jueves, 31 de diciembre de 2009

«El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz»


Mañana comienza un nuevo año: el año 2010 d. de Cristo, que es como calculamos los años desde hace siglos. Hoy por hoy, cristianos, ateos o creyentes de otras religiones tienen que reconocer que la medida del tiempo que vivimos tiene su epicentro histórico en el Nacimiento del Hijo de Dios. Y es precisamente a Santa María, Madre de Dios, a quien los católicos dedicamos el primer día del año.

Y esta madrugada, cuando comience el nuevo día, con las doce campanadas, todos nos desearemos felicidad y paz. La liturgia de la Iglesia nos trae además, con las palabras de Moisés, la bendición de Dios, y ese es mi deseo para todos en este año: «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor te muestre su rostro y te conceda la paz».

9 comentarios:

Oscar dijo...

¡Feliz 2010! Que sigas siempre adelante en esta lucha por la vida. Un saludo.

Anónimo dijo...

¡Felices Pascuas y año nuevo! Gracias por tu estupendo blog!
Almudena.

Carlos dijo...

Que el nuevo año nos traiga paz en todos los sentidos. Un abrazo Elige.

Embajador en el Infierno dijo...

Que tengas un feliz y virtuoso 2010

Florencia dijo...

Impecable tu entrada. Me encantóoooo!!!!!

Que tengas un muy feliz año 2010, lleno de paz!!!! Que Dios te bendiga, Elige y a toda tu familia!
Un beso

Marta dijo...

Feliz año, eligelavida. Espero que el próximo sea tan fructífero como este. Un beso.

Guerrera de la LUZ dijo...

Gracias querida, qué bonito! Te deseo lo mismo, por supuesto.

Feliz 2010!

Un abrazo muy grande.

Natalia Pastor dijo...

Feliz 2010.
Que en este nuevo año se cumplan todos tus sueños e ilusiones.
Un saludo.

Ricardo dijo...

Lo mismo te deseo Elige. Un abrazo

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).