lunes, 1 de marzo de 2010

¡Solidaridad!


Hay situaciones, como los recientes terremotos en Haití y Chile, en los que los daños humanos, sociales y materiales son prácticamente imposibles de valorar. Sin duda, lo más doloroso es la pérdida de vidas humanas ante la cual el hombre dirige su mirada desconsolada a Dios preguntándose el porqué de este sufrimiento.

Son situaciones de impotencia que nadie desea y ante las que surgen mil preguntas de muy difícil respuesta.

En Chile son ya más de 700 las víctimas mortales declaradas y sabemos que este número crecerá dada la gran cantidad de gente desaparecida. Al igual que ocurre en Haití, el drama se acrecienta con los saqueos, el pillaje y tantos actos egoístas que surgen del pánico y del egoísmo humanos en estas situaciones extremas. Sin embargo, junto a estos tristes sucesos, se viven también incontables acciones heroicas nacidas del dolor.

Son innumerables los hombres y las mujeres que actúan como buenos samaritanos y que, en estos momentos, dedican su vida, por puro altruismo, a tratar de paliar el sufrimiento causado por los devastadores terremotos. Parece como si estas catástrofes naturales, que enfrentan al hombre a realidades durísimas, lograran sacar lo peor, pero también lo mejor del ser humano. No todos podemos dirigirnos a Chile, como hacen tantos voluntarios y cooperadores, llevando medicamentos y artículos de primera necesidad; No todos somos médicos, bomberos o militares en condiciones de salir al encuentro más directo de las víctimas; No todos podemos retirar escombros. Pero todos, de una forma u otra, podemos vivir la solidaridad con los que sufren.

Hoy no nos está permitido pasar de largo ante nuestros hermanos en Chile o en Haití, que han perdido a sus familias, sus casas, sus medios de vida. No nos está permitido hacernos los sordos ante su grito de dolor. Todos nosotros podemos ayudar ya sea dando dinero, dedicando tiempo para colaborar con alguna institución, realizando cuestaciones entre nuestros amigos y conocidos, recolectando alimentos o artículos de primera necesidad para enviar a las zonas afectadas, sin olvidar lo principal, nuestra actitud de compasión y solidaridad. Una solidaridad que puede plasmarse de mil formas concretas y que demuestre que somos capaces de conmovernos ante la desgracia del prójimo.

Produce una gran alegría ver a tantos ‘buenos samaritanos’ volcarse con generosidad en un intento de consolar y ayudar a sus semejantes. Imitémosles en la medida de nuestras posibilidades. Incluso el que no tiene nada, puede ofrecer su oración y su pobreza.

El Papa Juan Pablo nos dice que ante el sufrimiento del hombre que padece necesidad "ningún hombre o mujer de buena voluntad puede eximirse del esfuerzo en la lucha para vencer al mal con el bien. Es una lucha que sólo se combate eficazmente con las armas del amor". Cualquier cosa menos la indiferencia. Hoy es el día de la solidaridad.

Página para buscar a los desaparecidos: http://chilepersonfinder.appspot.com/
Cáritas Chile: http://www.caritaschile.org/portal/

Del blog de Militos os traigo este precioso vídeo con la canción ‘Si vas para Chile’, que aprendí de niña.


8 comentarios:

Carlos dijo...

Conozco la canción. Es casi como un segundo himno en Chile. Gracias por esta entrada. Un saludo.

Ricardo dijo...

Así es. En estas situaciones cabe todo menos la indiferencia. ¡Solidaridad con Chile!

Nuria dijo...

Leo habitualmente tu blog y vengo a solidarizarme con todos los chilenos en esta tragedia. Quiera Dios que todas las víctimas encuentren la paz...

Militos dijo...

Magnífico tu post llamando a la oración y la solidaridad con Chile y con todos los que sufren.
Chile se recuperará antes por que no hay la miseria y desorganización que en Haití, pero los saqueos son igual en todas partes.
Me alegro que te guste la canción, a mi me encanta porque nos la regalaron unos amigos chilenos y ayer me dediqué a buscarla en You tube y me llevé una alegría.

Un beso Elige, felicidades por tu post

DonJoan dijo...

Elige, supongo que conoces a Alemamá, una buena bloguera chilena. Si no es así, vale la pena que os conozcáis. Su blog se llama Despejado y cálido...

Angelo dijo...

Querida elige: permíteme que hoy me dirija a tí para agradecerte todo el cariño y apoyo que me has manifestado en estos días de convalecencia. Ojalá pudiera decirte que todo está en su sitio, no es así, aún queda un largo camino. Ha sido una gozada el experimentar tanta amistad a través de la red y en tan poco tiempo. Lazos a veces mucho más fuertes que la mayoría de los que te rodean. Intento saludar a todos. Poco a poco iré retomando mi normalidad. Ten la certeza de que he encomendado todas tus intenciones y este magnífico blog. Un fuerte abrazo

Sancho dijo...

Mi solidaridad con Chile. Un abrazo.

Oceanida dijo...

Bellisimo post Elige, las preguntas surgen en cascadas, pero no es tiempo de culpar a ningun Dios, es tiempo de unir nuestra fuerza y ayudar de todas las maneras, porque todas son aptas. Y Dios tambien entra ahi, rezar supongo que significa reunir todos tus deseos y esperanza hacia un punto, eso es bueno.

Los chilenos estan viviendo una de las peores epocas, muchos se han visto de repente en la calle, sin agua, sin comida, se acentua la delincuancia en los mercados, la violencia se les viene en cima. Algunos ya no podran ver el nuevo dia.

Por todos ellos y cada uno, el corazon debe de temblar de esperanza por ellos, incluso mas fuerte que la propia tierra.

Gracias por movilizarte en tu blog, por ser tan buena gente. Te siento cerquita.

Un abrazo.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).