martes, 26 de enero de 2010

¡Celebra la vida desde su concepción!


Antes de que la Fecundación in vitro lograra manipular el embrión humano en su primera fase de desarrollo, nadie dudaba que el comienzo de la vida tiene lugar en el momento en que el óvulo es fecundado por el espermatozoide. Sin embargo, cuando la técnica permitió que un embrión fuera manipulado al antojo de los científicos, un pequeño grupo de éstos y un gran grupo de políticos decidieron arbitrariamente “retrasar la humanidad del embrión” e inventaron el término pre-embrión en un intento de evitar la responsabilidad moral por la muerte o el daño causado al embrión manipulado en su primer estadio.

El poder de los medios es tan fuerte que hoy en España ya casi ni se habla del derecho a la vida de los embriones fecundados in vitro, ni se plantea la humanidad y los derechos de los embriones recién concebidos. De hecho, podemos ver como muchos pro-vida se conforman con negar el derecho al aborto, pero aceptan su práctica en ciertos supuestos despenalizados, como si la vida fuera más o menos merecedora de protección porque lo dice una ley injusta…

Otros muchos han tirado ya la toalla y piden que no se apruebe la nueva ley del aborto, pero no osan levantar la voz para exigir su derogación total…

Y mientras en nuestra conformista y decadente España se habla del ‘pre-embrión’, en Estados Unidos todavía hay quien se atreve a salir a la calle para reivindicar la necesidad de proteger la vida humana incipiente, como lo muestra la fotografía que ilustra esta entrada.

Se trata de un grupo de manifestantes en la reciente “Marcha por la Vida” que ha tenido lugar en Washington. La pancarta representa un embrión recién concebido y dice: “¡Celebra la vida, celébrame a mí!”

“No titubeo en proclamar ante vosotros y ante el mundo que toda vida humana, desde el momento de la concepción y en todas sus etapas, es sagrada, porque la vida humana es creada a imagen y semejanza de Dios”. Palabras del Papa Juan Pablo II en Washington D.C. en 1979.

5 comentarios:

Joaco dijo...

Estoy de acuerdo. Lo de manipular la vida humana concebida, desde el primer momento, exige una reparación bastante profunda, mucho más que los apaños políticos y "democráticos" de los HazteOír, DAV y asociados. Y lo malo es que en España eso no se ver por ninguna parte ¿verdad?. A lo mejor va a resultar que es que con esta "democracia" la cosa tiene difídil arreglo, pero eso es un asunto un poco más largo.
Hay que rendirse otra vez ante los EE.UU. en su lucha "pro-life", a pesar de Don Barak.
Creo que lo que escribes en tu blog está muy bien expuesto, en el fondo y en la forma. Felicitaciones.

Rodrigo dijo...

En la lucha por la vida a veces olvidamos a los que siendo humanos, aún no tienen forma humana. Sin embargo, la selección embrionaria o, simplemente, la manipulación de embriones, es otro objetivo a evitar.

Un saludo;

Teresa dijo...

Los Papas siempre han expresado muy clara la postura de la Iglesia sobre la necesidad de defender la vida desde su concepción. Un abrazo.

maría de la luz mayorga morales dijo...

En la Biblia viene que Dios en lo profundo del vientre,va formando poco a poco los razgos de una persona,que con amor nos forma.

Recibe un abrazo como hermanos en Cristo.

Luis y Mª Jesús dijo...

El concepto de pre-embrión es otra farsa para acallar la conciencia de los asesinos. Pero ya no entiendo nada cuando se dice que hay que hacer un referendum sobre el aborto. Espero que no vuelva a proponerse porque no es un tema que admita votación.
Un abrazo

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).