lunes, 11 de enero de 2010

La mano de Dios


La historia del Dr. Bernard Nathanson es sobradamente conocida. Estudió medicina en la Universidad de McGill (Montreal). En 1945 tuvo su primer contacto con el aborto cuando su novia Ruth quedó embarazada. Nathanson escribió a su padre y éste le envió 500 dólares instándole a elegir entre abortar o ir a los Estados Unidos para casarse, poniendo en peligro su brillante carrera como médico. Nathanson convenció a Ruth de que abortase. Ella estuvo a punto de morir como consecuencia del aborto y éste fue el fin de su relación.

Nathanson lo relata así: “Ese fue el primero de mis 75.000 encuentros con el aborto, me sirvió de excursión iniciadora al satánico mundo del aborto”.

Con el tiempo, a Nathanson se le conoció como ‘el rey del aborto’. En 1969 fundó la ‘Liga de Acción Nacional por el Derecho al Aborto’. Pasó años muy ocupado practicando abortos, dando conferencias y promoviendo esta práctica en los EEUU.

He abortado a los hijos no nacidos de amigos y colegas. Llegué incluso a abortar a mi propio hijo. En la década de los sesenta dejé embarazada a una mujer que me quería mucho. Ella quería seguir adelante con el embarazo pero yo me negué. Puesto que yo era uno de los expertos en el tema, le expliqué que yo mismo realizaría el aborto. Y así lo hice”.

El día en que Nathanson pudo observar el corazón del feto en una ecografía, comenzó a plantearse su postura. Decidió reconocer su error. Los abortistas, siempre tan pacíficos, le amenazaron de muerte, pero ya no había marcha atrás. Nathanson había llegado a la conclusión de que el aborto es un crimen.

Al cabo de un tiempo, Nathanson se convirtió al catolicismo. El 8 de diciembre de 1996, solemnidad de la Inmaculada Concepción, fue bautizado en la cripta de la Catedral de San Patricio de Nueva York.


9 comentarios:

Angelo dijo...

Alguien abierto a la verdad, siempre encuentra luz. Solo el que cierra sus persianas de forma egoista e interesada, la rechaza.
Una gran conversión, que seguro le ha supuesto un gran sufrimiento, donde ha tenido que agarrarse fuertemente a la infinita misericordia de Dios para confiar sin ningún tipo de duda en su perdón.

eligelavida dijo...

Sí, Ángel, aunque a veces la verdad llega como un martillo. No creo que Nathanson buscara la luz, pero cuando la vio, no la rechazó. Muchos prefieren seguir ciegos.

Ricardo dijo...

Me impresiona lo que dice este médico acerca de sus colegas que practicaban abortos. Ganaban dinero, pero sufrían pesadillas y destrozaban sus vidas con la droga y el alcohol. El aborto siempre sale caro. Un saludo.

Teresa dijo...

¡Qué grande es la misericordia de Dios que puede convertir en testigo suyo a quien es responsable de 75.000 muertes!

Angelo dijo...

Los conversos casi nunca buscan la luz, siempre les llega como tú bien dices con la verdad que no esperan. Nathason y otros abortistas que la descubrieron, son una pequeña esperanza ante tanta oscuridad reinante en el genocidio del aborto. Hay que confiar en la oración. El Rosario de los no nacidos debe ser conocido y rezado con amor.

Luis y Mª Jesús dijo...

Si era mio esl correo. Perdona Elige por no advertirte que te enviaba un correo. Estaba viendo el vídeo que publicaste ayer y tuve que abandonar el ordenador.
Este hombre ha hecho mucho daño, pero también mucho bien, que Dios le perdone.
Te envío este enlace, el vídeo es muy malo pero te gustará esta canción de un amigo de mis hijos:
http://www.youtube.com:80/watch?v=9hF_FKO0Xpc
Un abrazo
LETRA: "ASESINOS DE BATA Y CORBATA"
almas indefensas maltratadas con desprecio y arrogancia
vidas no vividas cuya sangre se derrama en nuestras casas
oh... oh
llantos que no sonaran, hijos que no naceran,
victimas de un Auschwitz actual
asesinos de bata y corbata
leyes que promueven la matanza
almas más que nunca abandonadas
los que callan
vuelven a jugar con las palabras pa que votes engañada
hablan de derechos pero esconden holocaustos y matanzas
luces que se apagan sin que hagamos nada
lagrimas de madres desoladas
asesinos de bata y corbata
leyes que promueven la matanza
almas más que nunca abandonadas
oh... oh

FOTELIAS dijo...

Querida amiga.
Fuerte y commovedora historia la de NATHANSON, cuando decía que los 75000 niños/as asesinados era una carga muy grande para entrar en el Reino de Dios a sus espaldas a pesar del arrepentimiento humilde ante la Iglesia peregrina en la tierra. Es una carga muy pesada pero Dios Padre Misericordioso siempre está ahí perdonando aunque la carga sea muy grande y pesada, me viene a la memoria las imagenes de la peli "The Mision" (de Robert de Niro y Jeremy Irons, cuan de Niro sube el acantilado con la carga a cuesta de su armadura, la misma que utilizó para apresar a los indigenas que despues vendía como esclavos, cuando llega arriba uno de esos indios que apresaba le cortó la soga de su carga y se puso a llorasr como un niño. Estoy seguro que a Nathanson le pasará lo mismo cuando entre en el Reino de los cielos y se acerque un niño de los abortados por el y le abraze y retire definitivamente esa culpa que el mismo aún lleva en su conciencia a pesar del arrepentimiento.
BENDICIONES

eligelavida dijo...

Mª Jesús, gracias por el enlace. Conocía el vídeo precisamente porque aparece hoy en el blog de Fotelias, aunque no sabía que fuera de un amigo de tus hijos.
Un abrazo!

mar dijo...

Que doloroso es escuchar a este hombre. Tras 75.000 abortos a sus espaldas tuvo que pasar por un verdadero calvario cuando realmente se dió cuenta de lo que había hecho.
Recemos por él.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).