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Sta. Faustina Kowalska escribe: (D. 1276) "Hoy deseaba ardientemente hacer la Hora Santa delante del Santísimo Sacramento, sin embargo la voluntad de Dios fue otra: a las ocho experimente unos dolores tan violentos que tuve que acostarme enseguida, he estado contorsionándome por estos dolores durante tres horas, es decir hasta las once de la noche. Ninguna medicina me alivió, lo que tomaba lo vomitaba, hubo momentos en que los dolores me dejaban sin conocimiento. Jesús me hizo saber que de esta manera he tomado parte en su agonía en el Huerto y que Él mismo había permitido estos sufrimientos en reparación a Dios por las almas asesinadas en el seno de las malas madres. [...] Ahora si, entiendo de que dolores se trata, porque el Señor me lo hizo saber... Sin embargo, al pensar que quizá un día vuelva a sufrir así, me da escalofríos, pero no se si en el futuro sufriré otra vez de modo similar, lo dejo a Dios, lo que a Dios le agrade enviarme, lo recibiré todo con sumisión y amor. Ojalá pueda con estos sufrimientos salvar del homicidio al menos un alma..."
(Tomado del blog de Juan García Inza).
Santa Faustina Kowalska, nacida en Polonia en 1905, fue elevada a los altares por el Santo Padre Juan Pablo II el 30 de abril del año 2000, el Domingo de la Divina Misericordia. Es la primera santa que fue canonizada en el año jubilar 2000 y en el milenio.
El Papa declaró con estas palabras el segundo domingo de Pascua como Domingo de la Divina Misericordia: “En todo el mundo, el segundo domingo de Pascua recibirá el nombre de Domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros”.
Santa Faustina Kowalska, nacida en Polonia en 1905, fue elevada a los altares por el Santo Padre Juan Pablo II el 30 de abril del año 2000, el Domingo de la Divina Misericordia. Es la primera santa que fue canonizada en el año jubilar 2000 y en el milenio.
El Papa declaró con estas palabras el segundo domingo de Pascua como Domingo de la Divina Misericordia: “En todo el mundo, el segundo domingo de Pascua recibirá el nombre de Domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros”.

8 comentarios:
Qué guapa santa Faustina y me imagino cómo fueron sus dolores de reparación. A veces los favores de Dios son costosos, aunque siempre da primero las fuerzas para sobrellevarlo.
Es una bonita y provechosa historia, gracias Elige.
un beso
Durísimas palabras. Si creemos en el resto de las revelaciones tenemos que creer en estas tambien, y son clarísimas.
Tremendamente significativo el texto, parece profético, da escalofrios. SALUDOS.
Lo que no comprendo yo es que Jesús hablara de "almas" asesinadas, cuando a quien se asesina es a la persona, y el alma del niño abortado va al cielo ¿no?, a no ser que haya que entenderlo en sentido figurado.
No soy católica, ni sigo las doctrinas particulares de la iglesia católica, pero si soy una persona de Fe cristiana que elige la vida y por eso me gusta tu blog porque tú también eliges la vida... creo que por doloroso que sea es hermoso sentir el dolor de los nonatos asesinados por inescrupulosos que no le dan ningún valor a la vida ni respetan la dignidad inherente a ella... en ese sentido es gigante el sentir de Faustina por evitar mas asesinatos ( de almas, en este caso se entenderá de "seres humanos vivos") en el seno materno y quizás sea esa posición defensora de la vida, una de la pocas cosas por la cual admiro a la religión católica
Saludos
Rubí
El camino de la santidad es duro, los dolores de Sta. Faustina serían terribles, y la revelación clarísima, sin lugar a dudas.
Por eso tenemos que luchar todos contra esos asesinatos, poner nuestras fuerzas al servicio de la vida, el empuje que nos da la fe para poder combatir tanta injusticia para con los inocentes que no tienen voz.
Wow que tema tan intenso, siempre con la esperanza que todas estas cosas malas no vuelvan a suceder...
Veo que Santa Faustina Kowalska no se creía mucho el rollo ése de que una mujer que mata a su hijo no es una asesina, sino una víctima.
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