domingo, 31 de mayo de 2009

¿Está el PP contra el aborto? Una respuesta


El pasado viernes 29 de mayo, tuvo lugar un mitin del Partido Popular en el Hotel Intur de Castellón. Al acto estaba prevista la asistencia del presidente del partido, Mariano Rajoy, así como la de otras autoridades destacadas como Carlos Fabra (Presidente de la Diputación) y Francisco Camps (Presidente de la Comunidad Autónoma Valenciana).

Tres jóvenes pro vida se acercaron al hotel y desplegaron una pancarta en la que se podía leer: “¿Está el PP contra el aborto?”

Esta fue la respuesta:


viernes, 29 de mayo de 2009

Una vida por vivir (20) "La dignidad del enfermo"


Ángela abandonó maternidad decidida a acudir al control de enfermeras de su planta para ver si los médicos habían dejado algún recado para ella, pero a mitad de camino cambió de opinión y decidió ir directamente a ver cómo se encontraba Pablo.

Mientras bajaba las escaleras, Roberto, de vuelta de radiología, estaba instalando a Pablo de nuevo en su habitación. Ángela, que los había visto venir por el pasillo, se acercó y entró en la habitación tras ellos.

-¿Qué tal ha ido todo?

Roberto contestó optimista, situando la cama de Pablo en su sitio:

-Muy bien. Hemos tardado un poco, pero ¡qué remedio! No encontraban la grúa para trasladar a Pablo desde la cama a la mesa de rayos. Y como la placa no se podía realizar en la cama...

-Eso, según el técnico que nos ha tocado hoy.- Intervino Pablo -Otras veces, me han hecho la radiografía en la cama, y todo ha sido menos complicado. Pero como aquí el que manda es el último que llega... Y si el novato dice que hay que traer la grúa, se trae, faltaría más. Que es un trastorno para el paciente..., pues que se jorobe, que aquí mando yo. Ya sabes cómo funcionan las cosas...

-Lo sé, Pablo, lo sé. Hay que tener una paciencia infinita.- dijo Ángela. –Por cierto, me ha dicho Margarita que casi no has desayunado. Si te apetece, luego puedo traerte algo a media mañana. De momento, podemos empezar por el aseo.

Roberto intervino:

-Bueno, en ese caso, comenzaremos con el enema y luego te lavaremos. No te importa que hoy me ayude Ángela ¿verdad Pablo? Alfredo está muy ocupado en este momento con otro paciente.

Pablo lo miró sin expresión.

-¡Qué remedio...!- contestó. -¿Puedo elegir acaso? Estoy aquí y podéis hacer conmigo lo que os dé la gana, tanto si me gusta como si no.

Roberto y Ángela se miraron dudando por un momento. Finalmente Roberto se encogió de hombros.

-Bueno, pues entonces empecemos de una vez.

Acercándose a la cama, comenzaron a desnudarlo. Ángela se preguntó si algún superior estaría intentando localizarla para otro trabajo. Se dijo: “Para hacer esta labor, podría hacer venir a otra enfermera con menos experiencia, pero Pablo no se sentiría cómodo. El centro de mi misión es el enfermo, no la enfermedad, ni el hospital. Estoy donde tengo que estar”.

Pablo, mientras tanto, permanecía callado. Había aprendido a ausentarse en estas situaciones.

Al principio, cuando los médicos le examinaban en presencia de enfermeros, estudiantes y curiosos, Pablo, desnudo sobre la camilla, se sentía como un trozo de carne colgado de un gancho y expuesto en el escaparate de una carnicería. Ellos, apenas si le hablaban. Estaban acostumbrados a la miseria humana y nada les impresionaba. Sin embargo, no permanecían en silencio. Por el contrario, hacían todo tipo de comentarios. Unas veces sobre su paciente, como si éste no se encontrara allí; Otras, sobre el pasado fin de semana, el partido de fútbol o el último ligue. A veces, simplemente reían desinhibidos, ignorando su presencia. Pablo pensaba que no había conocido el verdadero significado de la palabra humillación, hasta que no se había encontrado enfermo y disminuido. Y era consciente de que ese sentimiento de degradación no provenía tanto de su discapacidad, como del comportamiento de sus semejantes.

Ángela y Roberto, por el contrario, le trataban como lo que era, un ser humano lleno de dignidad, y Pablo se sentía agradecido por ello, aunque últimamente, su estado de ánimo le impedía expresarlo.

El enema diario, la irrigación vesical, el afeitado y el lavado en la cama, el cambio de la sonda de la orina o de los pañales, según fuera su estado, habían pasado a formar parte de su cotidianeidad. Al principio, el pensar que dependía de otras personas para las cosas más elementales, lo había sublevado. Ahora, en cambio, se había instalado en una cómoda indiferencia, un distanciamiento en el que su higiene personal y los cuidados más elementales que necesitaba no le preocupaban lo más mínimo. Ya se encargaban otros de eso.

Se preguntó inquieto qué sucedería cuando se fuera a casa. Naturalmente habría un enfermero para atenderle, pero seguramente, tendría que tomar decisiones al respecto. Pablo reconocía que el primero que debía saber como tratar a su cuerpo era él mismo.

Cerró los ojos y los apretó con fuerza, intentando no pensar en ello. Ya se lo plantearía cuando llegara el momento. Al fin y al cabo, se dijo con ironía, tiempo no le iba a faltar.

-¿Quieres que te pongamos el pijama azul o el marrón?.- La voz de Ángela lo sacó de su ensimismamiento y la miró con enfado.

Con su habitual dureza le contestó:

-¿Te importaría dejar de jugar a la madre Teresa y acabar de una vez?

La expresión dolida de Ángela le produjo una cruel satisfacción, pero ésta duró apenas un segundo. Inmediatamente, su complacencia se transformó en irritación. Se sentía estúpido por haber disgustado sin necesidad a una persona amiga. Últimamente, se sentía agredido por muchos flancos, y su respuesta era la de responder a su vez con agresividad, pero siempre terminaba atacando a los más cercanos, y a quienes menos lo merecían. Apesadumbrado, una vez más, se dejó invadir por la tristeza.


(Continuará)

jueves, 28 de mayo de 2009

DAV y el PP


Gádor Goya, portavoz de Derecho a Vivir, ha dicho ni más ni menos que “el voto particular del PP en la Subcomisión es una posición política impecable a favor del derecho a vivir y el derecho a ser madre", y ha añadido que “ahora sólo falta que lo apliquen en todas las Comunidades donde gobiernan". No me he leído en su integridad dicho voto particular, pero para que fuera impecable debería de decir que no sólo está en contra del nuevo proyecto de ley del gobierno sino a favor de la derogación de la actual ley, que produce la barbaridad de cien mil abortos al año. Pero pedirle al PP que se convierta de verdad en un partido pro-vida es como pedirle a Zapatero que se retire a la trapa.

En todo caso, es cierto que no estaría de más que los populares se aplicaran el cuento y pusieran en marcha allá donde gobiernan las medidas que han propuesto en la subcomisión. Pueden empezar por Madrid, comunidad gobernada por Esperanza Aguirre, que se ha dedicado a financiar a clínicas abortivas mediante conciertos, de forma que a muchas madrileñas el aborto les ha salido gratis. Que un solo euro de los impuestos de los madrileños haya ido a pagar un solo aborto es como para que la totalidad de los cristianos de esa comunidad le hicieran un corte de mangas espectacular, a la hora de votar, a la popularísima y liberalísima Esperanza. Pero como los católicos creemos en la conversión y en la penitencia, veríamos con buenos ojos que a la presidenta madrileña le diera el virus Zaqueo (Luc 19,8), y dedicara, para empezar, cuatro veces más dinero a ayudar a las futuras madres del que ha dedicado a facilitarles el aborto. Me da igual que lo haga por razones electorales. Que lo haga.

Con todo, empiezo a sospechar que un sector importante de aquellos que defienden la dignidad de la vida humana desde la concepción hasta su muerte natural, pueden caer en la trampa de contentarse con el “mal minorismo” de limar las aristas de la nueva ley. Pero la lucha no debe de ser contra esta ley en concreto sino contra cualquier ley que despenalice el aborto. La lucha consiste en buscar la concienciación de la sociedad. Para ello los atobuses de DAV hacen una buena labor. Sé que es muy caro, y por tanto el coste debería de ser asumido por varias organizaciones -entre ellas la Iglesia-, pero una campaña de anuncios televisivos mostrando la ecografía de un feto de 13 semanas podría traer buenos resultados. Mostrar restos de fetos abortados puede resultar muy impactante pero no tengo claro que fuera tan efectivo. Es casi mejor mostrar la realidad de la vida humana en el seno materno que el drama de la muerte una vez consumado el asesinato.

Y nuevamente insisto en la necesidad de que todos los que aman la vida humana desde su concepción, todos los que buscan la protección de la familia natural, todos los que estén de acuerdo en que son los padres, y no el Estado, quienes han de marcar la pauta de la educación en valores de sus hijos, deben de entender que el único voto útil es el que va dirigido a aquellas opciones políticas que se adhieren al “Manifiesto de los Principios No-negociables”. Sólo entonces llegará un día en que podamos decir de verdad de un partido con representación parlamentaria que “su voto particular es una posición política impecable a favor del derecho a vivir y el derecho a ser madre". Mientras tanto, más de lo mismo. Por mucho azúcar que le eches al cianuro, sigue siendo cianuro. Y la democracia española, hasta ahora, como tantas otras democracias occidentales, ha sido cianuro puro para más de un millón de españolitos que ni siquiera pudieron ver la luz del sol.

Autor: Luis Fernando Pérez Bustamante
DAV pide peras al olmo del PP
Infocatólica (27-5-09)

miércoles, 27 de mayo de 2009

Los orfanatos de la muerte


Cuando Margaret Sanger creó Planned Parenthood, organización feminista que sigue siendo hoy en día la mayor entidad abortera del mundo, no existían la píldora abortiva, ni la píldora del día después, ni por supuesto, el diagnóstico prenatal.

Ella, que abogaba por una raza pura, tuvo que “luchar” con medios mucho más burdos para conseguir sus objetivos; medios como la esterilización, o el aborto directo de todo aquel niño sospechoso de heredar algún defecto genético que padecieran sus padres. Sus "otras" víctimas eran las mujeres susceptibles de traer al mundo un hijo “defectuoso”. Las que tenían en su familia casos de enfermedades mentales o físicas, las que padecían o tenían parientes cercanos con ceguera o sordera, las mujeres pobres cuyos hijos podían tener una mala “calidad de vida”, pasar hambre o sufrir enfermedades. Ni más ni menos que lo que hacen actualmente las Naciones Unidas en África, Hispanoamérica y Asia "por el bien" de los pobres. Dan ganas de decir, “no me hagas favores”.

Y es que nada hay nuevo bajo el sol. Resulta curioso que los grandes de este mundo, países como Estados Unidos, organizaciones como la ONU, magnates como Ted Turner o Bill Gates, políticos como Hillary Clinton, apoyen sin disimulo la eugenesia, el aborto y la esterilización de mujeres pobres o de razas consideradas por ellos como inferiores. Y mientras por una parte rememoran hipócritamente el holocausto judío, por otra, son responsables de genocidios como los que en la actualidad se están produciendo en China o Hispanoamérica, ya que ayudan con dinero, medios materiales y apoyo propagandístico, a apuntalar políticas denigrantes para el ser humano, pretendiendo reducir así la superpoblación. Lo curioso es que siempre se trata de la superpoblación de los pobres y necesitados. Al parecer, los ricos no sobran.

En países como China, por ejemplo, las familias viven oprimidas por la política de restricción de la natalidad. La legislación sólo permite a las parejas tener un hijo, a lo sumo dos, si viven en medios rurales. Con frecuencia, el nacimiento de una hija es considerado una decepción. El hijo es mano de obra, continúa con la línea familiar y transmite las tradiciones. Cuando tienen más de uno, muchos padres venden a sus hijos para escapar del castigo del gobierno chino, multas que dificilmente pueden pagar. Aunque el gobierno niega el uso de la fuerza para controlar la natalidad, en la práctica, existen diversos medios coercitivos como multas, cárcel, esterilización y verdaderos "escuadrones del aborto".

Cada año, cerca de un millón de niñas son abortadas y, si nacen, miles de ellas son abandonadas. Las familias con más de un hijo son castigadas con multas que equivalen a siete veces el salario anual de un trabajador. Para evitarlo, las parejas abandonan, matan o venden a sus hijos “excedentes”, especialmente si se trata de niñas. Además, el aborto selectivo y la esterilización forzada están a la orden del día.

En los orfanatos chinos, hay niñas sanas y niños discapacitados. Las familias no renuncian a los varones que se encuentran en buenas condiciones físicas. Se calcula que cerca de cuarenta millones de varones adultos estarán solteros en el año 2020, y su posibilidad de encontrar pareja será prácticamente nula.

¿Qué está sucediendo en China? La respuesta es simple y terrorífica. Este país, apoyado por las Naciones Unidas y por países desarrollados, así como por el dinero de entidades privadas dirigidas por grandes magnates defensores de la eugenesia, está protagonizando el mayor genocidio de mujeres de la historia. Sin ir más lejos, Estados Unidos financia abortos forzados en China, y una reciente ley, permite destinar fondos a la planificación familiar coercitiva.

El asesinato de niños dentro y fuera del seno de sus madres y el abandono, son las consecuencias de las políticas eugenésicas que países como China imponen a sus ciudadanos con el apoyo de personajes como Obama, Clinton, Gates, Turner y otros muchos al lado de los cuales Hitler parece una hermanita de la caridad. ¿Por qué se sigue insistiendo en que el holocausto judío fue algo horroroso y se acepta y apoya el genocidio de niñas chinas, la matanza de niños pobres en Brasil, la carnicería abortista en países como Perú, Cuba o El Salvador?

El siguiente vídeo es muy duro. Quizá prefiráis no verlo. Se trata de un resumen de un documental emitido por el programa “Documentos TV” que investiga los efectos de la política de natalidad que aplica el gobierno Chino. Estas consecuencias son la muerte de millones de niñas chinas y el abandono de miles de ellas, así como de niños discapacitados que viven en condiciones precarias, peor que animales, muchos de ellos sin haber recibido siquiera un nombre.

No sé como serían los campos de concentración nazis, pero no creo que fueran peores que estos orfanatos de la muerte. Lo cuelgo en el blog porque creo que puede despertar la conciencia de alguien. Esta salvajada es lo que trae consigo el desprecio por la vida de los seres humanos. El aborto, la eugenesia, el creer que se puede disponer sobre la vida y la muerte del hombre ha llevado a muchos en occidente a aceptar esta perversidad. Los responsables siguen siendo aplaudidos y votados por la mayoría de la sociedad.


martes, 26 de mayo de 2009

Anticoncepción y aborto: frutos de una misma planta


Vivimos inmersos en una sociedad donde la vida es considerada un bien relativo. Su valor depende del deseo de quien la engendra o de quien la vive.

Una forma de rechazo a la vida es la práctica de la anticoncepción. Curiosamente, a pesar del magisterio de la Iglesia, claramente opuesto a la contracepción artificial, muchos cristianos la practican argumentando que es la única forma de vivir una sexualidad responsable. El hecho es que cuando se hace referencia a un “embarazo no deseado”, lo que se está diciendo es que un ser humano ha sido concebido como resultado de una relación sexual en la que no ha habido una actitud de apertura a la vida, es decir, a la posibilidad de engendrar un hijo.

Cuando la sexualidad se vive al margen de la fecundidad o en contra de la misma, como si ser fecundos fuese una “enfermedad”, la llegada de un embarazo es visto por muchos como un problema, un fracaso, incluso un drama.

La realidad, sin embargo, es mucho más fuerte que los miedos, las ideologías y los prejuicios. En cada embarazo no deseado estamos ante la llegada de una vida humana: un hijo ha empezado a existir, y merece respeto simplemente por cuanto se trata de un ser humano. La mentalidad relativista y la confusión en torno al concepto de “matrimonio” está tan extendida que prácticamente no se oye hablar de lo que éste realmente supone: una recíproca donación personal, propia y exclusiva de los cónyuges, que tienden a la comunión de sus seres en orden a un mutuo perfeccionamiento personal, para colaborar con Dios en la generación y en la educación de nuevas vidas (Humanae Vitae). Por tanto, el origen de una persona humana debiera ser siempre el resultado de una donación.

El Papa Pío XI enseñaba que “cualquier uso del matrimonio, en el que maliciosamente quede el acto destituido de su propia natural virtud procreativa, va contra la ley de Dios y contra la ley natural, y los que tal cometen se hacen culpables de un grave delito” (Enc. Casti Connubii). Igualmente, en la Encíclica Humanae Vitae, Pablo VI declaraba que es intrínsecamente deshonesta “toda acción que, o en previsión del acto conyugal o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación”.

Ante esta doctrina, son muchos los cristianos que se plantean si no sería mejor aceptar la contracepción que arriesgarse a embarazos no deseados que pueden terminar en aborto. Al fin y al cabo, no es lo mismo rechazar la concepción de una vida humana, que eliminar una vida ya concebida. La anticoncepción se opone a los fines del matrimonio. Cuando se extiende fuera del matrimonio, “facilita” en teoría las relaciones extramatrimoniales sin tener que asumir la responsabilidad de las consecuencias que podrían derivar de esta relación. El aborto por su parte, es un asesinato, en cuanto a que priva de la vida a una persona, cuya dignidad es infinita y cuya vida es sagrada por el hecho de pertenecer a la especie humana. Son por tanto cuestiones diferentes. Pero curiosamente, están estrechamente ligadas. ¿Qué hacen las personas que no desean concebir cuando el método anticonceptivo utilizado falla? En muchas ocasiones se recurre al aborto. Incluso éste se justifica afirmando que cuando se práctica en las primeras fases del embarazo, es un simple anticonceptivo más.

Algunos de los llamados métodos anticonceptivos son en realidad métodos abortivos. Es el caso del DIU, Dispositivo Intrauterino, que evita la implantación del óvulo fecundado, o de la píldora anticonceptiva, que no siempre evita el embarazo imposibilitando la ovulación, sino que en determinados casos, tiene una acción anti-implantatoria, es decir, impide la implantación del embrión en el útero de la madre.

Nos guste reconocerlo o no, la anticoncepción está estrechamente ligada al aborto. No hay que olvidar que tanto la práctica de la anticoncepción como la del aborto tienen su fundamento en una mentalidad hedonista y utilitarista del ser humano, que quiere hacer uso de la sexualidad de una forma egoísta, sin asumir responsabilidades. De hecho, la “mentalidad anticonceptiva” se desarrolla en el momento en que se separan el sentido de la sexualidad y la procreación.

La experiencia demuestra que la contracepción no soluciona el problema del aborto. Por el contrario, vemos cómo la mentalidad contraceptiva deriva muchas veces en una mentalidad pro-abortista. De ahí que se utilicen con tanta frecuencia anticonceptivos que son o pueden ser abortivos, como sucede con el dispositivo intrauterino, la píldora del día después y otros productos químicos.

El Papa Juan Pablo II responde así en la Encíclica Evangelium Vitae a los que afirman que la anticoncepción es un buen remedio contra el aborto: “Se afirma con frecuencia que la anticoncepción, segura y asequible a todos, es el remedio más eficaz contra el aborto. Se acusa además a la Iglesia católica de favorecer de hecho el aborto al continuar obstinadamente enseñando la ilicitud moral de la anticoncepción. La objeción, mirándolo bien, se revela en realidad falaz. En efecto, puede ser que muchos recurran a los anticonceptivos incluso para evitar después la tentación del aborto. Pero los contravalores inherentes a la «mentalidad anticonceptiva» —bien diversa del ejercicio responsable de la paternidad y maternidad, respetando el significado pleno del acto conyugal— son tales que hacen precisamente más fuerte esta tentación, ante la eventual concepción de una vida no deseada. De hecho, la cultura abortista está particularmente desarrollada justo en los ambientes que rechazan la enseñanza de la Iglesia sobre la anticoncepción”.

Pienso que es una obligación para los cristianos dar a conocer esta doctrina y explicar que la mentalidad anticonceptiva suele derivar peligrosamente en el desprecio más absoluto hacía la vida humana y en una reafirmación del pensamiento hedonista y utilitarista que hace de la sexualidad una simple forma de placer y no un vehículo de unión entre un hombre y una mujer y una forma de expresión del amor conyugal. Por ello, es preciso recordar, con palabras de Juan Pablo II, que a pesar de su diversa naturaleza y peso moral, la anticoncepción y el aborto muy a menudo están íntimamente relacionados, “como frutos de una misma planta”.

lunes, 25 de mayo de 2009

Gritos que hieren los oídos de Dios


Estoy convencida de que los gritos de los niños cuyas vidas han sido truncadas antes de su nacimiento, hieren los oídos de Dios.
Palabras de la Beata Madre Teresa de Calcuta.


domingo, 24 de mayo de 2009

Una vida por vivir (19) "Dedicarse al paciente"


Siempre has tenido esa tendencia a involucrarte emocionalmente con los pacientes, y si al final el niño no lo supera, te vas a llevar un disgusto. Además – dijo sonriendo la enfermera -recuerda que sólo le has dado un baño, no es realmente tu paciente.

Ángela asintió en silencio, sin ganas de discutir. ¡Qué absurdo que la enfermera se preocupara del hipotético disgusto que ella podía llevarse!

-Por otro lado – añadió la jefa de enfermeras – creo que ya tienes bastante con los pacientes de tu planta. Si quieres que te diga la verdad, hace un par de días estuve hablando con tu jefa, y me dijo que estaba muy contenta contigo, pero que perdías demasiado tiempo con los pacientes.

Ángela la miró sorprendida y repuso:

-Pues no me ha dicho nada...

-Quizá esté esperando el momento oportuno para decírtelo. No debería habértelo comentado, pero es que recuerdo muy bien tu paso por maternidad y, ciertamente, tenías ese problema. Dominas muy bien todas las técnicas de la enfermería, pones inyecciones como la mejor, los médicos solicitan siempre que seas tú la que acudas cuando tienen que hacer una endoscopia, se te da bien insertar una sonda, pero...

-¿Pero qué? – preguntó Ángela, animándola a continuar.

-Pues que eres demasiado sentimental. Bueno, ya lo he dicho, espero que no te ofendas, pero eso es lo que pensamos casi todos tus compañeros.

-Ya veo- dijo Ángela.- Bueno, no te preocupes, mientras sea esa toda la queja...

-Pues mira Ángela, eso no es todo. Verás, aquí estamos saturados de trabajo. No damos abasto. Tu sabes muy bien que a veces terminamos haciendo servicios que no nos corresponden. El otro día sin ir más lejos tres compañeros hicieron un plante justo antes de un parto de urgencia, y ahora mismo están expedientados por el hospital.

-¿Y eso que tiene que ver conmigo? A mí hacer un plante en un momento así me parece una irresponsabilidad gravísima, pero no entiendo porqué sacas ahora ese tema.

-Pues te lo cuento para que veas cómo están las cosas. Si nuestros compañeros hicieron eso fue como medida de presión, para quejarse de la cantidad de trabajo que tenemos. Y si encima hay compañeras como tú, que pierden el tiempo con los pacientes, pues no te digo nada...

-No se a qué llamas tú perder el tiempo. Yo soy enfermera, y entre mis funciones no están sólo las de administrar los medicamentos que manda el médico o hacer curas. También es responsabilidad nuestra acompañar a los pacientes y auxiliarles puntualmente cuando vemos que lo necesitan. Somos colaboradores de los médicos a la hora de sanar y cuidar de un paciente, y por fuerza, tenemos que implicarnos en los aspectos psicológicos de su curación.

-Ya, pero así te pasas las horas de cháchara con los pacientes y los compañeros piensan que eres muy insolidaria con ellos.

El busca de Ángela sonó dos veces y ella aprovechó la excusa para zanjar la conversación. Comprendía la demanda de sus compañeros. Era raro el día que cumplían el horario. Normalmente, su jornada laboral se alargaba, y muchos vivían frustrados porque no llegaban a atender todas sus obligaciones. El hospital estaba saturado de enfermos... pero aún así, Ángela se sentía incapaz de convertirse simplemente en parte de una maquinaria muy bien engrasada.

Recordó su primera entrevista de trabajo. Cuando el director de personal le preguntó porqué se había hecho enfermera, ella respondió que había elegido esa profesión por motivos humanitarios. Deseaba ayudar a sus semejantes, y consideraba que para trabajar de enfermera, hacía falta tener “vocación”.

“¡Qué poco importante parece eso ahora!”, pensó Ángela. A la hora de la verdad, lo que tus jefes te pedían era que fueras eficaz aplicando las técnicas de enfermería, pero la atención personal al paciente, el escucharle, acompañarle, incluso consolarle, no se consideraba importante.

(Continuará)

sábado, 23 de mayo de 2009

Aborto: ser madre de un niño muerto


El aborto eugenésico es aquel que se practica con el fin de matar a aquellos seres humanos concebidos que padecen defectos congénitos y genopatias graves, con pronostico adverso para la vida o la calidad de vida.

Los defensores del aborto eugenésico hablan eufemísticamente de “curar” ciertas enfermedades y evitar que vengan al mundo niños con Síndrome de Down, con malformaciones congénitas o niños como Eliot ,“incompatibles con la vida”.

Hoy os traigo el testimonio de una madre de familia numerosa que nos explica lo que ha supuesto para ella tener un hijo con Síndrome de Down, y nos habla de la experiencia de muchas mujeres que ante un diagnóstico prenatal de estas características se ven presionadas a abortar.

Pero Ana nos recuerda que abortar no significa "no ser madre"; significa "ser madre de un niño muerto".


viernes, 22 de mayo de 2009

Hoy, Concierto por la Vida


Hoy en Madrid, a las 21’00 h, y organizado por Fundación Madrina, estará Martín Valverde en concierto.

Este tendrá lugar en el colegio Ntra. Sra. de la Consolación, Plaza Madre Molas 1, en Plaza Castilla, con un aforo de 900 personas. Acceso al local habilitado para minusválidos.

La recaudación del concierto está destinada a la creación de nuevos centros de acogida para jóvenes gestantes y madres adolescentes en dificultad.

Compra de entradas a través de la web www.entradas.com, en los cajeros de Caja Madrid, Ibercaja y Caja Navarra, o bien directamente en la Librería Diálogo c/Diego de León, 2 -esq. c/Serrano, 108-, y en la Tienda del Santuario de Schoenstatt, c/Serrano, 97 -esq. c/María de Molina-, metro Núñez de Balboa o Gregorio Marañón, Buses 19, 51, 147. Las entradas sobrantes se pondrán a la venta 2 horas antes del concierto en el propio Colegio.

Habrá FILA CERO para quien desee colaborar con un donativo, pudiendo hacerlo en la cuenta Caja Madrid 2038_1076_73_6000755479 y en La Caixa cuenta número 2100_1447_33_0200132088.

Más información en Fundación Madrina.


Una vida por vivir (18) "¿Es malo involucrarse?"


Ángela bajó con rapidez las escaleras y entró en maternidad. La enfermera jefe había solicitado su presencia inmediata. Hacía falta preparar a un niño para una intervención quirúrgica de urgencia y faltaba personal para atender a toda las necesidades de la planta.

Se presentó en el control de enfermeras.

-Hola chicas, vuestra jefa me ha dejado un recado para que baje...

-Sí- contestó una joven enfermera- se trata de este paciente.

Le entregó un historial que tenía sobre la mesa. Ángela le echó un vistazo sorprendida. La intervención quirúrgica programada era para reparar una fístula traqueo-esofágica en un niño con Síndrome de Down. Se trataba indudablemente del mismo niño del que le había hablado la doctora Luna.

-Tiene cuatro días – prosiguió la enfermera. -Ha nacido con un problema grave que le impide recibir alimento por vía normal y va a ser intervenido en menos de una hora. Su padre está ahí.

Hizo una seña con la cabeza.

-Bien- dijo Ángela -¿Por dónde empiezo?

-Empieza por darle un baño y cambiarle el pijamita. Antes de eso, aféitale la cabeza, porque los médicos quieren extirparle unos pequeños nódulos que tiene tras las orejas y en el cuello.

Ángela entró en la sala de neonatos. Antes de atravesar la segunda puerta, se lavó las manos con un jabón antiséptico y se puso una bata de papel encima de su uniforme de enfermera.

Una vez dentro, se acercó a su pequeño paciente que, como si intuyera que algo iba a suceder, lloraba con gritos ahogados. El niño tenía un pequeño tubo introducido por la nariz y una vía cogida en un brazo.

Ángela lo tomó en sus brazos con cuidado. Lo meció suavemente y lo llevó a un cambiador situado en uno de los extremos de la sala. Lo desnudó y, sacando una pequeña maquinilla de afeitar desechable, le rasuró la cabeza con mucho cuidado, diciéndole frases cariñosas. Luego lo bañó con cariño y le puso un pequeño pañal y una camisetita. Cuando terminó, se sentó al lado de su cuna acariciándole la cara suavemente. Cada segundo que pasaba, se sentía más implicada en su bienestar.

La enfermera jefe, que la había estado observando se acercó a ella y le dijo:

-Buen trabajo, Ángela. Veo que sigues siendo muy niñera.

-¿Qué posibilidades tiene?- preguntó Ángela refiriéndose al niño.

-De momento todas. Se trata de una intervención bastante común y tiene muchas posibilidades de superarla y hacer una vida normal.

A Ángela le vino a la mente la sonrisa irónica de Barbero cuando, refiriéndose a Pablo, había dicho: “¿Una vida normal?” Pensó también en los padres del niño, que habían solicitado que no se le operara y se le dejara morir. Dirigiéndose a la enfermera dijo:

-¿Te importaría que viniera a visitarlo de vez en cuando?

-Puedes bajar a verlo si quieres, pero no me parece que sea bueno para ti. Siempre has tenido esa tendencia a involucrarte emocionalmente con los pacientes, y si al final el niño no lo supera, te vas a llevar un disgusto. Además – dijo sonriendo -recuerda que sólo le has dado un baño, no es realmente tu paciente.

(Continuará)

jueves, 21 de mayo de 2009

Que Gobierno y oposición respeten la vida


El PSOE, con su interés por ampliar la ley del aborto, ha abierto un debate social que era necesario. Llevábamos ya demasiados años de silencio, permitiendo que más de cien mil seres humanos fueran envenenados, triturados y destrozados cada año en el vientre de sus madres.

Como católica entiendo que la obligación de “no matar” es algo que atañe a todas las personas, con independencia de cuales sean sus creencias religiosas, porque la ley natural está inscrita en el corazón de todo ser humano que sabe que sin ese respeto por la vida del otro, la sociedad degenera en muerte.

Impresiona pensar que el más débil, el más frágil y el más pequeño de los seres humanos pueda ser víctima de un crimen cometido por su propia madre, muchas veces apoyada o impulsada por su padre, y con la connivencia de la ley, de los gobernantes, de los poderes públicos, de las estructuras sanitarias, y la complicidad del resto de la sociedad que mira en silencio.

¿Por qué habiendo tantos católicos en España, el aborto es una práctica habitual que no parece que la gran mayoría tenga intención de frenar? ¿Cómo se entiende que los católicos españoles voten y den por tanto el poder a partidos políticos que apoyan el aborto y promocionan la cultura de la muerte?

La vida es un tesoro incomparable y nadie tiene poder para eliminar a quien Dios ama y llama a la vida. ¿Por qué no aprovechamos los católicos ahora que se ha reabierto el debate en torno al aborto, para decir un clarísimo Sí a la Vida y un rotundo No a la muerte?

Desgraciadamente, muchos cristianos se sienten con la prerrogativa de poder decidir sobre la vida y la muerte “en determinados casos” en los que perciben al niño como un intruso, un agresor o una amenaza. ¿Es eso cristiano? ¿No es cierto acaso que toda vida humana merece ser protegida y defendida desde su concepción, aunque sea pobre, débil, enferma o tenga malas expectativas de vida? Matar una vida antes de su nacimiento, porque está marcada por la enfermedad o la marginación es un acto malévolo, que demuestra un desprecio hacia la virtud de la caridad.

La hipocresía de quien, declarándose católico, vota o apoya a un partido que defiende el aborto, sea en tres supuestos, sea en cinco, en uno o en medio, produce un daño letal a la sociedad.

El aborto es un crimen. El aborto con píldora, también es un crimen. Apoyar a quien promociona o defiende el crimen es, cuanto menos, un acto perverso.

No seamos débiles. No basta repudiar la ampliación de la ley del aborto que quiere el gobierno. Aprovechemos la ocasión para decir rotundamente NO al aborto. Exijamos al gobierno y a la oposición que respeten la vida.

miércoles, 20 de mayo de 2009

El último chiste de Aído


¿Os sabéis el último chiste de Aído? Pues resulta que, para justificar lo injustificable, afirma que un feto de 13 semanas es un ser vivo pero no un ser humano, porque, según dice, eso no tiene ninguna base científica. Entonces, ¿qué es? ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es Supermán?

Creo, sinceramente, que la ministra no supera a Rajoy, el famoso humorista del Congreso, que afirma que la actual ley del aborto “respeta la vida”, pero casi…

Bibiana, España entera sabemos que tu formación es muy deficiente, pero te recomiendo que estudies un poco para no hacer tanto el ridículo. Es fácil. Hoy, gracias a las nuevas tecnologías, no tienes que hacer ningún esfuerzo, no necesitas escribir con boli, no tienes que leer un libro sin fotos. Basta mirar.

martes, 19 de mayo de 2009

El timo del preservativo


Hace más de veinte años, coincidiendo con la campaña de difusión del preservativo realizada por el gobierno en 1987 con el lema “Póntelo, pónselo”, Gonzalo Herranz publico en el Diario de Navarra un interesante artículo que sigue de plena actualidad. A continuación, copio algunos extractos del mismo:

Hay razones para pensar que la propaganda ministerial en favor del preservativo es fraudulenta, pues provoca una falsa sensación de seguridad, en particular entre la gente joven, y es razonable negarse a cooperar en ese engaño.

La campaña del Gobierno es, cuando menos, irresponsable. Ha desfigurado gravemente el mensaje de los máximos expertos en la materia, los Centros para el Control de Enfermedades, de USA. Ha callado su parte fundamental: “que la abstinencia y la relación sexual con una pareja mutuamente fiel y no infectada son las únicas estrategias preventivas totalmente eficaces”.

El Gobierno se ha mostrado como un manipulador agresivo. Está induciendo a los adolescentes al permisivismo, los invita a un comportamiento promiscuo. Por no parecer gazmoño, ha caído en perverso. Ha hecho creer a muchos ingenuos e ingenuas que el condón es el talismán mágico del placer y la invulnerabilidad. No me gusta ser profeta de desgracias, habrá que echar un vistazo a las estadísticas de dentro de unos años y ver cuánta gente, entre 20 y 25 años, serán seropositivos para entonces, han sido víctimas del “timo del preservativo”.

No creo que la epidemia del SIDA pueda remitir con el preservativo y el tipo de educación sexual que va en el mismo paquete.

Creo que se debe insistir en que, desde el punto de vista epidemiológico, la prevención del SIDA ha de ser tomada mucho más en serio que lo que da a entender la juvenil campaña del Póntelo, pónselo. "En el caso del SIDA, prevenir no es simplemente mejor que curar: es la única cura".

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lunes, 18 de mayo de 2009

Una vida por vivir (17) Una historia de esperanza


Nati hizo una pausa, recordando su encuentro con Pablo. Triste era poco. Lo había visto verdaderamente deprimido y eso le preocupaba.

–El caso es que le he dicho que esta tarde pasaré a visitarlo. No sé si realmente él quiere verme o no, pero no pienso faltar.

Nati sentía una gran empatía hacia los otros enfermos. Pensaba que si la experiencia de los demás se parecía en algo a la suya, lo debían de haber pasado muy mal. A veces incluso, pensaba que peor. Se imaginó a Pablo, tal como debía de ser antes del accidente. Un chico guapo, joven y fuerte, deportista, siempre en moto o corriendo de un lado para otro. Un hombre que se siente libre, seguro de sí mismo y que de repente se vuelve como un niño indefenso. Si a eso se le añade el distanciamiento que los médicos parecen guardar con sus pacientes... no era de extrañar que Pablo se sintiera tan desesperanzado.

Miró a Jaime que parecía feliz, absorto en la película de su héroe favorito. El niño y ella tenían algo en común. Hacía mucho que los dos se sabían frágiles y vulnerables pero, al mismo tiempo, eran buenos encajadores. Recibían los golpes de la vida con una sonrisa porque eran de esas personas capaces de caer y volver a levantarse sin perder el ánimo. La vida los había hecho resistentes, pero su corazón no estaba endurecido frente al dolor ajeno. Convivían con la enfermedad con toda naturalidad y aún en medio de sus sufrimientos, sabían ser felices.

Durante unos instantes, retrocedió con la mente unos años. Recordó con claridad el día en que su médico, con la mayor de las delicadezas, le pidió que esperara en la salita mientras él hablaba con sus padres. Ella, con tan solo trece años, salió feliz y despreocupada y se puso a charlar con la secretaria. Su confianza era tal, que no le agobiaba lo más mínimo lo que el médico pudiera explicarle a sus padres.

Sin embargo, aquella noche, su padre habló con ella para decirle que iba a necesitar un tratamiento de quimioterapia. Aunque no lo nombró, Nati supo que se trataba de cáncer. Su padre permanecía sereno, pero su madre tenía lágrimas en los ojos.

Nati se quedó petrificada por el miedo. La idea de lo que podría ocurrirle, le impedía pensar con claridad. Aquella noche, se acostó asustada. Su madre entró en su cuarto para darle las buenas noches aparentando tranquilidad, y ella fingió encontrarse tranquila y confiada, como una niña pequeña. Pero ya había dejado de serlo. La niña había desaparecido y el miedo a la muerte, al dolor y al sufrimiento, habían transformado a Nati en una mujer.

Acostada en su cama, en la oscuridad, rodeada de peluches y posters de colores, Nati lloró en silencio, temerosa de que sus padres la oyeran. No deseaba que acudieran a consolarla, porque sabía que el dolor de su familia era tan grande como el suyo. Mientras las lágrimas corrían por sus mejillas sin que ella hiciera nada para evitarlo, su mirada se fijó en un pequeño cuadro de la Virgen que colgaba de la pared más cercana. En la penumbra casi no podía verla, pero comprendió que la Madre de Jesús, su Madre, sí la veía y velaba por ella y, con este pensamiento consolador, se había quedado dormida invadida por una gran serenidad.

En las semanas que siguieron, intentó ir al colegio con normalidad. Un día, estando en el comedor, sintió un dolor muy fuerte en la boca del estómago. Se desplomó allí mismo. Llamaron a sus padres que acudieron asustados y la llevaron a urgencias. Ese fue el principio de su calvario. La quimioterapia y la radioterapia le causaron terribles efectos secundarios, y los largos periodos de hospitalización, hicieron imposible que continuara en el colegio. Nati se convirtió en una asidua de los hospitales.

Su fe infantil y la certeza de que Dios no quería nada malo para ella, la hicieron mantenerse fuerte. Cuando se sentía demasiado agotada para hablar, tomaba en sus manos una estampa de la Virgen y la apretaba con fuerza. A pesar de su fragilidad, se sentía amada por Dios y segura de que su vida y su enfermedad tenían un sentido.

Poco a poco, y debido a las recaídas, Nati fue adquiriendo conciencia de la muerte. No sabía cuando ésta podía llegar. Cada crisis era un momento de miedo y cada recuperación, de esperanza. Aprendió a convivir con la idea de que una enfermedad amenazaba su vida, y enseñó a sus padres y a su familia a aceptar a la situación, y no simplemente a resignarse con ella.

Nati, a sus diecisiete años, nunca había tenido novio, pero a estas alturas, era una auténtica experta en el amor, y poco a poco, cada día, se dedicaba a celebrar la vida.

Recordó con agradecimiento a las enfermeras de oncología que con paciencia y cariño la habían ayudado a superar los traumas producidos por la cirugía y por los tratamientos tan agresivos que recibía. Pensó en las amistades que sus padres y ella habían hecho durante las larguísimas horas en los pasillos del hospital o en las salas de espera, mientras aguardaba a ser atendida. El apoyo y la solidaridad de otros, habían sido fundamentales para ella. Finalmente, pensó en su médico. Un hombre amable y distinguido, siempre dispuesto a escuchar, que la trataba con la confianza propia de quien la había conocido de niña, pero también con la deferencia debida a una jovencita. Nati quería mucho a su médico.

Abriendo los ojos, Nati volvió a la realidad. “No”, se dijo, “no faltaré a la cita”. Pablo necesitaba a alguien que se ocupara de él, alguien que le protegiera del desaliento, que le comunicara esa fe infantil, radical. Esa confianza en que Dios velaba por todos sus hijos como una madre. Sí, tenía que decírselo, porque un día sin trasmitir esta certeza, era para ella un día perdido.

(Continuará)

domingo, 17 de mayo de 2009

¡Mira lo que nos hemos estado perdiendo!


¿No crees que el no nacido es una vida humana? Ahora lo sabemos. Podemos incluso verlo. Antes de decidir… ¡mira lo que nos hemos estado perdiendo!

sábado, 16 de mayo de 2009

Una vida por vivir (16) Nati


Nati, tumbada en la cama y con los ojos cerrados, escuchaba por enésima vez el “Sueño de Amor” de Liszt. Así, con los auriculares puestos, apenas si era consciente de los ruidos del hospital. Acababa de terminar con una nueva sesión de quimioterapia y se sentía contenta. Sabía que pronto podría irse a casa. Sus últimos análisis habían mejorado y el doctor parecía satisfecho de su estado.

Sonrió y estiró las piernas con satisfacción. Hoy no se encontraba tan mal. Ayer sí. Ayer había tenido un día espantoso, de esos que te impiden leer, concentrarte, ver la televisión o hablar siquiera con tus semejantes. Nati recordó con aprensión los vómitos, donde parecía que iba a echar el alma, y el dolor de huesos que no la dejaba caminar.

Con un esfuerzo abrió los ojos. “Concéntrate en hoy”, se dijo. Ahora, su meta era recobrar fuerzas suficientes para poder marcharse a casa. Se incorporó lentamente dispuesta a bajar de la cama y dar un pequeño paseo por el pasillo. Moviéndose a cámara lenta, se sentó con las piernas colgando por el borde de la cama. Bebió un sorbo de agua del vaso que tenía en la mesilla y se echó por encima una bata.

-¡Te mueves como un astronauta!

El pequeño Jaime le sonreía desde la puerta, sentado en su silla de ruedas. Nati le devolvió la sonrisa y, exagerando sus movimientos lentos, se acercó a él como si caminara en la ingravidez. Jaime rió contento cuando de repente, Nati comenzó a hacerle cosquillas en el cuello a toda velocidad.

-Ya ves que no soy un astronauta, sino un androide con poderes.

-¡Vale! ¡Vale!- dijo el chiquillo riendo

A sus diecisiete años, Nati era lo menos parecido físicamente a una mujer. Ni siquiera se asemejaba a una adolescente. Parecía más bien una niña. Una niña alta, delgada y desgarbada. La cabeza, absolutamente rapada por causa de la quimioterapia, habría dado a cualquier otro la apariencia de un refugiado de guerra. Pero no a Nati. Su sonrisa iluminaba su cara y los hoyuelos de sus mejillas contaban que sonreía con frecuencia.

-Nati, ¿te apetecen unas pastas?- Luisa, la madre de Jaime, entró en la habitación ofreciéndole una caja abierta de pastas de té.

-Hum, ¡qué buenas!

Nati cogió una aunque no tenía apetito. Hacía un par de semanas que conocía a Luisa y sabía que era probable que hubiera bajado a comprar las pastas sólo por el gusto de verla tomar alguna. Su hijo Jaime había sido operado recientemente y se encontraba casi completamente restablecido.

Se acercó a la cama y volvió a echarse con la misma precaución con que se había levantado. El pequeño esfuerzo la había dejado cansada. Jaime acercó su silla hasta ella y le cogió una mano.

-¿Quieres que veamos un rato la tele? Dan Superman.

Nati asintió con una sonrisa. Mirando al niño, supuso que pronto le tocaría volver a cambiar de compañeros de habitación. Con Jaime y Luisa había estado contenta. No comprendía porqué el hospital emparejaba a un niño con espina bífida y a una adolescente cancerosa. Lo lógico hubiera sido que Jaime hubiera podido compartir habitación con alguien de su edad, para no tener que aguantar sus malas noches, en las que a veces se veía obligada a pedir morfina para soportar el dolor, ni los vómitos, tan aparatosos y extenuantes. Nati pensaba que eso era lo último que el pobre niño necesitaba. Pero así eran las cosas en el sistema sanitario. Y tenía que reconocer que para ella, Jaime y su madre habían sido una inyección de optimismo y vitalidad.

El niño, a sus diez años, era una de las personas más alegres y solidarias que Nati había conocido nunca. Su risa era contagiosa y Nati pensaba que formaban un buen equipo. De vez en cuando se paseaba con él, empujando su silla por el pasillo. Saludaban a otros pacientes, a enfermeros y a médicos y Jaime, además, a cuanta persona veía, la conociera del hospital o no. Su sonrisa tenía la virtud de atraer las miradas y mucha gente se paraba a darle un beso o a hacerle una caricia. Creían tener un gesto de cariño con él, pero Nati, perspicaz siempre, se daba cuenta de que eran los adultos los que más recibían en el intercambio.

-¿Qué te parece si esta tarde jugamos una partida de parchís?- La voz de Luisa interrumpió sus pensamientos.

Nati le dijo con una sonrisa:

–Veo que quieres la revancha. De acuerdo, pero tendrá que ser antes de la cena, porque a primera hora he quedado.

-¿Que has quedado? ¿Es que te organizas citas aquí, en el hospital?

-Ya ves. -Contestó haciéndose la interesante. Luego continuó, poniéndose seria. –Se trata de Pablo, el chico tetraplejico del que te hablé el otro día. Lo he visto hace un rato, mientras lo metían en el ascensor para bajarlo a rayos. Lo he encontrado muy triste.


(Continuará)

viernes, 15 de mayo de 2009

"¿No se puede estar a favor de los niños que no se desea que nazcan?"


"No estoy a favor del aborto pero tampoco se puede estar a favor de los niños que no se desea que nazcan". ¿Son palabras de Soraya Sáenz de Santamaría o de Cospedal? Noooo. La frase de marras la ha pronunciado el Padre Ángel. Y os preguntaréis quien es este personaje. Pues se trata de un curita con corbata roja que el día en que se explicaba la Humanae Vitae en el seminario faltó a clase, y claro, ahora se dedica a predicar una falsa doctrina.

No contento con lo redonda que le ha salido la frase, añade: "Hay que prever los embarazos no deseados con todos los métodos posibles, sea la fidelidad, el absentismo o el preservativo". Imagino que el "absentismo" del que habla consiste en no fornicar. Sinceramente, no sé si es un error de un periodista víctima de la LOGSE, o es que ahora se dice así. En cualquier caso, muy apropiado, si tenemos en cuenta que a estas alturas todos sabemos que a los niños no los trae la cigüeña y que es el método más eficaz para evitar embarazos no deseados y enfermedades tampoco deseadas como el SIDA. ¡Oiga, científicamente demostrado y todo!

Y como nadie le pone un esparadrapo en la boca, sigue diciendo: "Por encima de ser católico, uno es ciudadano del mundo y tiene que ser tolerante". ¿Ah sí? Pues mira, esto sí que es una nueva noticia para mí. Yo creía que los católicos teníamos que seguir el Evangelio antes que al mundo.

He dudado mucho si traer al padre Ángel García a este blog. Criticar las palabras de un sacerdote no es el objetivo de este espacio. Pero se trata de un sacerdote conocido, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias, fundador de Mensajeros de la paz y otras asociaciones dedicadas a pequeños y mayores, por lo que la publicidad que este hombre recibe por parte de los medios es mucha y sus palabras se divulgan con profusión y rapidez.

Cuando alguien como él dice que “no se puede estar a favor de los niños que no se desea que nazcan”, el daño que se produce en la Iglesia y en toda la sociedad es demasiado fuerte. Yo, personalmente, siento una gran pena.

jueves, 14 de mayo de 2009

Un ser humano exhibido en la jaula de los monos


En 1905 unos seres humanos tuvieron la idea de exhibir a otro ser humano en la jaula de un zoológico. Sucedió en Nueva York, donde los partidarios del racismo y la eugenesia encerraron a Ota Benga, un pigmeo del Congo, en la jaula de un orangután, en el zoológico del Bronx.

Esta perversidad pretendía demostrar que los negros eran más parecidos a los monos que a las personas. El cartel que anunciaba su presencia en la Casa de los monos decía: “Pigmeo africano "Ota Benga", 23 años de edad. Altura, 4 pies y 11 pulgadas. Peso: 103 libras. Traído desde la rivera del río Kasai, Estado Libre del Congo, Centro Sur de Africa por el Dr. Samuel Phillips Verter. Exhibido cada tarde durante Septiembre”.

¿Qué pretendían los racistas con este acto de crueldad que atenta contra la vida humana? Simplemente, “demostrar” que los negros no son personas y promover así el “derecho” a la esclavitud, a tenerlos en propiedad, a la esterilización de las mujeres negras, y lograr que el negro fuera considerado socialmente inferior.

Deshumanizar al ser humano para abusar de él. Exactamente lo mismo que pretenden hoy los abortistas que insisten en que el “no nacido” no es persona. Se le puede matar, no tiene derecho a cuidados médicos si nace vivo después de una tentativa de aborto, ni siquiera tiene derecho a ser enterrado, ya que sus restos no son considerados “restos humanos”.

Al parecer, no tenemos suficiente memoria histórica como para recordar que en otro tiempo las mujeres, los negros, los retrasados mentales, no fueron considerados personas. ¿Por cuanto tiempo vamos a permitir que se cometan las mismas afrentas contra la dignidad del ser humano?

miércoles, 13 de mayo de 2009

Nuestra Señora de Fátima


Oh María,
aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos, la causa de la vida:


Mira, Madre, el número inmenso
de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas
de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia
o de una presunta piedad.


Haz que quienes creen en tu Hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.


Alcánzales la gracia de acogerlo
como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud
durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo
con solícita constancia, para construir,
junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.

(Autor: Juan Pablo II)

martes, 12 de mayo de 2009

La Píldora del día después, sin receta


Hoy el que está estreñido, necesita una receta antes de poder comprar un enema. Al parecer, muchas personas se “automedican” con este peligroso “medicamento” por lo que se obliga al usuario a acudir antes al médico para que le extienda una receta.

No ocurrirá así con la píldora del día después que, según ha anunciado la ministra Trinidad Jiménez, será vendida en farmacias sin necesidad de receta médica.

En la actualidad, hay once Comunidades Autónomas que entregan la píldora gratuitamente, es decir, la financian con fondos públicos, y son Baleares, País Vasco, Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla León, Cataluña, Extremadura, Galicia y Navarra, además, cómo no, de Madrid capital. En el resto de Comunidades, la PDD se paga en Farmacia, y de momento en todas, es preciso una receta medica para obtenerla.

La PDD actúa de dos formas distintas según sea el momento del ciclo en que la mujer la tome. Por una parte, tiene una función anovulatoria, evitando la ovulación, e impidiendo así que se produzca la fecundación. Por otra parte, si el óvulo ha sido fecundado, es decir, si ya hay embarazo, impide que el embrión se implante en las paredes de la matriz.

Se trata por tanto de un peligroso abortivo que no cura NADA, elimina al embrión en caso de haberse producido ya un embarazo y produce en cualquier caso una hemorragia, dolor abdominal severo, dificultad para respirar, visión borrosa, dolor de cabeza y piernas.

Cuando se utiliza de forma regular, puede dar lugar a complicaciones graves como obstrucción de venas y arterias, ataque al corazón, paro cardíaco, disfunción en el hígado y presión arterial elevada. Sin embargo, en aras de la “salud reproductiva”, a partir de ahora se expenderá sin receta.

lunes, 11 de mayo de 2009

¿Ignorancia?


Por favor, tomad asiento antes de comenzar a leer. En la Razón de ayer, 10 de Mayo, aparece publicada una entrevista a Mons. Martínez Camino, secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y portavoz de los obispos. Atentos a las respuestas, porque algunas son verdaderamente sorprendentes. Este es un pequeño extracto de la entrevista:

–Se acercan las elecciones europeas. ¿Qué partidos en España cumplen con los «principios no negociables» enumerados por Benedicto XVI? Es decir, la defensa de la vida desde la concepción, la defensa del matrimonio, la libertad religiosa, los derechos de los padres a educar a sus hijos...

–La Conferencia Episcopal ha declarado en numerosas ocasiones que los principios del Evangelio deben dar forma a la acción de los católicos cuando participan en política. Lo que pasa es que luego esto es algo difícil de cumplir en toda su integridad.

–Yo no preguntaba sobre «toda la integridad» de la doctrina católica. Preguntaba sobre esos puntos mínimos, que Benedicto XVI llama «principios no negociables».

–Es cierto que resulta difícil encontrar hoy, en España, una fuerza política que los cumpla. En la práctica, tenemos en este país leyes muy injustas, leyes que atentan contra la vida y el matrimonio. Hay unos partidos que se acercan más al ideal, y otros que se acercan menos. Pero, en la práctica, ¿quién los realiza?

¿De verdad no sabe el obispo que en España sí existen partidos que cumplen en su programa los llamados «principios no negociables»? Porque gran parte del electorado católico sí sabemos que no todos los partidos son como el PP, traidor a los valores del humanismo cristiano con los que se fundó.

Hace unos días, os presentaba una entrevista realizada al secretario general de Alternativa Española, Rafael López Diéguez, en la que clarísimamente afirma:

"Un cristiano, y en mi caso un católico, está siempre obligado a comprometerse en la vida pública de su país, pero más cuando se atacan principios fundamentales que son innegociables porque están inscritos en la propia naturaleza del hombre y en la moral objetiva universal.

Estos principios, la vida desde la concepción hasta la muerte natural, la defensa del embrión, la familia acorde al orden natural, es decir, la compuesta por hombre y mujer en el seno del matrimonio y abierta a dar vida, el derecho exclusivo de los padres a educar a nuestros hijos y el bien común, no admiten componendas".

sábado, 9 de mayo de 2009

Dos grandes partidos abortistas


En un estado democrático, quienes elegimos a los políticos para que nos representen somos los ciudadanos y en España, la mayoría del electorado ya se ha decantado en dos grandes bloques que en el fondo representan la misma falta de valores y el mismo relativismo.

El Psoe pretende ampliar la actual ley de despenalización del aborto. El PP es el responsable de que en España nuestros jóvenes tengan acceso a la píldora del día después y a la píldora abortiva, y es partidario de que se mantenga la ley de despenalización del aborto vigente, responsable de la muerte de más de 110.000 niños cada año.

¿Es eso realmente lo que quieren los españoles? Porque si la mayoría del electorado vota a dos grandes partidos abortistas, hay que creer que si hubiera un referéndum el SI al aborto sería mayoritario… ¿o no?


viernes, 8 de mayo de 2009

Una vida por vivir (15) Todos somos personas


-Ya has visto cómo a veces se desprecia la vida del enfermo, valorada como poco útil. ¡Pues qué decir de la vida del embrión! ¡Es considerara como prácticamente inexistente! Solo sirve para ser utilizada en función de la voluntad de los científicos o de sus padres. Es como si no tuviera valor en sí misma.

Julia dejó la botella, se dirigió a su taquilla y la abrió. Cogió su carpeta y sacó de ella una fotografía. La contempló durante unos segundos y se la entregó a Ángela para que la viera. Era una fotografía reciente de un bebe gordito y sonriente, vestido con un gran faldón azul.

-Mira, esta fotografía me la dieron ayer en una consulta. Es de un niño que nació aquí hace tres meses.

Ángela la miró con curiosidad sonriendo.

-Es precioso...- comentó.

-Sí, lo es- dijo Julia mirando la fotografía por encima del hombro de Ángela. Luego explicó:

-Sus padres no tienen problemas para concebir, pero el padre del niño tiene una enfermedad hereditaria y no querían arriesgarse a que el niño la padeciera. Para ello recurrieron a la reproducción asistida. Ayer me decía su padre lo felices que están con su bebé. Hablaba de la “curación” de su mal para las próximas generaciones. No parecía ser consciente de lo que había hecho. Porque este precioso bebé no ha sido curado de nada. Simplemente, ha sido seleccionado para vivir. Ha sido escogido entre otros embriones que no han tenido tanta suerte.

Julia tomó de nuevo la fotografía y la guardó en la carpeta.

-Parece mentira, ¿verdad? Padres, que para que un embrión salga adelante, permiten que otros sean destruidos o congelados. Pero, mientras consigan tener un hijo sano, lo demás no les importa. Lo que te decía, para ellos, el fin justifica los medios... Y desgraciadamente, esto se hace ante la pasividad del resto de la sociedad...

Ángela no contestó. Se había quedado sin argumentos. Las palabras de la doctora Luna le habían hecho recapacitar acerca de su propia preocupación por las personas. Tenía que reconocer que muchas veces se dejaba arrastrar por un sentimentalismo absurdo que le llevaba a apoyar causas que ahora veía que eran injustas. La fotografía del precioso bebé le hizo pensar en los embriones que habían sido creados para que él pudiera ser escogido entre todos ellos y se preguntó que suerte habrían corrido. Los científicos jugaban a ser Dios. La falta de respeto del hombre por el hombre, hacía peligrar la humanidad.

La voz de la doctora Luna interrumpió sus pensamientos.

-Bueno, Ángela, me voy que se me hace tarde y aún tengo un par de reuniones antes de continuar con mis pacientes. Por favor, dile a Pablo que iré dentro de un rato a hablar con él.

-Se lo diré. Ojalá encuentre algo que le haga valorar la vida...

La doctora Luna salió presurosa de la habitación. Ángela se acercó a la cristalera de la terraza. Abrió un poco las cortinas y entró algo de luz. Pensó en los amaneceres maravillosos de primavera que había contemplado otras veces desde esa misma ventana. Hoy, sin embargo, el día se le antojaba turbio, oscuro. Apoyó la frente en la ventana y permaneció unos segundos así, pensando en la conversación que había mantenido con la doctora Luna. Decidió que entre todos estaban creando una sociedad inhóspita, donde la vida humana estaba cada vez más amenazada.

Al cabo de un rato, abrió el ventanal y salió a la terraza. Le gustaron los ruidos de la calle. Ya comenzaban los atascos en la ciudad y eso le dio una sensación de vida.

Desde donde se encontraba podía ver bien la entrada principal del hospital. Una mujer que llevaba un niño adolescente en una silla de ruedas llamó su atención. El niño iba un poco inclinado en la silla y de vez en cuando daba un manotazo al aire, como consecuencia del espasticismo que sufría. La mujer, además de empujar la silla, iba cargada con un bolso, una pequeña maleta de mano y una bolsa grande de plástico, de las que se usan para guardar radiografías. Ángela, desde su posición, la distinguía perfectamente. Observó que intentaba bajar el escalón de la acera, pero la silla le resultaba demasiado pesada. Varios peatones cruzaron apresuradamente a su lado sin dedicarle siquiera una mirada. De repente, un joven paró su coche en doble fila y se bajó corriendo para ayudarla. Algunos coches le tocaron la bocina y más de un conductor le hizo un mal gesto. El joven, sin inmutarse, llevó la silla de ruedas hasta el otro lado de la calle, subió la acera y se despidió amablemente de la mujer.

Ángela sonrió. Quizá el día no fuera tan oscuro. Quizá aún no estuviera todo perdido.


(Continuará)

jueves, 7 de mayo de 2009

Una vida por vivir (14) Ya nadie está a salvo


¿Qué clase de mundo es este que destruye el dolor matando a quién lo padece? –se preguntó Julia

Levantándose inquieta, se acercó a una ventana y la abrió para que entrara un poco de aire. La llegada de Barbero había enturbiado la atmósfera. Después continuó:

-¿Y sabes lo que se ha conseguido en esos países con la aplicación de la eutanasia? Pues que los pacientes sientan recelo del médico. Ya nadie está a salvo. Se ha pasado de “colaborar” con pacientes que pedían la muerte, a eliminar a otros simplemente porque se entiende que no tienen “calidad de vida”. Triste, ¿no crees?

Ángela no respondió. Julia se pasó una mano por la frente.

-Muchas veces, me pregunto qué se esconde detrás de esto, aparte de un gran egoísmo. Sinceramente, yo creo que la eutanasia se convertirá en un gran negocio, como ya lo son el aborto y la reproducción asistida.

-Pero doctora –se sorprendió Ángela - ¿Qué tiene que ver la eutanasia con la reproducción asistida? En el primero de los casos, se trata de matar, mientras que en el segundo, hablamos de dar la vida.

-Pues, aunque no te lo parezca, en los dos casos, hay una falta de respeto enorme hacía la vida humana.

Ángela insistió:

-Pero yo he conocido muchas parejas felices que antes no lo eran por causa de su infertilidad, y ahora, gracias a las técnicas de reproducción asistida, tienen niños preciosos.

-Creo, Ángela, que los profesionales de la medicina, tendríamos que reflexionar mucho más sobre este tema. Sí, también los del área de enfermería. Piensa, por ejemplo, que cuando colaboras en la realización de éstas técnicas, estas favoreciendo que se cometan atentados contra la vida humana.

-¿Atentados contra la vida? ¿No es eso un poco exagerado?

Julia insistió:

-Aunque mucha gente lo ignora, las técnicas de fecundación in vitro son causantes de muchos atentados contra la vida humana.

Ángela insistió:

-Pues en este hospital hay muchos médicos especializados en estas técnicas. Y hacen verdaderos milagros.

-Yo te diré lo que hacen. Para empezar, por lo general fabrican varios embriones más de los que van a ser implantados, con lo que muchos son después destruidos o destinados a la investigación. Y estoy hablando de embriones, de vidas humanas incipientes, no de simples células.

Observó a Ángela, que la contemplaba en silencio con expresión seria y añadió:

-Sí, Ángela. A veces, se cometen verdaderas atrocidades, porque mucha gente cree que el fin justifica los medios. ¿Que quiero conseguir que una pareja estéril tenga un hijo? Pues hago lo que sea. Y así, resulta que paradójicamente, cuando se trata de escoger entre la vida y la muerte, muchas veces, se opta por la muerte...

Julia se acercó a la nevera. La jaqueca le estaba provocando náuseas. Cogió una botella de agua fría y se la pasó por la frente antes de abrirla. Luego, comenzó a beber dando pequeños sorbos. Después continuó:

-Mira, me comentabas que hay parejas que no pueden tener hijos y acuden a técnicas de reproducción asistida. Pues Ángela, que sepas que, antes de aplicarlas, el médico tiene la obligación de informar a la pareja de que estos medios conllevan la destrucción de embriones. Aún así, mucha gente sigue en su empeño. Ya sabes, que si yo tengo derecho a tener un hijo, que si los embriones son míos y hago con ellos lo que quiero...

-Y entonces, ¿qué pueden hacer estas parejas que por algún problema no pueden concebir? - preguntó Ángela.

-Por lo pronto, no considerar al embrión o al hijo como una propiedad. Esto es lo que nos lleva después a aceptar la donación de óvulos o esperma, la utilización de madres de alquiler, la investigación con embriones y tantas otras atrocidades que hoy se cometen contra la vida humana.

-No se que decirle... creo que lo que dice es muy razonable. Pero no es eso lo que se nos cuenta cuando estamos en periodo de formación. Se da por hecho que estas técnicas son perfectamente aceptables.

-Pues no lo son. Son absolutamente inmorales. Ya has visto cómo a veces se desprecia la vida del enfermo, valorada como poco útil. ¡Pues qué decir de la vida del embrión! ¡Es considerara como prácticamente inexistente! Solo sirve para ser utilizada en función de la voluntad de los científicos o de sus padres. Es como si no tuviera valor en sí misma.

(Continuará)

miércoles, 6 de mayo de 2009

"Mis embriones defectuosos"

Las autoridades sanitarias, velando siempre por el bienestar, van dando cada vez más facilidades para que se puedan eliminar a seres humanos en estado embrionario si se descubre que son propensos a enfermedades. Ahora toca a los que pueden tener cáncer. Lo cuenta El País.

Mi cuñada María es médico y madre de siete hijos. Ella y dos de sus hermanos heredaron de su madre un gen por el que tienen más probabilidad de tener cáncer que otras personas.

Transcribo una carta que ha publicado su hermana Elena en varios periódicos, y que tiene la fuerza de lo vivido.

"Escucho como gran noticia del día que dos parejas han recibido autorización para seleccionar entre sus embriones aquéllos que estés libres de un cáncer hereditario. Los embriones defectuosos se eliminarán y no nacerán.

Yo tengo tres embriones defectuosos. Son mis tres hermanos mayores. El primero ronda los 45 años, mide casi 1,90 y, cuando éramos pequeños, mis amigas soñaban con conquistarlo. Además de guapo es muy inteligente. Ocupa un cargo importante en una importante empresa española. Tiene una mujer excepcional y dos hijos preciosos.

Mi segundo embrión defectuoso sacó matrícula de honor en el antiguo COU. Es médico y madre de 7 hijos. Es esa hermana que debería incluirse “de serie” en todas las familias: la que siempre hace favores y que, desde que falta mi madre fabricadora de embriones defectuosos, la ha relevado como generosa cuidadora de nuestro clan.

Mi tercer embrión defectuoso es jefa del departamento de inglés del colegio donde trabaja. Es tan guapa que sus alumnas la llaman “la barbie”. Tiene 6 hijos, dos de ellos adoptados. Y a ninguno de los seis les parece defectuosa.

Mis tres embriones defectuosos llevan vidas normales, conocen esa herencia genética, y tienen una política preventiva sobre su salud que les hará vivir, seguramente, largas vidas. Desde luego fecundas ya lo han sido.

Mi hermano pequeño y yo no somos aparentemente defectuosos: no tenemos la herencia genética que nos predispone al cáncer que mató a mi madre. Sin embargo enfermaremos en algún momento y también estoy casi segura de que nos moriremos. Y cuando lleguen esos momentos, enfermedad y muerte, tendremos cerca a nuestros embriones defectuosos y a sus hijos. Y daremos gracias a la memoria de nuestros padres que entendieron que todos nosotros teníamos igual derecho a vivir y que, desde el segundo uno de nuestras vidas, nos aceptaron tal como éramos, con nuestros defectos genéticos incluidos".

Artículo publicado por Santiago Chiva en el blog “La opinión de un ciudadano”.

martes, 5 de mayo de 2009

Una vida por vivir (13) ¿Un médico que “suicida”?


Tras la salida de Barbero, Julia se acercó lentamente a su taquilla. En la puerta, por dentro, había colgado una estampa con un crucifijo. Lo miró un minuto en silencio, recordando el día en que el director del hospital había ordenado retirar el crucifijo que colgaba de la pared de la sala de estar de los médicos. Algunos compañeros se habían quejado argumentando que su presencia molestaba y atentaba contra el espíritu democrático del hospital. El director, por no desairarles, había ordenado la retirada de todos los crucifijos y cuadros que representaran a la Virgen o tuvieran algún contenido religioso. ¡Que despropósito! La mayoría de los pacientes llevaban crucifijos o estampas que colocaban en la mesilla de noche. A Julia no dejaba de sorprenderle cómo estas órdenes absurdas eran aceptadas sin rechistar por sus compañeros. La indiferencia le preocupaba. Cerró suavemente la taquilla y se volvió.

Ángela, cerca, casi no se atrevía a hablar. Ella estaba habituada a ver discutir a los médicos, pero hoy, las palabras del doctor Barbero la habían impresionado demasiado. Finalmente, dijo en un susurro:

-Doctora, estoy desolada.

-Sí, te comprendo. ¿Te imaginas lo que pasaría si el suicidio asistido médicamente fuera una opción?

Julia se sentó frente a la mesa. Ella sí se lo imaginaba y temblaba sólo de pensarlo.

-Imagina la cantidad de enfermos y discapacitados que, en momentos de desesperación o de miedo serían inducidos a aceptar la muerte provocada. Tú sabes que los pacientes oncológicos, por ejemplo, o los enfermos de sida, o los mismos discapacitados graves, atraviesan periodos en que son más vulnerables psicológicamente. Figúrate lo que sucedería si cada vez que hablaran de morir, se encontraran con alguien dispuesto a recetarles un fármaco en una dosis letal, o sea, a matarles. Es el camino fácil, sí, pero desnaturaliza el fin mismo de la medicina, que no es solo curar, sino también paliar el dolor, ayudar al enfermo y, por supuesto, preservar la vida. La eutanasia y el suicidio asistido supondrían abrir las puertas a la eliminación de cualquier paciente cuyo problema no pudiéramos curar.

Ángela dijo:

–Pero eso ya se está haciendo en otros países...

-Sí, es cierto. Es increíble, ¿verdad? ¿Qué clase de mundo es este que destruye el dolor matando a quién lo padece? –se preguntó Julia.


(Continuará)

lunes, 4 de mayo de 2009

Premio Amistad ¡Gracias Salvador!


Salvador Pérez Alayón hace en su blog “mis vivencias e inquietudes” una interesante reflexión en torno al tema de la amistad que os invito a leer, y finalmente brinda a este blog el premio Amistad que a su vez ha recibido de Marisela.

Gracias Salvador por este premio. Yo quisiera compartirlo con las primeras amistades que hice a través de “eligelavida”:

Angelina de María
Fotelias, por la Vida

Y también con nuevas amistades que espero permanezcan en la red por mucho tiempo:

Gloria, la Fe y el Amor
Luis, soy pequeño

Para todos, este extracto de un poema de Jorge Luis Borges:

No puedo darte soluciones para todos los problemas de
la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlo contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes
y no caigas.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te
parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger
los pedazos para armarlo de nuevo.

Soy una persona feliz: tengo mas amigos de lo que
imaginaba.
Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.
Es lo que siento por todos ellos.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la
alegría que sienten al verme.

Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y
cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la
serenidad, en estos días pensé en mis amigos y amigas,
entre ellos, apareciste tu.

No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el numero uno ni el numero final.
Lo que se es que te destacabas por alguna cualidad que
transmitías y con la cual desde hace tiempo se
ennoblece mi vida.

Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el
segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Entonces entendí que realmente somos amigos.
Hice lo que todo amigo:
Oré... y le agradecí a Dios por ti.

Gracias por ser mi amigo.

Coaccionadas a abortar


Jennifer O'Neill es una famosa actriz americana de cine y televisión. A la edad de 19 años y estando comprometida para casarse, se queda embarazada y sufre uno de los episodios más dramáticos de su vida.

Lo que ella piensa que será una gran alegría para su novio, se desvela como una tragedia. El no quiere al niño y la obliga a abortar.

En este vídeo la actriz relata su experiencia. Entre otras cosas afirma que el 85% de las mujeres que abortan sufren algún tipo de amenaza, coacción o presión, como sucedió en su caso.

Este testimonio me recuerda las palabras del Papa Juan Pablo II en “Cruzando el Umbral de la Esperanza, donde dice: “muchas veces la mujer es víctima del egoísmo masculino, en el sentido de que el hombre, que ha contribuido a la concepción de la nueva vida, no quiere luego hacerse cargo de ella y echa la responsabilidad sobre la mujer, como si ella fuese la única «culpable». Precisamente cuando la mujer tiene mayor necesidad de la ayuda del hombre, éste se comporta como un cínico egoísta, capaz de aprovecharse del afecto y de la debilidad, pero refractario a todo sentido de responsabilidad por el propio acto”.

Jennifer O'Neill acudió a sus padres en busca de consejo. Le dijeron: “no puedes tener un bebé si el padre no lo quiere”. Recurrió a su familia, a sus amigos, al médico. La única respuesta que obtuvo fue: “haz lo que "debas hacer", te apoyaremos en lo que hagas”. ¿No os suena de algo?


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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).