Hace unos años, una mujer británica reclamó una indemnización a una clínica de Sheffield donde se había realizado la inseminación artificial, por haberla convertido en madre de trillizos, cuando ella sólo deseaba tener un hijo, dos a lo sumo. En otras palabras, aún conociendo los riesgos de parto múltiple que conllevan estas técnicas reproductivas, solicitó una compensación por haber tenido más hijos de los deseados.
Esto, que parece un caso aislado, se está convirtiendo en algo habitual. Quien decide tener un hijo, lo escoge a la carta, y si después no es enteramente de su agrado, reclama daños y perjuicios al médico que le ha atendido en el embarazo o a los científicos que han creado el embrión en un laboratorio.
Cada vez son más los padres que solicitan ser indemnizados cuando tienen un hijo discapacitado, por no haber sido advertidos por los médicos y no haber tenido la oportunidad de abortar. Esto naturalmente hace que los médicos exageren el ‘diagnóstico prenatal’, hasta el punto de recomendar la realización de pruebas invasivas aunque no existan sospechas de malformaciones a pesar del riesgo que esto tiene para el bebé, con tal de asegurarse de que éste viene en perfecto estado. Si no es así, las probabilidades de que el niño sea abortado son altísimas.
Hoy somos muy conscientes de nuestros derechos y reclamamos por muchas cosas. Lo malo es cuando esa ‘cosa’ es una vida humana y los que demandan son padres que reclaman no haber podido matar a sus propios hijos.
Esto, que parece un caso aislado, se está convirtiendo en algo habitual. Quien decide tener un hijo, lo escoge a la carta, y si después no es enteramente de su agrado, reclama daños y perjuicios al médico que le ha atendido en el embarazo o a los científicos que han creado el embrión en un laboratorio.
Cada vez son más los padres que solicitan ser indemnizados cuando tienen un hijo discapacitado, por no haber sido advertidos por los médicos y no haber tenido la oportunidad de abortar. Esto naturalmente hace que los médicos exageren el ‘diagnóstico prenatal’, hasta el punto de recomendar la realización de pruebas invasivas aunque no existan sospechas de malformaciones a pesar del riesgo que esto tiene para el bebé, con tal de asegurarse de que éste viene en perfecto estado. Si no es así, las probabilidades de que el niño sea abortado son altísimas.
Hoy somos muy conscientes de nuestros derechos y reclamamos por muchas cosas. Lo malo es cuando esa ‘cosa’ es una vida humana y los que demandan son padres que reclaman no haber podido matar a sus propios hijos.

6 comentarios:
Elige, desgraciadamente, cada vez serán menos los padres reclamantes porque ahora a ley les apoyará. Ese es el camino que se está abriendo en España.
El diagnóstico prenatal ya es algo habitual en casi todo el mundo y desde luego no se realiza para curar al feto en caso de enfermedad sino para tener un puntal en que apoyarse para eliminarlo. La ciencia en apoyo del mal.
De todos modos, el diagnóstico no es malo en sí mismo, sino que depende de la intención del que lo solicita. Sé de un hospital en el que mantienen este servicio porque entienden que salvará más vidas de las que podrían quitar: en los casos de riesgo, aunque las intenciones sean malas, la realización del diagnóstico es positiva y la mujer tiene a su hijo. Si no se les diera esa posibilidad, probablemente abortarían para no correr riesgos de ningún tipo. Lo digo porque hay quien trabaja en esto de los diagnósticos y lo hace de buena fe y sin que nadie pueda acusarle de colaborar siquiera indirectamente con la industria del aborto. Un saludo.
Primero se arriesgan y se ponen a prueba y luego reclaman. La prueba para hacer el diagnóstico ya es algo peligroso.
El hecho sin duda es impactante, sin embargo estoy con D. Joan, el diagnóstico no es malo, lo perverso lo ponen las personas con la intención que tengan. SALUDOS.
Me impresiona que una mujer acuda a una técnica de inseminación artificial y luego reclame por tener tres hijos en lugar de dos. No tiene pies ni cabeza. Por no hablar de los embriones sobrantes que habrán quedado congelados.
Lo del diagnóstico prenatal será una entelequia mientras no existan prácticamente posibilidades de curar al nonato. La prueba está en la cantidad de niños abortados con esta práctica eugenésica. Saludos.
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