viernes, 2 de abril de 2010

¿Por qué las mujeres resistieron al escándalo de la cruz?


"Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena" (Jn 19, 25). Por una vez, dejemos aparte a María, su madre. Su presencia en el Calvario no necesita explicaciones. Era "su madre" y esto lo explica todo; las madres no abandonan a un hijo, aunque esté condenado a muerte. Pero, ¿por qué estaban allí las otras mujeres ¿Quiénes eran y cuántas eran?

Los evangelios refieren el nombre de algunas de ellas: María Magdalena; María, la madre de Santiago el menor y de Joset; Salomé, la madre de los hijos de Zebedeo; una cierta Juana y una cierta Susana. Las llamamos, con cierta condescendencia masculina, "las piadosas mujeres", pero son mucho más que "piadosas mujeres": son también "Madres Coraje". Jesús había dicho: "Dichoso aquel que no se escandalice de mí!" Estas mujeres son las únicas que no se escandalizaron de él.

Se discute mucho desde hace tiempo quién quiso la muerte de Jesús: los jefes de los judíos o Pilato, o ambos. En cualquier caso, una cosa es cierta: fueron los hombres, no las mujeres. Ninguna mujer está involucrada, ni siquiera indirectamente, en su condena. Hasta la única mujer pagana que se menciona en los relatos, la esposa de Pilato, se disoció de su condena (cf. Mt 27, 19). Es cierto que Jesús murió también por los pecados de las mujeres, pero históricamente sólo ellas pueden decir: "Somos inocentes de la sangre de este" (Mt 27, 24).

Este es uno de los signos más ciertos de la honradez y de la fidelidad histórica de los evangelios: el papel mezquino que desempeñan en ellos los autores y los inspiradores de los evangelios, y el maravilloso papel que desempeñan las mujeres. ¿Quién habría permitido que se conservara, para recuerdo imperecedero, la ignominiosa historia de su miedo, huida, negación, agravada además por la comparación con la conducta tan distinta de algunas pobres mujeres?

Siempre se ha planteado la pregunta de por qué las "piadosas mujeres" fueron las primeras en ver al Resucitado y se les encomendó la misión de anunciarlo a los Apóstoles. Era el modo más seguro de que su resurrección fuera poco creíble, pues el testimonio de una mujer no tenía peso alguno en un juicio.

Los autores antiguos creyeron conocer la respuesta a esta pregunta. Las mujeres, dice en un himno Romano el Melode, son las primeras en ver al Resucitado porque una mujer, Eva, había sido la primera en pecar. Pero la verdadera respuesta es otra: las mujeres fueron las primeras en verlo resucitado porque habían sido las últimas en abandonarlo muerto, e incluso después de la muerte acudían a llevar aromas a su sepulcro.

Debemos preguntarnos el motivo de este hecho: ¿por qué las mujeres resistieron al escándalo de la cruz? ¿Por qué permanecieron cerca de Jesús cuando todo parecía acabado e incluso sus discípulos más íntimos lo habían abandonado y estaban organizando el regreso a casa?

La respuesta la dio anticipadamente Jesús cuando, contestando a Simón, dijo acerca de la pecadora que le había lavado y besado los pies: "Ha amado mucho" (Lc 7, 47). Como está escrito, lo seguían "para servirle" (Lc 8, 3; Mt 27, 55); además de María, su Madre, eran las únicas que habían asimilado el espíritu del Evangelio. Habían seguido las razones del corazón y estas no les habían engañado.

La gran crisis de fe en el mundo de hoy consiste en que no se escuchan las razones del corazón, sino sólo las razones torcidas de la mente. No es difícil entender por qué nos interesa tanto incrementar nuestros conocimientos y tan poco aumentar nuestra capacidad de amar: el conocimiento se traduce automáticamente en poder, el amor en servicio.

Por doquier se siente la necesidad de dar más espacio a la mujer. No creemos que "el eterno femenino nos salvará" (W. Goethe, Fausto, final de la parte II: "Das Ewig-Weibliche zieht uns hinan"). La experiencia diaria demuestra que la mujer puede "elevarnos", pero también que puede hacernos caer. También ella necesita ser salvada por Cristo. Pero es cierto que, una vez redimida por él y "liberada", en el plano humano, de antiguas discriminaciones, ella puede contribuir a salvar nuestra sociedad de algunos males arraigados que constituyen amenazas: la violencia, la voluntad de poder, la aridez espiritual, el desprecio de la vida...

Sólo hay que evitar repetir el antiguo error gnóstico según el cual la mujer, para salvarse, debe dejar de ser mujer y transformarse en hombre (cf. Evangelio copto de Tomás, 114; Extractos de Teodoto, 21, 3). El prejuicio está tan enraizado en la cultura que las mujeres mismas a veces han acabado por sucumbir a él. Para afirmar su dignidad, han creído necesario asumir a veces actitudes masculinas, o bien minimizar la diferencia de los sexos, reduciéndola a un producto de la cultura.

Debemos sentirnos muy agradecidos a las "piadosas mujeres". A lo largo del camino al Calvario, sus sollozos fueron el único sonido amigo que llegó a oídos del Salvador; mientras pendía de la cruz, sus "miradas" fueron las únicas que se posaron con amor y compasión en él.

La liturgia bizantina ha honrado a las piadosas mujeres dedicándoles un domingo del año litúrgico, el segundo después de Pascua, que toma el nombre de "domingo de las Miróforas", esto es, de las portadoras de aromas. Jesús se alegra de que en la Iglesia se honre a las mujeres que lo amaron y creyeron en él durante su vida. Sobre una de ellas —la mujer que vertió en su cabeza un frasco de ungüento perfumado— hizo esta extraordinaria profecía, que se ha cumplido puntualmente a lo largo de los siglos: "Dondequiera que se proclame este evangelio, en el mundo entero, se hablará también de lo que esta ha hecho para memoria suya" (Mt 26, 13).

Sin embargo, no sólo debemos admirar y honrar a las piadosas mujeres, sino también imitarlas. Las numerosas mujeres, religiosas y laicas, que permanecen hoy al lado de los pobres, de los enfermos de sida, de los encarcelados, de los rechazados de cualquier tipo por parte de la sociedad, son herederas de las "piadosas mujeres". A ellas, creyentes o no creyentes, Cristo les repite: "A mí me lo hicisteis" (Mt 25, 40).

No sólo por el papel que desempeñaron en la Pasión, sino también por el que tuvieron en la Resurrección, las piadosas mujeres son un ejemplo para las mujeres cristianas de hoy. En la Biblia se encuentran, de un extremo a otro, los imperativos: "ve" o "id", es decir, los envíos por parte de Dios. Es la palabra que dirigió a Abraham, a Moisés: "Ve, Moisés, a la tierra de Egipto", a los profetas, a los Apóstoles: "Id por todo el mundo, predicad el Evangelio a toda criatura".

Todos esos "id" son invitaciones dirigidas a hombres, pero existe un "id" dirigido a mujeres, el de la mañana de Pascua a las miróforas : "Entonces les dijo Jesús: "Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán"" (Mt 28, 10). Con estas palabras las constituía primeras testigos de la resurrección, "maestras de los maestros", como las llama un antiguo autor (Gregorio Antioqueno, Homilía sobre las mujeres miróforas).

Es una lástima que, a causa de la errónea identificación con la mujer pecadora que lava los pies de Jesús (cf. Lc 7, 37), María Magdalena haya acabado por alimentar infinitas leyendas antiguas y modernas y haya entrado en el culto y en el arte casi sólo en calidad de "penitente", más que como la primer testigo de la Resurrección, "la apóstol de los apóstoles", como la define santo Tomás de Aquino (Comentario al evangelio de san Juan, XX, 2519).

"Ellas partieron a toda prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos" (Mt 28, 8). Mujeres cristianas, seguid llevando a los sucesores de los apóstoles, a nosotros, sacerdotes y colaboradores suyos, el gozoso anuncio: "El Maestro está vivo. Ha resucitado. Os precede en Galilea, o sea, dondequiera que vayáis. No tengáis miedo".

Continuad el sublime diálogo que la liturgia mantiene con María Magdalena en la secuencia de Pascua: "Mors et vita duello conflixere mirando: dux vitae mortuus regnat vivus" (Muerte y vida se han enfrentado en un prodigioso duelo: el Señor de la vida estaba muerto, pero ahora está vivo y reina). La vida ha triunfado sobre la muerte: sucedió a Cristo y así nos sucederá un día también a nosotros. Juntamente con todas las mujeres de buena voluntad, vosotras sois la esperanza de un mundo más humano.

A la primera de las "piadosas mujeres" y su incomparable modelo, la Madre de Jesús, repitamos una antigua oración de la Iglesia: "Santa María, socorre a los pobres, sostén a los frágiles, conforta a los débiles: ora por el pueblo, ruega por el clero, intercede por el piadoso sexo femenino": "Ora pro populo, interveni pro clero, intercede pro devoto femineo sexu" (Antífona del Magníficat, Común de las fiestas de la Virgen).


CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
Extracto de la homilía del Padre Raniero Cantalemessa.
Basílica de San Pedro
Viernes Santo, 6 de abril de 2007

(Texto completo aquí)

25 comentarios:

Guerrera de la LUZ dijo...

Ves como os decía yo donde Oceánida que no existían las mujeres pederastas... es que hay ciertas cosas que las mujeres somos incapaces.

He estado esta tarde escuchando al padre Cantalamessa a través de Radio María, ha sido impresionante, a la vez que ha denunciado a los maltratadores y muchas otras cosas.

Preciosísimo post amiga, es una maravilla. Para aprendérselo de memoria y guardar de verdad todas estas palabras en nuestro corazón, como Nuestra Madre.

Hoy puedo decir una vez más: pero qué gozada ser mujer :))) y sobre todo, ser discípula de Jesús y sentir como mi feminidad crece cada día junto a El.

Un abrazo, gracias cielo.

Marta dijo...

Guauuu!!!

Juanjo dijo...

Me ha encantado el texto. Merece la pena leerlo. Ya va siendo hora de introducir un nuevo feminismo, el de la mujer que cree en sí misma. Un abrazo.

Sancho dijo...

Preciosa homilia. Para que luego digan que el cristianismo es opresor para la mujer.

DonJoan dijo...

Ciertamente una gran homilía. Muchas gracias por hacernos partícipes de ella.
Sólo discreparía un poco en el haberos excluido de la participación en el "crucifige eum", como si ese pecado hubiera sido cometido únicamente por hombres. Me parece un poco exagerado.

Oceanida dijo...

Me impresionas Elige con todo esto, algunas cosas sabia, habia oido pero no tan detallado como tu lo has expuesto hoy. Gracias. Medio mundo esta en el error gravisimo de que a la mujer en la Biblia o en los tiempos de Jesus era menospreciada, bueno, nada mas lejos de eso. Cada dia aprendo ams y me voy dando cuenta del importante papel que nos dejo Jesus, las mujeres cristianas modernas debemos portar en el corazon toda la gratitud del mundo hacia Jesus. Ellas lo acompanaron en su muerte, nosotras debemos de hacerlo hasta su proxima venida.

Un abrazo.

Pd.- Gracias de verdad por la explicacion de quienes fueron y lo que hicieron.

Oceanida dijo...

Una mujer no tiene dirección:
todos sus costados son profundos
no anhela caminos de regreso
mas sí un horizonte indefinido
de pájaros centrífugos.

Una mujer necesita el asombro
de la oscuridad sostenida ante sus ojos y no los límites precisos de un espejo.

Una mujer se esparce en el aire.
Una mujer nunca está sola.

Maria Montero.

AleMamá dijo...

Feliz Pascua! estemos alegres, el Señor ha resucitado, Aleluya

Guerrera de la LUZ dijo...

Feliz Pascua Eli!!!

Un abrazo grande.

Feliz Pascua a todos.

Ricardo dijo...

¡Hola Elige! Interesantísimo texto. Ya habrás oído la que se ha armado con la última homilia de Viernes Santo del Padre Cantalamessa...

¡Por fin celebramos la Pascua! ¡Felices Pascuas a todos!

Braveheart dijo...

¡El Señor ha resucitado! ¡Felices Pascuas!

Angelo dijo...

Debo decirte que siempre me ayuda el comprobar la fidelidad, la valentía y la fortaleza de las mujeres que estuvieron al lado de Jesús. Hoy la gran mayoría sigue dando testimonio de esas cualidades que hacen que sienta admiración por todas. Gracias
Te deseo una Pascua llena de gozo para poder seguir llevando la luz de la vida a todos los que se encuentran en tinieblas. Un beso
Feliz y Santa Pascua

Alter ego dijo...

feliz Pascua.

FOTELIAS dijo...

Cristo ha resucitado, Cristo VIVE en mi inundandome de su infinito AMOR... propagemos la BUENA NUEVA a todo el mundo. Estoy seguro que la primera mujer a la que Nuestro Señor Jesucristo Resucitado fue a su querida Madre la Virgen María ... la que dijo ... hagase en mi tu voluntad en la Anunciación y en la Pasión.
Feliz paso del Señor.
Que Cristo resucitado te bendiga "Elige".

Aquiles dijo...

Se habla mucho de crear un nuevo feminismo, pero este lo creó ya el cristianismo en sus inicios. Felices Pascuas.

Lielo dijo...

¡Feliz Pascua, elige!

Un fuerte abfrazo.

Joaco dijo...

Que las mujeres no intervinieran directamente en la condena de Jesús es lógico e inevitable: la mujer no tenía funciones de responsabilidad en la sociedad de la época y el lugar. No podía haber “sumas sacerdotisas” ni “gobernadoras” que condenasen o denunciasen a un reo.

No es cierto que todos los hombres se “escaquearan” ante la durísima prueba de la Cruz, y que sólo hubiera mujeres mirando compasivamente al Crucificado: hubo uno que salvó el honor masculino, que se llamaba Juan.

Es comprensible que las mujeres en aquella época podían soportar mejor la humillación que los hombres, pues estaban acostumbradas a ser humilladas por su condición de mujeres. El Evangelio es interesante en algún pasaje sobre esto. Y está claro que Jesús se ponía de parte de los humildes y los humillados.

MAR SOLANA dijo...

QUERIDO ELIGELAVIDA:

Me ha gustado mucho tu huella de Pascua de Resurrección en mi "mar adentro"...;=)

¡Qué post más interesante! Yo creo, sin ánimo de parecer de las filas feministas ;=) o de ofender a ningún hombre, ¡Dios me libre!, que las mujeres siempre hemos estado más cerca de nuestros sentimientos y hemos sido capaces, a lo largo de toda la historia, de comprender mejor el mundo emocional de los hombres y el nuestro. Según esta teoría, podríamos decir que hemos sido las primeras en dar pequeños pasos hacia el Amor Incondcional que vino a enseñarnos Cristo, y no sólo por nuestra más fina sensibilidad, además por nuestra condición de madres...

Pero también es cierto que a lo largo de la historia, algunas mujeres han formado parte importante de comitivas de guerra o de pelotones de fusilamiento...Aunque las mayores atrocidades, casi siempre, han estado perpetradas por hombres...La naturaleza del hombre es más guerrera, marcial...La de la mujer es más venusina, tiene que ver más con cuidar y mimar, no con desollar la piel a tiras...

Con razón nos está costando tanto igualar nuestra condición social a la de los hombres...¡para algunos debemos ser auténticas pesadillas!

;=)

Un placer pasar por aquí, ELIGE.

Un fuerte abrazo y féliz Pascua para tí también, amigo y para todos!!

Shikilla dijo...

Me ha encantado el texto, una auténtica joya que te agradezco hayas traído.

Te deseo, amiga, una feliz Pascua de Resurrección, y que el Señor que nos trae la esperanza, también traiga un poco de cordura en los corazones y las mentes de los que nos gobiernan.

Es un deseo, que está en mis oraciones siempre, pero hoy más que nunca.

Un abrazo

Joaco dijo...

De hecho, según los Evangelios, sí que había mujeres entre los que condenaron a Jesús, pues una de ellas intentó “complicarle” las cosas a Pedro, que intentaba pasar inadvertido, provocando su negación: “tú eres uno de ellos......”

TIRSO dijo...

Interesantísima entrada. Feliz Pascua!

alexandra dijo...

"No es cierto que todos los hombres se “escaquearan” ante la durísima prueba de la Cruz, y que sólo hubiera mujeres mirando compasivamente al Crucificado".

¿Dónde dice esto?

Roberto dijo...

¡Feliz Pascua de Resurrección! Que Cristo Resucitado te bendiga y te llene de su alegría, paz, esperanza y felicidad todos los días de tu vida.

Oceanida dijo...

Felices pascuas Elige!!! Soy una tardona pero es que aqui llevamos 9 horas de retraso.

Un abrazo tambien!!!

Angi Burt dijo...

Feliz Pascua, para ti y para todos.

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