martes, 27 de abril de 2010

Nacer en un retrete


No es ficción. Es una historia real:

El 2 de abril del 2005 el número de teléfono de emergencia en EEUU, 911, recibió una llamada. Un bebé había sobrevivido a un aborto provocado en un abortorio de Orlando, Florida, llamado EPOC Clinic. Allí había acudido su madre, Angele, una joven divorciada madre de otros dos hijos.

Entre los métodos que le ofrecieron para abortar a su tercer hijo, de 22 semanas de gestación, estaban: el aborto por nacimiento parcial, la dilatación y extracción (desmembramiento del bebé vivo), y la inyección de digoxina en el corazón de la criatura para matarla, seguida de una droga para provocar el parto al día siguiente.

Angele había escogido el método de la digoxina para que su bebé ‘no sufriera’: “Me dijeron que insertarían la aguja directamente en su corazón, lo pondrían a dormir y no sentiría nada”.

Angele contó en una entrevista al periódico electrónico “World Net Daily”: “Después de haber tomado las píldoras para inducir el parto a las 5 AM, acudí al abortorio a las 9 de la mañana. Tuve que esperar fuera con mucho dolor y llorando, hasta que abrió la clínica… entré y me dijeron que el médico no llegaba hasta las 2 PM, y que aunque diera a luz tendría que esperar por él… Las contracciones se hicieron cada vez más fuertes… La empleada se marchó de la habitación y yo comencé a sangrar… Después de un empujón agonizante, sentí y oí algo salir…allí estaba mi hijo. Comencé a llorar y me acosté en el suelo.

Miré a mi hijo una y otra vez. Estaba horrorizada porque lo había dado a luz en un retrete. Lo saqué de allí. Su pierna derecha se movió y se encogió un poco como si tuviera frío. Grité pero nadie vino… y cuando finalmente entró la empleada le mostré a Rowan [nombre que Angele le había dado a su hijo antes de abortarlo], le dije que estaba vivo y le pedí que llamara al 911. Me contestó que me acostara y que llamaría a su supervisor, pero nadie vino. Continué acariciando y confortando a mi hijo frotándole la espalda, el estómago y el pecho… Le decía que lo amaba y que todo estaría bien… Puse mi dedo en su pequeña manita y sus deditos lo agarraron… Una y otra vez le dije lo lindo y lo fuerte que era, y lo orgullosa que estaba de él…. que Dios realmente quería que estuviéramos juntos porque había sobrevivido a todo; que su mamá lo sentía mucho, y que estaba feliz por poder tener la oportunidad de amarlo. Le dije que era mi pequeño milagrito y que quería que sus hermanos lo conocieran. Lo tocaba una y otra vez, tratando de darle calor con mis manos y hablándole para que no sintiera más temor del que ya probablemente sentía.”

Angele pidió ayuda desesperadamente a gritos para salvar a su hijo, pero al no recibirla de los empleados del abortorio, logró telefonear a una amiga, quien llamó al 911. Cuando llegaron los para-médicos los del abortorio les dijeron que allí no había ninguna emergencia. Estos se marcharon y al no tener asistencia médica alguna, Rowan murió en los brazos de su arrepentida madre.

En EEUU, los bebés que sobreviven a un aborto en las últimas etapas del embarazo son abandonados para que mueran o se ahoguen en el retrete donde generalmente caen. El Dr. Randall B. Whitney, que se dedica a practicar abortos, declaró durante un caso que estaba pendiente en los tribunales, que “generalmente…el feto es expulsado y cae en el retrete. Es más conveniente… asumo que a veces hay algunos movimientos que sugieren que hay vida…” Admitió que en esos casos no se le presta ayuda alguna al bebé. El testimonio del Dr. Whitney coincide con lo declarado por una ex-empleada de un abortorio: que la entrenaron para que hiciera que las pacientes abortaran en el retrete, “para que si el bebé está vivo, se ahogue”.

El productor puertorriqueño Ángel Manuel Soto, ha realizado un corto sobre el caso de Rowan basándose totalmente en la historia real. Está en inglés con subtítulos en español y se titula “22 semanas”. En http://www.22weeksthemovie.com/index-flash.html podéis ver algunas escenas de la película.

10 comentarios:

Angelo dijo...

No he podido. Me ha superado. Imposible quitármelo de la cabeza. ¡Que horror!. Tantas historias escondidas que quedan aún por descubrir y dejarnos helados...

Oceanida dijo...

Sin palabras Elige. Esto es horrible.

Un abrazo.

Carmen dijo...

Que historia tan tremenda. Cuanto sufrimiento habrá escondido del que no sabemos nada.

Creo que es bueno que se hagan estas películas para dar a conocer la realidad, por dura que sea.

Juanjo dijo...

Es repugnante, pero no olvidemos que la propia madre quería "ponerlo a dormir" como un animalito. Por lo que cuenta en su testimonio, no esperaba que pudiera nacer vivo, pero sí pretendía matarlo, eso sí, "sin sufrimiento", ¡faltaría más!

DonJoan dijo...

¡Estremecedor!

Tema para una película: ¡El mundo debe conocer estas cosas!

Teresa dijo...

¡Qué triste! ¡Cuánto tenemos que rezar para que la humanidad no se destruya a sí misma!

Juanjo dijo...

Le está bien empleado a esa madre perversa. Qué sufra su particular infierno, y que el fantasma de su hijo la persiga y la atormente por toda la eternidad.

Braveheart dijo...

Al hecho de que el aborto es un acto perverso, hay que unirle la circunstancia de que es algo permitido por la ley corrupta y promovido por las instituciones, y practicado por médico y enfermeras, olvidando que la ley natural excluye todo derecho a matar a un ser humano inocente.

Gran Visigoda dijo...

Mi corazón ante esto me exige rezar sin descanso por todos esos niños.

Mento dijo...

Madre mia...

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).