lunes, 21 de junio de 2010

«En el pobre quiso ser alimentado Aquel que no tuvo necesidad de alimento»


He tomado estas palabras de san Agustín para recordar que existen millones de personas en el mundo a las que les falta el alimento más básico para sobrevivir. Políticas tiránicas, guerra, falta de desarrollo o catástrofes naturales, llevan a mucha gente a pasar hambre. Los gobiernos de los países desarrollados, organizaciones no gubernamentales, instituciones de caridad, intentan paliar esta tragedia, pero, aún así, el hambre persiste.

¿Os imagináis una familia donde unos pocos comieran hasta saciarse e incluso tiraran los alimentos por considerarlos 'sobrantes', mientras otros fueran excluidos de la mesa? Pues algo así ocurre en nuestro mundo.

No es fácil eliminar las causas del hambre. Si lo pensamos bien, veremos que extirpar el hambre del mundo supone eliminar las guerras que empobrecen, acabar con la corrupción que abusa de unos en beneficio de otros, y, sobre todo, matar los egoísmos personales que nos llevan a despilfarrar y a olvidarnos de que los necesitados no están sólo a cientos de miles de kilómetros sino también, probablemente, muy cerca de nuestras casas.

¿Cómo podemos aportar nuestro granito de arena para vencer esta lacra? Hay cientos de iniciativas con las que se puede cooperar. Pero seguramente, lo más importante es no olvidar que en los pobres y hambrientos, el hambre del cuerpo va íntimamente unido al hambre de dignidad humana y al hambre de Dios.


8 comentarios:

Gran Visigoda dijo...

Casi nunca te comento y me siento mal por no hacerlo aunque leo cada entrada que haces, pero no te comento porque es tan evidente todo lo que nos cuentas cada día, por que lo horrible es tan horrible, el desamor y el abandono y el insulto a la vida es tan grande cuando lo denuncias, y los ejemplos de lo contrario, de amor, de entrega por la vida de defensa de esta son tan hermosos que poco puedo comentar, solo me uno cada día al dolor que causa la atrocidad humana cuando asi nos la cuentas y me uno a la alegría y siento dentro la dicha cuando lo que nos pesentas son testimonios de grandeza. Un saludo

Teresa dijo...

Que frase tan bella de San Agustín..

Ricardo dijo...

La fotografía, desde luego, clama al cielo.

Enrique Arias Valencia dijo...

Impresionante. Un llamado a la reflexión y a la acción.

Savia dijo...

Si el egoísmo no existiera, nadie pasaría hambre. Pero como el egoísmo es fruto de la ceguera, hay que luchar sin más remedio contra ella.Cuando el ser humano recupere la vista, quizás entonces cambie el mundo.

Juanjo dijo...

Lo malo son todos esos que pretenden salvar la Tierra y acabar con el hambre a base de eliminar a quien la padece.

Menos dinero para ciertos lobbys y más medios para países que pasan hambrunas. Y menos apoyos a políticos tiranos que compran armas a occidente.

Alfonso dijo...

El vídeo es impresionante. Y no hace falta irse a ningún país lejano para ver eso. En Madrid, a la hora del cierre de restaurantes y bares siempre hay gente esperando que saquen la basura para poder comer.

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

¿Y...Cómo el hombre recuperara la vista?¿ Por qué el hombre esá tan ciego?, Sí claro...El egoísmo.
Pero si a ésta humanidad desnaturalizara le llegará el anuncio del evangelio,¿ no creen que sería la luz que volverían a tener sus ojos que no ve que vive en pecado?.
Nos faltan obreros en la mies
Con ternura.
Sor.Cecilia

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).