puede dar siempre y a todos, porque nuestras ciudades están llenas de pobres.
Elegida, gracias por sacar este tema. Tenia yo 10, y encontré en la calle a la mujer conocida cono la "Chemerenge " porque siempre estaba ebria. La arratré a su casa y la envolví con una manta-Había dormido bajo las estrellas en pleno enero. Le pedí a mi abuela me diera un poco de caldo, y me arreó una bofetada tremenda, gritándome que había traído la misería a casa¡Claro, los piejos!no conseguí entender, aquella frase que siempre repeía«Haz el bien y no mires a quien», pero siempre ha sido mi faro.
Recibe mi ternura
Sor.cecilia
Tienes toda la razón. Y con vergüenza, reconozco que además de tener mucho más de lo que necesito, siempre tengo dinero para mis caprichos... y entre mis caprichos no está ayudar a otros menos afortunados.
Gracias porque me has recordado algo muy importante que estaba dormido en mi alma.
Creo que hay dos puntos muy importantes para luchar por la cultura de la vida y son vencer la pobreza y acabar con la guerra.
No creo en la pobreza justa. Aunque no podamos vencerla nosotros solos, siempre podemos ayudar con esa gota en el océano que decía la madre Teresa.
Gracias por este interesante post. Son temas que nos llegan a todos. Un abrazo.
Para mi es un dilema a diario. Como no puedo con todos, le doy al primero o al evidentemente necesitado, como un minusválido, por ejemplo.
No veo lo malo de querer que la limosna que tú das, realmente valga para algo.
No se trata de querer ver a alguien muy desgraciado para sentir que hacemos algo, se trata de que es mejor que la caridad sea realmente eficaz. Yo puedo dar 10 euros a alguien que me encuentro por la calle pidiendo, y puede que ese dinero valga realmente para algo útil oque se los gaste en unos vinos en el bar, o puedo dar esos mismos 10 euros a Cáritas y estoy absolutamente seguro de que serán utilizados para proporcionar alimento, ropa, cobijo, medicamentos, etc. a gente que lo necesita.
Yo jamás doy dinero a quien veo por la calle o llama a la puerta de mi casa, pero sí he dado en más de una ocasión comida o ropa. Sin ir más lejos, la semana pasada llamaron a mi puerta, y fueron mis hijos los que le dieron un bocadillo, ropa y un juguete (al que constó un poco hacer que renunciaran) a la señora que venía pidiendo con un niño.
El no darle dinero a un supuesto indigente no es una falta de caridad, la caridad puede ejercerse de muchas maneras y unas son más eficaces que otras. Yo sólo trato de buscar las formas más eficaces.
Firmo lo dicho por interruptor, podemos ayudar a muchos mas encauzando la ayuda a través de Cáritas. Y siempre podemos ser mas generosos en las colectas que se hacen en las parroquias para este fin.
Muchas veces lo que necesitan los pobres es el gesto de cariño. Eso paso con "nuestro pobre", que a mi me creaba mucha tensión porque hacía regalos pequenitos a los niños. Un día descubrimos que tiene una pensión de 900 euros, gana más que Isa, pero está solo.
Un abrazo
Elige, has tocado un viejo tema de ética: si das una limosna a quien no la necesita, ¿has dado realmente una limosna?
En sentido estricto, para que la limosna sea tal no basta con la intención, puesto que no son las intenciones las que definen los actos humanos, pero está claro que si buscáramos seguridades absolutas nunca haríamos una limosna, lo cual es también absurdo. Así que debemos estar dispuestos a hacer actos buenos, aun a riesgo de que no sean tales por culpas no imputables a nosotros.
Esta mañana he hecho una limosna generosa -de esas que duelen en el bolsillo- y me he quedado toda la mañana pensando: seguro que te han timado y no era quien decía ser, hay que ver qué hábilmente te han engañado... Pero luego, he cortado esos pensamientos negativos, diciéndome a mí mismo que prefiero haber sido engañado en esta ocasión que haber dejado sin ayuda a alguien que parecía necesitarla de verdad.
DonJoan, gracias por la interesante aclaración.
Encontré una vez un texto de Tony de Mello que me gustó porque me hizo reflexionar y nme lo copié. Varias veces lo he utilizado, hoy creo que también puedo hacerlo aquí.
""Por la calle vi a una niña aterida y tiritando de frío dentro de su ligero vestidito y con pocas perspectivas de conseguir una comida decente. Me encolericé y le dije a Dios:"¿Por qué permites esas cosas? ¿Por qué no haces nada para solucionarlo?"
Durante un rato, Dios guardó silencio. Pero aquella noche, de improviso, ... me respondió: "Ciertamente que he hecho algo. Te he hecho a tí"
Abrazos
Soy de la opinión de que debo cuidar al quien doy, porque hay mucha picaresca y no se trata de hacer el bobo.
Comparto lo de Interruptor y lo de Don Joan, y agrego que es más molestoso preocuparse por el problema que tiene la persona que despacharlo con unas monedas.
En una ocasión tuve una relación con un drogadicto indigente en la plaza de la Iglesia. Nunca le daba nada, sin embargo un día me engaño con un bocadillo, que luego vendió para conseguir la ración de droga del día.
Siempre le decía que yo estaba dispuesto a ayudarle, pero de forma seria y comprometida. Él tenía que demostrarlo y comprometerse a salir de ahí.
Pues lo hicimos, y hoy, ya hace cuatro años, es un hombre que, incluso en este tiempo tan difícil, tiene un buen trabajo y trata de encauzar su vida.
Sólo falta que encuentre el verdadero camino, y no está muy lejos. Aprovecho para que recen por él para que lo encuentre.
Un fuerte abrazo en XTO.JESÚS.
Y además Santa Faustina dice en su diario, que Jesús suele aparecerse bajo la imagen de un mendigo que pide, para probar a algunos.
Un euro no va a ninguna parte, y esa ayuda alegra el día a quien ya no tiene otra esperanza que pedir, sea para vino o para comer.
Qué alegría compartir estas experiencias: gracias a todos vosotros.
Me ha gustado muchísimo esta entrada. El título y la fotografía son fantásticos. ¡Te felicito!
Gracias Ricardo. ¿Cuando va a arrancar por fin tu blog?
Gracias a todos por relatar vuestras experiencias!
Te tengo que dar las gracias por este post, a mi mi mario en muchas ocasiones me dice que me fio de too el mundo y que me lo creo todo. pero prefiero hacerlo, aunque a veces piense que me estan enganando, no tengo la destreza de saber quien es quien y quien miente, solo la Fe de que mi ayuda pueda valer para algo a alguien.
Un beso!
Publicar un comentario en la entrada