
Stojan Adasevic fue durante 26 años el ginecólogo abortista más famoso de la Belgrado comunista, y hoy es, probablemente, el más importante líder pro-vida de Serbia.
Adasevic ha reconocido que realizó al menos 48.000 abortos, llegando a practicar 35 en un sólo día. Nunca se planteó dejar su “oficio”, hasta que un día comenzó a tener pesadillas. Según relata el propio protagonista, soñaba con un hermoso campo, lleno de niños y jóvenes que jugaban y reían, pero que huían aterrrados de él. Un hombre vestido con un hábito blanco y negro lo miraba intensamente, en silencio. Una noche preguntó al hombre del hábito por su nombre. «Me llamo Tomás de Aquino», respondió el hombre del sueño. Adasevic, formado en la escuela comunista, nunca había oído hablar del genial santo dominico. «¿Por qué no me preguntas quiénes son estos niños? Son los que mataste con tus abortos», le dijo Tomás. Adasevic despertó, impresionado, y decidió no practicar más abortos. Pero ese mismo día vino a su hospital un primo con su novia, embarazada de cuatro meses, para hacerse su noveno aborto, algo bastante frecuente en los países del bloque soviético. El doctor accedió. En vez de sacar el feto miembro a miembro, decidió machacarlo y sacarlo como una masa. Sin embargo, el corazón del bebé salió aún latiendo.
Adasevic ha reconocido que realizó al menos 48.000 abortos, llegando a practicar 35 en un sólo día. Nunca se planteó dejar su “oficio”, hasta que un día comenzó a tener pesadillas. Según relata el propio protagonista, soñaba con un hermoso campo, lleno de niños y jóvenes que jugaban y reían, pero que huían aterrrados de él. Un hombre vestido con un hábito blanco y negro lo miraba intensamente, en silencio. Una noche preguntó al hombre del hábito por su nombre. «Me llamo Tomás de Aquino», respondió el hombre del sueño. Adasevic, formado en la escuela comunista, nunca había oído hablar del genial santo dominico. «¿Por qué no me preguntas quiénes son estos niños? Son los que mataste con tus abortos», le dijo Tomás. Adasevic despertó, impresionado, y decidió no practicar más abortos. Pero ese mismo día vino a su hospital un primo con su novia, embarazada de cuatro meses, para hacerse su noveno aborto, algo bastante frecuente en los países del bloque soviético. El doctor accedió. En vez de sacar el feto miembro a miembro, decidió machacarlo y sacarlo como una masa. Sin embargo, el corazón del bebé salió aún latiendo.
Os invito a leer su testimonio, que aparece en un documental que Ayuda a la Iglesia Necesitada reparte de forma gratuita desde hoy:
«Corté el vientre, abrí la placenta y el líquido amniótico se derramó. Agarré al niño, forcejeé un poco y, tras extraerle una mano, la puse sobre un paño. El niño tenía tres meses y medio, tal vez cuatro. No tenía una cinta métrica para medirla. Había salpicaduras de yodo en la mesa y las terminaciones nerviosas de la mano entraron en contacto con el yodo. ¿Y qué ocurrió? Miré y dije: “Dios mío, la mano se está moviendo”.
«Corté el vientre, abrí la placenta y el líquido amniótico se derramó. Agarré al niño, forcejeé un poco y, tras extraerle una mano, la puse sobre un paño. El niño tenía tres meses y medio, tal vez cuatro. No tenía una cinta métrica para medirla. Había salpicaduras de yodo en la mesa y las terminaciones nerviosas de la mano entraron en contacto con el yodo. ¿Y qué ocurrió? Miré y dije: “Dios mío, la mano se está moviendo”.
Sin embargo, continué trabajando con mis pinzas y de nuevo cogí algo. Lo sujeté y lo extraje. Me dije a mí mismo: “Que no sea una pierna”. Tras extraerlo, lo miré: una pierna. Quise poner la pierna en otra mesa cuidadosamente, para que no estuviera al lado de la mano. Ya la había dejado, cuando escuché un golpe detrás de mí. Me sobresalté, se me escaparon las pinzas y la pierna cayó junto a la mano. Y vi que tanto la pierna como la mano se movían.
De nuevo introduje las pinzas en el vientre y apreté todo lo que había dentro. Pensé que lo que necesitaba para acabar con aquello era extraer el corazón del niño. Continué apretando y apretando y apretando… Hasta que estuve seguro de que había convertido aquello en una pasta.
Y una vez más forcejeé con las pinzas… Cuando saqué una masa pensando que serían fragmentos de hueso, la llevé hasta el baño y vi un corazón humano latiendo y latiendo. Pensé que me iba a volver loco. El latido era cada vez más y más lento hasta que finalmente se detuvo. Nadie pudo ver lo que yo vi con mis propios ojos. Acababa de asesinar a un ser humano».

16 comentarios:
Qué impresionante. No puedo comprender como está de endurecido el corazón de los médicos y enfermeras cuyo trabajo consiste en matar ¡bebés!
En algún video hemos escuchado decir a las enfermeras que prefieren no mirar. ¡Qué más da no mirar! Saben muy bien lo que hacen pero no tienen conciencia.
Diossss qué fuerte........ qué dolor!!
La Misericordia a veces tiene que actuar así, los hay que no quieren ver y el Señor tiene que abrirles los ojos a la fuerza.
Impresionante Eli. Besos.
Un testimonio impresionante. Lo que no se entiende s que hasta ese día no reaccionara. Pero aquí no vale juzgar. Dios es el que cambia los corazones.
Ha pecado la Humanidad de modo tan grave,
ha hecho tanto daño,
que debemos pedir ha Dios,
tenga piedad y frene su ira sobre nosotros.
Unos por hacer los abortos,otros por callar ante estas matanzas,y otros por ignorarlas.
Me recuerda a otro abortista que se convirtió en pro vida, el Dr. Nathansosn, que reconoce en su libro que, antes de ver ecografías, había recompuesto los cadáveres de muchos bebés descuartizados por él mismo, sin sentirse por ello culpable.
Lo importante es que todos podemos comprender la verdad de las cosas y reaccionar, e incluso dar testimonio para que otros reaccionen. Un saludo Elige.
los caminos de Dios son misteriosos, ese niño debio ser sacrificado para salvar millones.... Dios escribe derecho sobre renglones torcidos...un abrazo
Hola Elige!
Muy impresionante este testimonio, todo lo del sueño en realidad es lo que más me impacta, eso de saber que los bebés que fueron abortados están vivos en el Cielo, y me llama la atención la diferencia de edades... yo pensé que serían todos bebés. No me animo a seguir leyendo lo otro, te digo la verdad, me impresiona demasiado y me quedo muy mal :(
Es un horror
Gracias por este testimonio, un abrazo
Eres una valiente, gracias.
Tremenso testimonio, es algo parecido a lo q2ue le ocurrió al otro gran abortista Leujene, aunque no tan cruento. Gracias a Dios que existen estos milagros.
Estoy dando las gracias a todos los que rezásteis por la operación de mi marido y como últimamente ando muy despistada no estoy segura si ya te las he dado a ti, así que prefiero, en todo caso, duplicarlo. Muchísimas gracias.
Julio se recupera en casa lenta, pero maravillosamente, gracias a dios, a los buenos cirujanos y a las oraciones de los blogueros conocidos. Nos hemos sentido muy apoyados.
Te agradezco mucho tu aportación.
Un beso grande
Me he quedado sin palabras. Después de tantos años practicando abortos, convertirse de la noche a la mañana. Dice que creyó volverse loco. No me extraña.
Si alguien que se ha lucrado asesinando cambia de forma tan radical, aún hay esperanza. Te animo Eligelavida a seguir siempre adelante con este blog. Es una causa que merece la pena. Un saludo.
¡DIOS MIO!.
Me he quedado muda.
Gracias Elige.
Besos
Es impresionante, pero los oídos siguen sordos y la vista ladeada hacia otra parte. No cambiarían ni aunque viniera un niño abortado y se les apareciera. Incluso con esta historia, que parece deberian cambiar, muy pocos se sienten interpelados, y los que lo hacen pronto miran para otro lado.
Supongo que esta historia tiene ya su tiempo, y el testimonio del médico hace su efecto, más los Gobiernos y multinacionales interesadas siguen adelante con sus objetivos. Ocurre lo mismo que con los países del tercer mundo. En "humanizando tu entorno" hay un artículo por Gizatar que pone también los pelos de punta. ¿Y es posible que esto esté pasando ahora?
Un abrazo.
Un terrible testimonio. Hay gente que necesita ver cosas terribles para convencerse. Muchas madres, hasta que no sienten el vacío de haber abortado, no se quieren enterar de que abortar es matar.
Sin palabras…
Me pregunto si alguna vez viviremos algo semejante en esta España rota.
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