viernes, 31 de julio de 2009

Terrorismo: Crimen contra la humanidad


En menos de 24 horas, la Guardia Civil y, por extensión, todos los españoles, hemos sufrido dos ataques gravísimos de ETA. El primero en Burgos donde, de puro milagro, los terroristas no han logrado su objetivo, matar, aunque sí han conseguido reavivar el terror. En el segundo ataque, en Calvià, ETA ha asesinado a dos hombres.

Por desgracia, aún hay gente en España que pretende justificar esta barbarie por razones políticas. Pero el terrorismo no tiene justificación posible. Los asesinos actúan siempre con una frialdad, un razonamiento calculado, unos planes detalladamente elaborados, protegiéndose en banda armada y sembrando el terror, llegando a unos niveles de crueldad poco comunes.

Para ser terrorista se necesita ser poseedor de un sentimiento de desprecio absoluto hacia la vida humana. Es preciso ser cobarde y parapetarse tras una banda que va sembrando el terror, amenazando a cualquiera, porque su objetivo es toda una nación.

"El terrorismo se basa en el desprecio de la vida del hombre. Precisamente por eso, no sólo comete crímenes intolerables, sino que en sí mismo, en cuanto que recurre al terror como estrategia política y económica, es un auténtico crimen contra la humanidad" (Mensaje para la Jornada mundial de la paz de 2002, 8 de diciembre de 2001).

Diego Salvá Lezaun y Carlos Sáenz de Tejada García, agentes de la Guardia Civil que han muerto asesinados mientras protegían las vidas de otros, descansen en paz.

miércoles, 29 de julio de 2009

El Bebé-Rajoy


Hace unos días os hablaba del Bebé-Aído, una iniciativa promovida por un grupo de profesionales que ha creado un muñeco de plástico de cinco centímetros, réplica de un feto de 12 semanas, con el fin de mostrar a la sociedad española que un bebé de 12 semanas es un ser humano.

Pues bién, Manuel Morillo, en su blog de Religión en libertad, propone, para servir a la verdad y a la cultura de la vida, crear también un Bebé-Rajoy, que ponga en evidencia el cinismo y la maldad de otras declaraciones que atacan a la vida.

Se basa para ello en las declaraciones que el jefe de la oposición realizó en el programa 59 segundos de TVE (30 marzo 2009), donde explicaba su postura y la del PP respecto al aborto. En dicho programa, Rajoy afirmó, de forma inequívoca, reiterada y textual, que mantendría la actual ley del aborto porque "respeta el derecho a la vida" y es una legislación equilibrada.

El Bebé Rajoy, en la linea del Bebé Aído, sería un muñeco con la forma de un niño asesinado por aborto, similar a uno de los más de millón doscientos mil niños abortados dentro de la legislación actual, para mostrar como ésta no “respeta el derecho a la vida” y, desde luego, no es "equilibrada".

lunes, 27 de julio de 2009

Cuando el sentimiento anula la razón


A los pocos días de la muerte de Rayan, el niño fallecido por el trágico error de una enfermera en el Hospital Gregorio Marañón, Borja Montoro publicaba en el diario La Razón una viñeta gráfica, de esas que cuestionan nuestros presupuestos y ponen al descubierto nuestras hipocresías. El texto era el siguiente: “Si en lugar de haber muerto esta semana a causa de un dramático error, hubiese muerto hace un par de meses como consecuencia de un aborto, hoy nadie hablaría de esta pobre criatura”.

Ciertamente, ha sido llamativo comprobar cómo la opinión pública nacional llegó a estar conmocionada por aquel suceso fortuito, al mismo tiempo que continuaba sin mayores resistencias la tramitación política de una legislación que considera el acceso libre al aborto como un “derecho”.

Me permito también aducir como ejemplo otro suceso más lejano: En octubre de 1991 una niña de doce años, llamada Irene Villa, sufría junto a su madre un cruel y despiadado atentado de ETA, en el que perdió las dos piernas y tres dedos de una mano. El telediario del mediodía ofreció unas impactantes imágenes en las que Irene se intentaba levantar del suelo sin ser consciente todavía de que le faltaban las piernas. Aquellas imágenes conmocionaron la opinión pública, hasta el punto de que a las pocas horas, en lugares de notable connivencia con el terrorismo, se organizaron por primera vez, manifestaciones espontáneas contra la banda armada.

El influjo de aquellas imágenes había resultado más convincente que todos los discursos de condena de la actividad terrorista o, incluso, que los argumentos en favor de la dignidad de la vida humana… ¿Es que acaso, en los anteriores atentados terroristas, no se había derramado sangre o no se habían generado viudas y huérfanos? ¿Tendremos que reconocer, tal vez, que los argumentos racionales son incapaces de iluminar y cuestionar nuestras conciencias? ¿Tan inmaduros podemos llegar a ser, como para dejarnos dominar por nuestra emotividad -“ojos que no ven, corazón que no siente”-?

De la misma manera que el impacto de unas imágenes y su efecto emotivo pueden llevar a la opinión pública a posicionarse en defensa de unos valores éticos, también puede ocurrir -y de hecho ocurre- exactamente lo contrario. Nuestra cultura actual, calificada por muchos como de “pensamiento débil”, es fácilmente manipulable. ¡Es lo que ocurre cuando el sentimiento anula la razón!

Ciertamente, la cultura de hoy se caracteriza por una notable sobreexplotación del sentimentalismo, en detrimento del uso recto de la razón. Es más, no son pocas las personas que confunden los sentimientos generosos o altruistas con la pura emotividad, como si el hecho de conmoverse o emocionarse fuese sinónimo de tener una alta sensibilidad moral.

Es verdad que solemos calificar nuestra cultura como “racionalista”. Sin embargo, no queremos decir con ello que nuestra cultura utilice en exceso la razón… ¡ni mucho menos! El racionalismo de nuestros días considera verdadero sólo aquello que es experimentable y palpable, rechazando la apertura a la fe. En realidad, para que los términos no llamen a la confusión, quizás debiéramos designar a la cultura actual como “materialista” o “tecnologicista”, en lugar de racionalista.

La Iglesia compagina su discurso de fe, con el recurso continuo al discernimiento racional. Como reiteradamente está remarcando en su pontificado Benedicto XVI, una de las grandes tareas de la Iglesia es reclamar la razón. Más aún, algunos han designado la pastoral de Benedicto XVI como una “pastoral de la inteligencia”. En su última encíclica, “Caritas in Veritate”, el Papa hace afirmaciones como las siguientes: “Sin la verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo”, “La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, así como de un fideísmo que mutila su horizonte humano y universal” (nº 3).

Ciertamente, a pesar de lo dicho hasta aquí, queda en pie la expresión de Pascal: “El corazón tiene razones que la razón desconoce”. Pero en nuestros días es necesario remarcar que no debemos confundir la emotividad con el afecto. El verdadero amor ha de ser afectuoso, pero no siempre emotivo. Y es que… ¡hay emociones que no construyen, y emociones que afianzan la afectividad en el amor! Solamente la razón será capaz de discernir entre ambas.

domingo, 26 de julio de 2009

¡Proclamad y testimoniad el Evangelio de la Vida!


El Papa Juan Pablo II fue el Papa de mi adolescencia y juventud. Corrí detrás del papamóvil en su visita a España en 1982. Me emocioné con sus palabras y seguí en un mapa sus viajes. Ese mismo año visitó incansable Argentina, Portugal, Gran Bretaña, Nigeria y otros muchos países. Durante muchos años los jóvenes le escuchamos mensajes expresamente dirigidos a nosotros. El tiempo ha pasado, ¿hemos olvidado sus palabras?

Para todos los que alguna vez viajasteis siguiendo sus huellas, para los que gritasteis “¡esta es la juventud del Papa!”, para los que os comprometisteis escuchando su voz, y también para los jóvenes de hoy os traigo uno de sus mensajes con motivo de la X Jornada mundial de la juventud, en el Ángelus del Domingo de Ramos de 1995.

Queridos jóvenes, ¡proclamad y testimoniad el evangelio de la vida!

Vosotros sentís vibrar la vida con gran fuerza en todo vuestro ser. Pero no basta sentirla. Hay que comprender cada vez más profundamente en su plena verdad, este bien inestimable, para poder apreciarlo, gustarlo y amarlo.

Ésta es la aportación que la Iglesia, pueblo de la vida y para la vida, ha querido ofrecer a la humanidad con la encíclica Evangelium vitae. Quien la lee íntegramente y con ánimo sereno, la considerará como lo que es: una invitación a reconocer la vida como don que hay que acoger con gratitud, vivir según la ley del amor de Dios y dar responsablemente al servicio de los hermanos.

Ciertamente, en ella hay exigencias severas: algunas tan firmes como necesarias, que traducen para nuestro tiempo el mandamiento divino no matarás, inscrito desde siempre en el corazón de todo hombre. Pero ese «no» está en función de un gran «sí» a la vida. Un sí que confío de modo especial a vosotros, queridos jóvenes: sed portavoces de este sí, sed apóstoles de este sí. Como los jóvenes que acogieron con júbilo a Cristo en Jerusalén, también vosotros abrid vuestro corazón al Redentor: sed su pueblo, el pueblo de la vida y para la vida. Con vuestro entusiasmo dinámico, construid un dique contra la cultura de la muerte, y haced avanzar la cultura de la vida.

viernes, 24 de julio de 2009

Enfermera católica obligada a participar en un aborto


"En lo profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándolo siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal... Porque el hombre tiene una ley inscrita por Dios en su corazón, en cuya obediencia está la dignidad humana y según la cual será juzgado" (Gaudium et spes).

ACI Digital informa que la organización Alliance Defense Fund (ADF) ha presentado una demanda contra el hospital Mount Sinai de Nueva York, por obligar con amenazas legales a una enfermera católica a participar en un aborto, contra sus propias convicciones morales.

La enfermera Catherina Cenzon-DeCarlo recibió la orden de asistir el aborto de una mujer de 22 semanas de embarazo. El hospital sabía que la enfermera no participaba en aborto por objeción de conciencia desde que la contrató en el año 2004.

Cenzon-DeCarlo recordó a sus supervisores que no podía participar del procedimiento, pero le dijeron que si no lo hacía sería acusada de "insubordinación y abandono del paciente" que podría resultar en una acción disciplinaria y la posible pérdida de su trabajo y su licencia de enfermera.

jueves, 23 de julio de 2009

Las piruetas mentales del PP


El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, ha acusado de hipocresía al portavoz del Partido Popular en el ayuntamiento, Juan Ignacio Zoido, durante un debate sobre la propuesta presentada por el grupo IU-CA al Pleno del Ayuntamiento «para que se reconozca la autonomía en la decisión de las menores a partir de los 16 años sin que sea necesaria ninguna autorización externa para practicarse una intervención voluntaria del embarazo».

Como podéis imaginar, el PSOE se mostraba a favor. El PP por el contrario, acusó a Monteisirín de incoherencia, ya que la Junta de Andalucía pone impedimentos a los menores para hacerse la cirugía estética y no para «quitar una vida».

Hasta aquí, coincido con la posición del portavoz del PP. Sin embargo, resulta que también estoy de acuerdo con la respuesta del alcalde socialista a estas acusaciones: «si usted considera, señor Zoido, que un feto es una persona humana, es que usted y los suyos son unos canallas. Ustedes dicen que el aborto es un crimen, y si lo consideran así, son ustedes subjetivamente unos criminales porque han permitido el aborto durante el tiempo que han gobernado».

Resulta curioso que esto lo diga alguien que defiende el aborto, pero no por ello es menos cierto. Y es que resulta difícil seguir todas las piruetas mentales que hace el partido popular para defender el asesinato y llamarse “defensores de la vida”.

El PP se ha mostrado siempre a favor de la ley abortista de 1985. Antes de las pasadas elecciones, todos vimos a Rajoy afirmando en televisión: “mi posición es que se debe mantener la ley que existe. Es una ley que lleva 20 años, que en mi opinión respeta el derecho a la vida”.

Además, el partido popular es responsable de que nuestros jóvenes “disfruten” de la PDD y de la píldora abortiva. Hemos visto como en las Comunidades que gobierna se financian abortorios generosamente (por ejemplo en la Comunidad de Madrid, lugar que doña Esperanza ha conseguido que se convierta en la meca del aborto). Al PP debemos la aprobación de la ley de reproducción artificial, el reparto de condones como solución final a los males de la manida “salud sexual y reproductiva”, y podríamos seguir enumerando otras tantas meteduras de pata que, desgraciadamente, han costado ya la vida de muchos inocentes.

El PP no quiere aceptar que no podemos refutar esta nueva ley aceptando la antigua. Si aceptan, es más, defienden el “derecho de la mujer” a matar a su hijo utilizando el pesticida RU486, o amparándose en determinados supuestos, ¿qué argumentos pueden dar en contra de que se amplíen los plazos? ¿No se trata acaso de un mismo asesinato?

martes, 21 de julio de 2009

Vendedores del aborto


El aborto es un negocio que precisa de sus vendedores. Estos son aquellas personas que, aprovechando alguna circunstancia crítica en la vida de la futura madre, le “encajan” su producto como la mejor solución a sus problemas.

Una enfermedad de la mujer o del feto, una mala situación económica, un embarazo en la adolescencia, el abandono por parte del padre, la falta de apoyo de la familia, son la gran ocasión de los vendedores de abortos para lucrarse.

Hay quien, por una cuestión ideológica, nos quiere vender que los “médicos” abortistas son lo más parecido a las hermanitas de los pobres, que allá donde ven una necesidad van corriendo a solucionarla. Pero hay que ser muy ingenuo para pensar en las clínicas abortistas como si fueran ONGs dedicadas a proteger la “salud sexual y reproductiva”.

Lo cierto es que el dinero mueve montañas y es un motor lo bastante fuerte como para que “científicos”, “médicos” y “expertos” lleguen a negar la evidencia: el producto de una gestación es un ser humano, y el aborto mata.

Juan Pablo II decía: "Hoy en día, la opinión pública pretende de varias maneras anular el mal del aborto; sin embargo, la conciencia de la mujer no logra olvidar el haber quitado la vida al propio hijo, porque no logra borrar la disponibilidad de acoger la vida inscrita en su conciencia desde el principio".

Y es que nuestra sociedad quiere que nos convenzamos de estas mentiras. Quiere que aceptemos que el aborto no es un mal, que el feto no es un ser humano, que matar es una solución. Pero por mucha fuerza que tengan los medios vendedores del aborto, es difícil engañar a la propia conciencia.

sábado, 18 de julio de 2009

Bebé- Aído


¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es Supermán? Estas eran las preguntas que surgieron en la mente de todos cuando hace unas semanas, la ministra Aído negaba, ante la risa de toda España, que un feto de trece semanas fuera un ser vivo. Nuestra experta ministra decía que afirmar esto carecía de base científica.

Para responder a estas declaraciones, un grupo de profesionales ha creado un muñeco de plástico de cinco centímetros, réplica de un feto de 12 semanas. La portavoz de la iniciativa, Fátima Navarro-Rubio, ha declarado: "Queremos que la sociedad española compruebe en sus manos si un bebé de 12 semanas es o no un ser humano que ya tiene cabeza, ojos, brazos, piernas, manos, pies y corazón".

Si queréis ayudar a difundir el bebé –Aído, os animo a entrar en bebe-Aido.com, donde encontrareis toda la información acerca de esta nueva iniciativa.

miércoles, 15 de julio de 2009

Mi libertad y mi conciencia


“La libertad de conciencia no puede ser una excusa permanente para desobedecer la ley”. Son palabras con las que el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, durante la apertura del curso «La pluralidad religiosa en la sociedad española contemporánea. Cuestiones a debate», ha pisoteado mi libertad y mi conciencia.

Según el ministro, la libertad religiosa debe moverse “dentro de los límites de una sociedad democrática, y ajustarse a la lógica de esta sociedad”.

Hasta hace relativamente poco, la lógica social no estaba tan alejada de la ética y de la moral católica. Pero hoy, esa lógica “exige” al médico y, en general, a todo el personal sanitario, seguir una serie de normas y protocolos que incluyen recetar medicamentos anticonceptivos y abortivos, realizar diagnósticos prenatales con fines eugenésicos, llevar a cabo prácticas de fertilización in vitro, utilizar células embrionarias o ejecutar actos que se oponen claramente a la vida y a la dignidad del ser humano.

Son muchos, por tanto, los que están expuestos a convertirse por obligación en agentes de la “salud reproductiva”, ese camelo que se han inventado para tratar la gestación y el nacimiento de un niño como si fuera una enfermedad que hay que curar.

Existe toda una presión social que incita a la difusión de la cultura de la muerte, y se opone a las exigencias de una conciencia bien formada que respete la ética médica. Para no tener que abandonar su profesión, muchos médicos y científicos se ven obligados a ejercitar la objeción de conciencia.

Y ahora Caamaño lanza una nueva amenaza en la línea laicista de PSOE: la libertad religiosa no existe, puesto que tiene que moverse dentro de los límites de la sociedad democrática. Al parecer, este hombre aún no sabe que la moral católica no es algo que pueda decidirse por mayorías.

Los cristianos lo tendremos más crudo a partir de hoy. Los científicos que no quieran eliminar embriones, los médicos que se opongan a practicar abortos o a realizar eutanasias, los padres que se nieguen a que sus hijos sean adoctrinados por el Estado, los profesores que se empeñen en enseñar la verdad, los farmacéuticos que no quieran ser cómplices en la venta de abortivos, los católicos en general, nos enfrentaremos a una sociedad cada vez más hostil.

Tendremos que decidir por fin a quien queremos obedecer: al Estado o a nuestra conciencia. Ya hemos sido advertidos.

martes, 14 de julio de 2009

Los "Herodes" de nuestro tiempo


Hace unos días hablábamos de los “filántropos de la muerte”. Aquellos multimillonarios que destinan grandes cantidades de dinero a luchar contra la gran mentira de la «explosión demográfica», una especie de big bang que se produciría en la Tierra como consecuencia de la superpoblación. Entre estos, se encuentran Bill Gates, cofundador de la empresa de software Microsoft, y uno de los grandes inversores mundiales en la píldora abortiva RU-486, y Ted Turner, fundador de la CNN, que propone el aborto como solución al calentamiento global (¿?) pues, según él, somos demasiados en este planeta.

Otro de los grandes Herodes de nuestro tiempo ha sido el “filántropo” John D. Rockefeller III, que ya en los años cincuenta del siglo XX postulaba el camino de la despoblación mundial como vía para la paz. Y para conseguir este objetivo (la paz) proponía ejercitarse en la muerte. ¿De qué otra forma podemos despoblar la Tierra si no es matando? La panacea es la defensa de la “salud reproductiva”, la eutanasia y el aborto.

¿Quiénes son para estos Herodes los principales enemigos de la paz? Los niños, ya que “impiden” a las familias llevar una vida digna y en plenitud. La solución de la pobreza no depende para estos millonarios de una mejor redistribución de la riqueza, sino que pasa por tener pocos hijos; o mejor aún, no tener ninguno.

El mito de la "explosión demográfica" y el miedo a la superpoblación han sido los argumentos más utilizados por los “filántropos de la muerte” para extender la plaga del aborto y alimentar la cultura antivida que hoy padecemos.

El Papa Juan Pablo II ya nos advirtió contra estos falsos profetas alimentadores de la Cultura de la muerte. ¿A quién vamos a escuchar?

domingo, 12 de julio de 2009

Rescatar a los niños uno por uno


Hace unos días comentaba, para escándalo de algunos, que muchas mujeres son inducidas o coaccionadas a abortar. Hoy os traigo esta entrada publicada en el blog de D. Enrique Monasterio el pasado 25 de Junio.

Dije que no volvería a escribir sobre el aborto, pero, en mi blog vecino —supermicrovídeos, de Alfonso Sanz—, alguien puso un comentario en dos partes, que no me resisto a copiar sin glosas ni posdatas:

Primera parte

Esta mañana he estado hablando con una persona que me ha llamado asustada. Le han dicho los médicos que, por su edad, tiene un riesgo mayor de que el niño que está esperando tenga síndrome de Down. Me dice que en el hospital la han coaccionado para hacerse la amniocentesis. Ella ha dicho que, antes de firmar nada, quería enterarse bien (porque allí no le han explicado nada; sólo que como está de 15 semanas tiene que hacérsela pronto, antes de las 20 para poder abortar legalmente). Es una persona sencilla, sin cultura, a la que han asustado porque tiene 40 años. Yo soy médico de familia en ejercicio. Hemos hablado más de una hora. Le he explicado que la amniocentesis es una prueba diagnóstica con riesgo alto de provocar daño al niño, y que para qué se la va a hacer, si no piensa matar a su hijo aunque esté enfermo. Me ha preguntado cómo es el niño con 20 semanas y se lo he contado. Me ha preguntado cómo hacen el aborto y también se lo he contado.

Se lo está pensando...

Segunda parte

Esta mañana he visto seis llamadas perdidas de la persona a la que coaccionaban para hacerse la amniocentesis. La llamo y me dice llorando que está en el hospital porque tenía nueva cita con el gine y que le han echado la bronca por no ir a la cita de la amnio y que quieren que firme otra cosa para hacerle otra prueba que no entiende que es.

Le digo que me espere que voy. Llego al hospital y la encuentro escondida. Me dice que es porque cuando salen a llamar y le ven le vuelven a regañar y le instan para que firme. Veo que lo que tiene que firmar es que se le ha aconsejado hacerse la amniocentesis y que no se la hace porque ella no quiere y también que le van a hacer una ecografía especial para ver malformaciones posibles pero que no es tan precisa como la amniocentesis y que si luego el niño tiene algo que no se ha visto que no proteste. ALUCINANTE!

Me identifico como médico y me explayo... les digo que no explican las pruebas, que no explican el consentimiento informado, que les coaccionan a firmar algo que no entienden, que no se hace la amniocentesis porque no quiere arriesgarse a hacer daño al bebé, que además no va a matar al niño salga lo que salga por tanto no tiene razón de ser hacérsela y que la ecografía se la hace pero la amniocentesis no.

A mí no se atreven a decirme nada pero la tumban en la camilla y le vuelve a decir CUATRO veces que por qué no se la hace, (yo oyendo todo porque solo nos separaba una cortinilla) y le preguntan "¿pero es que no interrumpirías el embarazo si el niño tuviese síndrome de Down?" y mi amiga: PUES NO! "Ah! bueno entonces es verdad que no tiene sentido que te la hagas, ya no te insisto mas pero que sepas que aunque la ecografía ha salido RIGUROSAMENTE NORMAL, por tu edad tienes mas posibilidades..."

A mí, ni me miran, ni me tratan como a un "colega de profesión", PENOSO!!!! Ellos mismos se descalifican... humilla el que puede no el que quiere...

A la salida me dice mi amiga que con tanta insistencia y sin entender nada si no llego a estar yo le convencen.

Está visto que tenemos que ir rescatando a los niños uno por uno. ¡PUES LO HAREMOS!

sábado, 11 de julio de 2009

La apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo


La apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo.

Cuando una sociedad se encamina hacia la negación y la supresión de la vida, acaba por no encontrar la motivación y la energía necesaria para esforzarse en el servicio del verdadero bien del hombre.

Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, también se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social.

La acogida de la vida forja las energías morales y capacita para la ayuda recíproca.

Fomentando la apertura a la vida, los pueblos ricos pueden comprender mejor las necesidades de los que son pobres, evitar el empleo de ingentes recursos económicos e intelectuales para satisfacer deseos egoístas entre los propios ciudadanos y promover, por el contrario, buenas actuaciones en la perspectiva de una producción moralmente sana y solidaria, en el respeto del derecho fundamental de cada pueblo y cada persona a la vida.


Palabras de la Encíclica “CARITAS IN VERITATE”, tercera Carta encíclica del Papa Benedicto XVI, sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad.

viernes, 10 de julio de 2009

Errores y horrores de la fecundación artificial


Hay casos que desvelan situaciones y dramas humanos que van más allá del caso en cuestión. Como el de una mujer que recurrió a la fecundación in vitro, congeló varios embriones, y perdió uno de ellos por un "error" del laboratorio.

¿Cuál es el caso? "The Sunday Times" lo presentó en un artículo publicado el 14 de junio de 2009 con el título "Woman aborts other mother's last embryo".

Deborah y Paul querían tener un hijo con ayuda de la fecundación artificial. Acudieron a una clínica de fertilidad. Después de dos fracasos, en 2003 nació un hijo, Jamie.

Habían quedado en la clínica tres embriones congelados, de los cuales solamente uno sobrevivió.

La pareja quiso tener un segundo hijo. Volvieron a la clínica en diciembre de 2007 con la esperanza de "usar" ese embrión.

Se les dijo inicialmente que el embrión había sido dañado en un accidente. Luego se les comunicó la verdad: el embrión había sido transferido, por error, a otra mujer. Cuando esa mujer supo que aquel no era su hijo, lo abortó.

Hasta aquí los hechos dados a luz por la prensa. Se trata de un caso particular, de un "accidente" que ha involucrado a dos mujeres, a sus familias, al equipo de médicos, y a varios embriones.

Detrás del hecho se descubren horrores y males profundos de la fecundación artificial y de cierta mentalidad que trata a los hijos como productos de consumo.

Porque recurrir a la fecundación artificial va contra el respeto a la vida y la dignidad del hijo y del matrimonio. Cada hijo merece iniciar su vida desde el amor entre un hombre y una mujer que, unidos en matrimonio, se abren a la llegada de los posibles hijos y los acogen en el lugar más adecuado: el seno materno.

Porque producir embriones en el laboratorio los expone a situaciones peligrosas, injustas y dañinas, de selecciones arbitrarias, y favorece la mentalidad que los trata más como cosas (bienes de consumo para "usar" según el deseo de sus "propietarios") que como seres humanos.

Porque congelar embriones es un acto injusto que impide a miles, millones quizá, de hijos llevar adelante la propia vida en el seno materno, y suele provocar graves daños en muchos de esos embriones congelados, que morirán al ser descongelados o por decisión de otros (de los técnicos, de sus mismos padres que ya no los desean).

Porque tratar a los embriones congelados como "material de reserva" aumenta la misma injusticia de la fecundación artificial, al convertirlos en objetos valiosos sólo en tanto en cuanto correspondan a los deseos de sus padres (o simplemente de su madre).

Porque el hecho de que una mujer descubra que ha recibido un "embrión equivocado" (como ocurrió en este caso) no crea ningún derecho a eliminarlo a través del aborto: ese hijo, como cada ser humano, merece respeto, acogida, ayuda, aunque "por error" se encuentre en el seno de quien no es su madre natural.

Porque el aborto de un "embrión equivocado" desvela una mentalidad, muy difundida en el mundo moderno, que ha llevado y sigue llevando a millones de madres a eliminar a sus hijos cuando no son deseados, cuando no tienen las cualidades que les gustaría, cuando llegan en un momento "inoportuno". Ninguna vida humana debe ser despreciada si no encaja con los planes de los adultos.

Este hecho refleja sólo una parte del drama de la fecundación artificial y de la injusticia del aborto, los graves "errores y horrores" a los que se ha llegado.

Frente a situaciones como ésta, hace falta promover medidas concretas para que los hijos sean respetados en el seno materno, para que el aborto desaparezca del planeta, y para que no se recurra a técnicas de fecundación artificial que van contra la dignidad de los hijos y de sus padres.

La instrucción "Dignitas personae", publicada por la Congregación para la Doctrina de la fe en diciembre de 2008, tiene un párrafo que ayuda a valorar este tipo de situaciones:

"La Iglesia reconoce la legitimidad del deseo de un hijo, y comprende los sufrimientos de los cónyuges afligidos por el problema de la infertilidad. Sin embargo, ese deseo no puede ser antepuesto a la dignidad que posee cada vida humana hasta el punto de someterla a un dominio absoluto. El deseo de un hijo no puede justificar la 'producción' del mismo, así como el deseo de no tener un hijo ya concebido no puede justificar su abandono o destrucción" (Dignitas personae n. 16).

Autor: Fernando Pascual
Camineo.Info

jueves, 9 de julio de 2009

Ser feliz aunque no se pase el "control de calidad"


Lo peor que tiene esta tristemente conocida como “sociedad del bienestar” es que en ella, todos somos catalogados y tratados como objetos y, como tales, tenemos la obligación de pasar un “control de calidad”.

Los embriones fabricados artificialmente, deben pasar dicho control a través de un diagnóstico preimplantacional para ver si deben ser implantados en el útero de una mujer o si, por el contrario, sólo merecen ser utilizados como material de experimentación o ir directamente a la basura.

Los fetos, sufren el diagnóstico prenatal del que hablábamos ayer, encaminado a descartar anomalías o problemas congénitos que, salvo honrosas excepciones, suponen para él una condena a muerte. Un mal resultado puede significar que nunca saldrá vivo del campo de concentración en el que se ha convertido el útero de su madre.

Y todo porque en nuestra sociedad del bienestar se practica la eugenesia y se desprecia al que no pasa el control de calidad.

A pesar de todo, siempre hay madres, padres y familias que luchan por sacar adelante a sus hijos aunque estos padezcan malformaciones o defectos congénitos. Hoy os traigo el testimonio de una mujer que ha sabido luchar contra la adversidad y demuestra que no sólo se puede ser feliz en la “imperfección”, sino que también se puede con ello ayudar a los demás y construir una sociedad mejor y más humana.


martes, 7 de julio de 2009

"Médicos" que deciden el destino del hombre


El diagnóstico prenatal está a la orden del día. En mi opinión, los avances técnicos y científicos que apoyan la vida humana y buscan la curación de enfermedades son siempre positivos. Ahora bien, su aplicación puede ser mortal para el ser humano, cuando la intención de aquellos que los utilizan es la de matar si los no nacidos “no dan la talla”.

Cualquier técnica que permita conocer las condiciones del embrión o del feto durante el embarazo, sin poner en riesgo su vida ni, por supuesto, la de la madre, da la oportunidad a padres y médicos de planear soluciones o intervenciones médicas precoces ante malformaciones o problemas congénitos.

Por desgracia, estas técnicas de diagnóstico se realizan la mayor parte de las veces con la intención practicar un aborto en caso de confirmarse la existencia de una malformación o anomalía.

Así se expresa Juan Pablo II ante esta terrible violación del derecho humano del niño por nacer:

“Siento el deber de expresar aquí mi preocupación por la creación de un clima cultural que favorece la orientación del diagnóstico prenatal en una dirección que ya no es la de la terapia, para una mejor acogida de la vida del niño por nacer, sino más bien la de la discriminación de los que no resulten sanos en el examen prenatal. En el momento actual existe una gran desproporción entre las posibilidades de diagnóstico, que están en fase de expansión progresiva, y las escasas posibilidades terapéuticas: este hecho plantea graves problemas éticos a las familias, que necesitan ser sostenidas en la acogida de la vida naciente, incluso cuando esté afectada por algún defecto o malformación” (Juan Pablo II a la Asamblea Plenaria de la Academia Pontificia para la Vida, 24 de febrero de 1998).

Médicos que deciden fabricar personas en laboratorios, que determinan qué y cuantos embriones hay que implantar, que “curan” seleccionando a unos embriones para la vida y a otros para la muerte, que practican abortos porque el feto padece alguna enfermedad…

La cuestión es: ¿quién es el médico para decidir sobre el origen o el destino de los hombres?

domingo, 5 de julio de 2009

Terrorismo

Es evidente que el aborto es una forma más de terrorismo. Un terrorismo disimulado bajo expresiones como salud reproductiva, bien del feto, elección de la mujer, derechos sexuales y otras sandeces semejantes que lo que pretenden es ocultar la abominación que se esconde detrás de este acto cruel de quitar la vida al más indefenso.

Un terrorismo silencioso que cada año mata a un número de seres humanos superior al de una docena de holocaustos.

¿Por qué tanto silencio?

jueves, 2 de julio de 2009

Los acosadores del Rosario


Una de las paradojas de la sociedad del bienestar en que vivimos es la cantidad de esfuerzo y dinero que la ciencia dedica a encontrar la cura de graves enfermedades mientras, al mismo tiempo, se ocupa de destruir la vida. Y se crean “clínicas”, es decir, espacios teóricamente dedicados a la salud, donde el único acto que se realiza es destruir la vida humana antes de que pueda vivir independiente de su madre.

Si existieran clínicas aborteras para monos o gacelas, pondríamos el grito en el cielo. Pero, no. Sólo se trata de seres humanos decapitados, aspirados y extraídos violentamente del vientre de unas mujeres que, lo quieran o no, serán madres para siempre; madres de un niño muerto.

Y las pobrecitas personas que dedican su vida a este noble oficio de envenenar o aspirar bebés, produciendo un “alivio” donde antes había un trastorno psicológico, se sienten ahora violentadas en su derecho a matar. La Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI) ha denunciado la campaña de «acoso sistemático» que padecen estas clínicas, por parte de gentes maliciosas que, Rosario en mano, se ponen a rezar en sus alrededores clamando a Dios para que acabe esta masacre.

Los que defendemos la vida como bien supremo somos retrógrados, reaccionarios e hipócritas y ahora además, somos, a mucha honra, los acosadores del Rosario.
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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).