El 2 de abril del 2005 el número de teléfono de emergencia en EEUU, 911, recibió una llamada. Un bebé había sobrevivido a un aborto provocado en un abortorio de Orlando, Florida, llamado EPOC Clinic. Allí había acudido su madre, Angele, una joven divorciada madre de otros dos hijos.
Entre los métodos que le ofrecieron para abortar a su tercer hijo, de 22 semanas de gestación, estaban: el aborto por nacimiento parcial, la dilatación y extracción (desmembramiento del bebé vivo), y la inyección de digoxina en el corazón de la criatura para matarla, seguida de una droga para provocar el parto al día siguiente.
Angele había escogido el método de la digoxina para que su bebé ‘no sufriera’: “Me dijeron que insertarían la aguja directamente en su corazón, lo pondrían a dormir y no sentiría nada”.
Angele contó en una entrevista al periódico electrónico “World Net Daily”: “Después de haber tomado las píldoras para inducir el parto a las 5 AM, acudí al abortorio a las 9 de la mañana. Tuve que esperar fuera con mucho dolor y llorando, hasta que abrió la clínica… entré y me dijeron que el médico no llegaba hasta las 2 PM, y que aunque diera a luz tendría que esperar por él… Las contracciones se hicieron cada vez más fuertes… La empleada se marchó de la habitación y yo comencé a sangrar… Después de un empujón agonizante, sentí y oí algo salir…allí estaba mi hijo. Comencé a llorar y me acosté en el suelo.
Angele pidió ayuda desesperadamente a gritos para salvar a su hijo, pero al no recibirla de los empleados del abortorio, logró telefonear a una amiga, quien llamó al 911. Cuando llegaron los para-médicos los del abortorio les dijeron que allí no había ninguna emergencia. Estos se marcharon y al no tener asistencia médica alguna, Rowan murió en los brazos de su arrepentida madre.
En EEUU, los bebés que sobreviven a un aborto en las últimas etapas del embarazo son abandonados para que mueran o se ahoguen en el retrete donde generalmente caen. El Dr. Randall B. Whitney, que se dedica a practicar abortos, declaró durante un caso que estaba pendiente en los tribunales, que “generalmente…el feto es expulsado y cae en el retrete. Es más conveniente… asumo que a veces hay algunos movimientos que sugieren que hay vida…” Admitió que en esos casos no se le presta ayuda alguna al bebé. El testimonio del Dr. Whitney coincide con lo declarado por una ex-empleada de un abortorio: que la entrenaron para que hiciera que las pacientes abortaran en el retrete, “para que si el bebé está vivo, se ahogue”.
El productor puertorriqueño Ángel Manuel Soto, ha realizado un corto sobre el caso de Rowan basándose totalmente en la historia real. Está en inglés con subtítulos en español y se titula “22 semanas”. En http://www.22weeksthemovie.com/index-flash.html podéis ver algunas escenas de la película.
10 comentarios:
No he podido. Me ha superado. Imposible quitármelo de la cabeza. ¡Que horror!. Tantas historias escondidas que quedan aún por descubrir y dejarnos helados...
Sin palabras Elige. Esto es horrible.
Un abrazo.
Que historia tan tremenda. Cuanto sufrimiento habrá escondido del que no sabemos nada.
Creo que es bueno que se hagan estas películas para dar a conocer la realidad, por dura que sea.
Es repugnante, pero no olvidemos que la propia madre quería "ponerlo a dormir" como un animalito. Por lo que cuenta en su testimonio, no esperaba que pudiera nacer vivo, pero sí pretendía matarlo, eso sí, "sin sufrimiento", ¡faltaría más!
¡Estremecedor!
Tema para una película: ¡El mundo debe conocer estas cosas!
¡Qué triste! ¡Cuánto tenemos que rezar para que la humanidad no se destruya a sí misma!
Le está bien empleado a esa madre perversa. Qué sufra su particular infierno, y que el fantasma de su hijo la persiga y la atormente por toda la eternidad.
Al hecho de que el aborto es un acto perverso, hay que unirle la circunstancia de que es algo permitido por la ley corrupta y promovido por las instituciones, y practicado por médico y enfermeras, olvidando que la ley natural excluye todo derecho a matar a un ser humano inocente.
Mi corazón ante esto me exige rezar sin descanso por todos esos niños.
Madre mia...
Publicar un comentario en la entrada