miércoles, 2 de diciembre de 2009

La mujer que ha abortado puede ser “apóstol de la vida”


El Cardenal Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, durante una entrevista radiofónica en la que participaban los oyentes, respondió a la consulta de una mujer que afirmó haber abortado cuatro años atrás y estar arrepentida de ello, animándola a convertirse en apóstol de la vida y ayudar a otras mujeres que pasan por el mismo drama.

El cardenal recordó el caso del Dr. Bernard Nathanson, médico abortista norteamericano, que tocado por la ayuda de Dios y el conocimiento de la ciencia, descubrió la maldad de lo que había hecho y se convirtió en apóstol de la vida en el mundo entero.

13 comentarios:

Carlos dijo...

En toda hispanoamérica es un obispo muy querido y apreciado. Un auténtico pastor. Recuerdos

Teresa dijo...

Qué maravilla poder decirle a alguien que sabes que ha pasado por eso, que se siente culpable como es lógico, que puede convertirse en un apóstol de la vida. Es la esperanza que nos trae la Iglesia, que no busca condenar sino que todos los hombres se salven.

Carlos dijo...

Estupendo artículo como todos los de Juan Manuel de Prada que se está convirtiendo en una referencia para los católicos comprometidos. Saludos

ARCENDO dijo...

El obispo tiene razón, que duda cabe que el testimonio de alguien que ha pasado por ese drama y posteriormente ha encontrado a Dios, tiene un valor incalculable.
Saludos.

Angelo dijo...

Hay tanta gente que está saliendo a contar su experiencia traumática. Se están atreviendo a denunciar la mentira y engaño que hay tras un aborto, donde la mayoría de veces se deja a la mujer tirada y sin apoyo. A mí me gustó el testimonio que María Nájera trae en su libro Mala Tierra. No hay nada para convencer a otros , como contar la propia experiencia. Besos

Sancho dijo...

Son palabras esperanzadoras para este adviento. Como dice Carlos, siempre es una alegría escuchar a los pastores. Un abrazo.

DonJoan dijo...

Gracias por este post: ya me has dado la idea para el próximo campeón de la vida! No sé si viste el anterior campeón, el médico cubano que está en la cárcel. Nathanson se merece ser llamado campeón de la vida. Claro que sí!

mrswells dijo...

Es una llamada a la que yo no renunciaría si fuese esa mujer. Su valentia en llamar al programa de radio ya dice que estaba buscando una respuesta ..Dios le ayude a lelvarla a cabo y la colme de muchas bendiciones para ser apostola de la Vida ahora

Guerrera de la LUZ dijo...

Precioso.

La fuerza que tienen los testimonios de estas personas cuando se arrepienten es inmensa.

Besito!

Ricardo dijo...

Conozco a más de un apóstol de la vida, que después de haber practicado abortos ha cambiado radicalmente de postura al descubrir a Cristo. No siempre es así. A veces, ocurre precisamente lo contrario. Así sucedió con el Dr. Nathanson que se dio cuenta de su gran error y una vez relacionado con grupos provida, llegó a la fe. Sea como sea, todos los caminos llevan a proclamar la verdad.

Nelly dijo...

No hay nada como el propio testimonio para convencer.

Braveheart dijo...

Además de la obligación que existe de reparar un crimen tan grave, el ayudar a otros y salvar otras vidas puede ayudar a la mujer que se encuentra en una situación tan triste.

Salvador Pérez Alayón dijo...

Cuando la venda se nos cae de los ojos nace la luz y nos sorprendemos de lo que hemos sido capaces de hacer. Es entonces cuando vemos con claridad la verdad y la verdad es la vida que debemos respetar tal como hacemos con la nuestra.
Un abrazo.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).