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Esta es la historia de Martín, un niño al que su bisabuela salvó de ser abortado:
Teresa, la bisabuela, trabajaba como empleada doméstica y vivía en la zona sur de Rosario, en Argentina. Por razones familiares, se vio obligada a criar a su nieta Marta desde los seis meses, cuando la pequeña sufrió una meningitis que le dejó graves secuelas neurológicas. Desde pequeña, Marta llamaba a Teresa ‘mamá’, aunque ésta fuera su abuela.
Marta tiene ahora 29 años, pero ella dice tener sólo dos. La enfermedad le dejó secuelas en el habla, en las manos y, sobre todo, mentales. Jamás pudo aprender a leer ni a escribir.
Cuando Marta cumplió 20 años, Teresa quedó viuda y tuvo que dejar a su nieta con su madre biológica durante un tiempo.
Cuatro meses después la llamaron para que fuera a buscar a Marta. ‘La encontré toda golpeada, con el pelo rasurado y embarazada. Me quise morir’, recuerda con desesperación la abuela.
Teresa presentó una denuncia por violación y luego llevó a su nieta al médico. El doctor le dijo que era una lástima que no hubiera ido antes, a tiempo de abortar. Por entonces Marta estaba de cinco meses.
La abuela recuerda: "Desde el primer momento dije que no íbamos a aceptar un aborto, aunque Marta hubiese estado embarazada sólo de un mes. Aunque era por una violación, el inocente no tiene la culpa. Marta tenía una vida dentro de ella y yo no lo podía permitir. Sólo me preocupaba que Marta estuviera bien".
El 16 de abril de 2002 nació Martín. Gracias a la ayuda de su abuela, Marta pudo intervenir durante el primer año en la crianza de su hijo. Luego, dado que no podía cuidarlo sola, lo dio en adopción a una prima recién casada que quiso hacerse cargo del pequeño.
Martín tiene hoy dos hermanas y es un niño feliz gracias a su bisabuela.
Teresa, la bisabuela, trabajaba como empleada doméstica y vivía en la zona sur de Rosario, en Argentina. Por razones familiares, se vio obligada a criar a su nieta Marta desde los seis meses, cuando la pequeña sufrió una meningitis que le dejó graves secuelas neurológicas. Desde pequeña, Marta llamaba a Teresa ‘mamá’, aunque ésta fuera su abuela.
Marta tiene ahora 29 años, pero ella dice tener sólo dos. La enfermedad le dejó secuelas en el habla, en las manos y, sobre todo, mentales. Jamás pudo aprender a leer ni a escribir.
Cuando Marta cumplió 20 años, Teresa quedó viuda y tuvo que dejar a su nieta con su madre biológica durante un tiempo.
Cuatro meses después la llamaron para que fuera a buscar a Marta. ‘La encontré toda golpeada, con el pelo rasurado y embarazada. Me quise morir’, recuerda con desesperación la abuela.
Teresa presentó una denuncia por violación y luego llevó a su nieta al médico. El doctor le dijo que era una lástima que no hubiera ido antes, a tiempo de abortar. Por entonces Marta estaba de cinco meses.
La abuela recuerda: "Desde el primer momento dije que no íbamos a aceptar un aborto, aunque Marta hubiese estado embarazada sólo de un mes. Aunque era por una violación, el inocente no tiene la culpa. Marta tenía una vida dentro de ella y yo no lo podía permitir. Sólo me preocupaba que Marta estuviera bien".
El 16 de abril de 2002 nació Martín. Gracias a la ayuda de su abuela, Marta pudo intervenir durante el primer año en la crianza de su hijo. Luego, dado que no podía cuidarlo sola, lo dio en adopción a una prima recién casada que quiso hacerse cargo del pequeño.
Martín tiene hoy dos hermanas y es un niño feliz gracias a su bisabuela.

8 comentarios:
Gracias por la historia. Es muy bonita.
No sólo salvó a su bisnieto, también salvó a su nieta de convertirse en asesina. ¿Y el violador? Algo me dice que no fue castigado como debiera.
La historia es emocionante, Elige, y una gran alegría la salvación de Martin. Lo que vale esa bisabuela.
Por diversos motivos yo tuve que criar a tres de mis nietos, además de mis diez hijos, y créeme que me siento muy feliz por ello y doy gracias a Dios por haberlo permitido.
muchas gracias por contar esta hermosa historia de vida.
Un beso
Una historia preciosa y llena de esperanza. A veces contamos muy poco con nuestros mayores. Un beso.
Cuantos no deben la vida a tíos,abuelos,que Dios bendiga a todos esos seres que defienden a una vida tan indefensa.
Estupenda historia!
Esto es una "superabuela". Gracias por la historia.
Las abuelas son fantásticas.Y esta es de las heroínas que dan una lección de vida a todas las madres que son incapaces de amar a su propio hijo.
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