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Aparece en la prensa una historia interesante. La de Víctor Galeone, Obispo de la diócesis de San Agustín, Florida, que ha relatado a la revista St. Augustine Catholic, cómo su madre se negó a abortar estando embarazada de él.
En 1970, siendo Mons. Galeone un joven sacerdote, le dijo a su madre que tenía la intención de irse a los Andes peruanos durante cinco años como misionero. Su madre, emocionada, le reveló entonces que cuando se hallaba en estado, una trabajadora social le amenazó con retirarle las ayudas del Gobierno si no abortaba. Por aquel entonces, Rita Galeone tenía tres hijos y al quedarse embarazada del cuarto acudió a una trabajadora social porque su marido, inmigrante italiano, no tenía empleo fijo y la familia sobrevivía con malos sueldos de trabajos temporales.
La trabajadora social le propuso a Rita que buscara un médico “para recuperar su periodo menstrual”. Rita comprendió que la estaba incitando a abortar y se negó rotundamente. Entonces, la asistenta social amenazó a Rita con retirarle las ayudas que la familia recibía durante la crisis, dos tarjetas que daban derecho a una bolsa de frijoles secos cada dos semanas y alguna prestación de carbón para el invierno.
Afortunadamente, tanto Rita como su marido se apoyaron mutuamente y el bebé nació.
El Obispo confiesa que no pudo dormir después de oír la historia de su madre: “Por primera vez en mi vida comprendí lo que significa el regalo de la vida, y lo precioso que es”.
En 1970, siendo Mons. Galeone un joven sacerdote, le dijo a su madre que tenía la intención de irse a los Andes peruanos durante cinco años como misionero. Su madre, emocionada, le reveló entonces que cuando se hallaba en estado, una trabajadora social le amenazó con retirarle las ayudas del Gobierno si no abortaba. Por aquel entonces, Rita Galeone tenía tres hijos y al quedarse embarazada del cuarto acudió a una trabajadora social porque su marido, inmigrante italiano, no tenía empleo fijo y la familia sobrevivía con malos sueldos de trabajos temporales.
La trabajadora social le propuso a Rita que buscara un médico “para recuperar su periodo menstrual”. Rita comprendió que la estaba incitando a abortar y se negó rotundamente. Entonces, la asistenta social amenazó a Rita con retirarle las ayudas que la familia recibía durante la crisis, dos tarjetas que daban derecho a una bolsa de frijoles secos cada dos semanas y alguna prestación de carbón para el invierno.
Afortunadamente, tanto Rita como su marido se apoyaron mutuamente y el bebé nació.
El Obispo confiesa que no pudo dormir después de oír la historia de su madre: “Por primera vez en mi vida comprendí lo que significa el regalo de la vida, y lo precioso que es”.

4 comentarios:
Magnífico testimonio. En España tenemos que conseguir unos quince millones de votos par eliminar definitivamente esa ley nefasta que permite el aborto. En los demás países, también.
A mi , mi madre me enseño desde bien pequeña que llegado el caso por un hijo se da la vida si hace falta,que un hijo es el aliento diario para la madre,es el que nos da la fuerza en las dificultades, que si no hay recurso , si no hay grandes medios mientras haya amor habrá dos brazos que trabajen para sacar a ese hijo adelante...
Me enseño que para ser madre hay que ser sobre todo valiente e ingeniosa porque no siempre tendrás todo de tu lado...yo soy madre y amis hijos los he educado en este sentimiento de amor hacia sus futuros hijos... darse todo, siempre... ser valiente....
Sin duda la madre de este Obispo era una mujer valiente y consciente del gran regalo que Dios estaba poniendo en sus manos al engendrar ese hijo.
¡Cómo me alegro que nos haya proporcionado la historia de este testimonio!. Si viviera su madre, es para llenarla de besos filiares.
Gracias amiga ...
Con ternura
Sor.Cecilia
Hola, que bello testimonio...que lacra que tenemos en España..con la ley del aborto, no me salen ni las palabras.....cuanto dolor y cuanto sufrimiento van detras de esta ley...Un abrazo fraterno.
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