viernes, 23 de octubre de 2009

No subestimar el poder de la cultura de la muerte


Mary Ann Glendon es una prestigiosa jurista, profesora de Harvard, ex embajadora de EE.UU. ante la Santa Sede durante la Administración Bush y presidenta de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales.

En el año 1996 recibió el doctorado honoris causa por la Universidad de Notre Dame, la misma que hace unos meses quiso otorgarle la Laetare Medal, un prestigioso galardón al que Mary Ann Glendon renunció, negándose así a avalar la concesión del doctorado honoris causa al presidente Obama, afirmando rotundamente que “una universidad católica no debería dar honores a un político partidario del aborto y de la investigación con células madre embrionarias”.

Ahora Glendon ha recibido el Proudly Pro-Life Award por su labor intelectual en defensa de la vida y ha declarado: “No hay ningún galardón que pueda significar tanto para mí como éste que me entregan mis compañeros de lo que mi amigo Richard John Neuhaus llamó ‘el movimiento de base más grande de nuestro tiempo’”.

Me ha llamado especialmente la atención la advertencia que en su discurso de agradecimiento hace esta experta en el tema de la defensa de la vida acerca de que no debemos subestimar el poder de la cultura de la muerte. Estas son sus palabras:

“Hace treinta años, ¿quién podía imaginar que existiría algo semejante al aborto por decapitación? (el llamado aborto por nacimiento parcial). Cuando me pregunto por qué hay tanta gente que no se da cuenta de que las atrocidades de hoy pueden convertirse en las rutinas de mañana, suelo llegar a una respuesta: en parte, el problema está en no comprender que las decisiones persisten.

Cada vez que decidimos hacer una política sobre el aborto, la eutanasia o la investigación con embriones humanos, estamos cambiando la ecología moral de nuestro país. Podemos estar contribuyendo a la cultura de la vida o a la cultura de la muerte. De nada sirve que los elitistas medios de comunicación, las poderosas fundaciones, o las rentables industrias del sexo y del aborto traten de ocultar la realidad.

Lo que convierte al movimiento pro-vida en ‘el movimiento de base más grande de nuestro tiempo’ es su empeño por seguir adelante aunque no tenga el apoyo de los ricos y poderosos. Este movimiento avanza gracias a la dedicación de tantas mujeres y de tantos hombres –procedentes de todos los ambientes–, que nunca han dejado de testimoniar la verdad.

Nuestra defensa del no nacido es inseparable de la compasión con la que ayudamos a las mujeres, que son con frecuencia las segundas víctimas del aborto.

A diferencia del movimiento que se considera a sí mismo pro-choice, el movimiento pro-vida ha reflexionado mucho sobre la elección. Sabemos que las opciones duran. Sabemos que las decisiones individuales nos transforman en un tipo de persona, y que las decisiones colectivas nos transforman en un tipo de sociedad”.

17 comentarios:

Juanjo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo en que no debemos subestimar el poder de la cultura de la muerte. La gente llega a acostumbrarse a las mayores atrocidades. Si decimos que se puede matar a un enfermo, y añadimos que lo hacemos para que no sufra, la sociedad acaba aceptándolo como algo natural, incluso filantrópico. A veces, dar el primer paso es signo de que lo peor, cuando llegue, también va a ser aceptado.

E. Baregó dijo...

Saludos, Hace tiempo no comentaba por estos "lugares".Pero aquí estamos de nuevo.

Me parece clave la frase que ahora nos coloca y sobre la que gira este post. Creo que aunque parezca mentira, el mal crece en nuestras sociedades como una semilla, que a primer momento es pequeña e insignificante pero poco a poco, si la dejamos crecer se va conviertiéndo en un gran árbol. De Nosotros depende también evitar esto. Es cierto que a veces no tenemos el poder de evitar la promulgación de leyes en contra de la vida, pero lo nuestro es, en la medidad de nuestras capacidades,realizar nuestra parte para que esta lacra del aborto no vaya a ser considerada como normal, en la cual ya nadie diga ni "pío" para decir que es una atrocidad. Gracias a Dios en España hay todavía sensatez, porque lo de la marcha pro-vida es sólo una representación de los que estamos en contra de tal cosa, pues hay muchos más , muchos más.

Saludos desde El Salvador, América Central.

Aquiles dijo...

Me han parecido interesantísimas las palabras de esta experta. Lo cierto es que las atrocidades de hoy pueden convertirse en las rutinas de mañana. Lo hemos comprobado con temas como el matrimonio homosexual. Primero se acepta la pareja de hecho, con los mismos derechos que un matrimonio. Después, se admite el “matrimonio homosexual”, algo que no puede existir según nos dice la ley natural. Posteriormente, cualquier crítica al lobby gay acaba en una denuncia por homofobia. Es impresionante la capacidad que tiene una sociedad para asimilar el absurdo.

Kiara dijo...

Hola Eli:

Buena entrada. Soy una admiradora de Glendon. En España no parece ser muy conocida, pero la sigo por internet.

La fotografía es muy buena. Los americanos todo lo hacen a lo grande. Un abrazo

Oceanida dijo...

Esta mujer me parece sumamente hipócrita. Por que no tuvo la misma reacción cuando la Universidad invitó al Presidente George W. Bush? Se supone que La Iglesia esta en contra igualmente de la pena de muerte. El presidente Bush (como gobernador de Texas), supervisó más ejecuciones que cualquier otro gobernador, y tambien despues cuando fue Presidente, el que mas en la historia estadounidense.

Y no se si alli se sabe que dos tercios de los católicos en EEUU aprueban la gestión de Obama, y según una encuesta del Pew Research Center, el 50 por ciento de los católicos piensan que invitar al Presidente fue un acierto.

Para mi, esta senora al igual que los politicos, no es nada creible y si muy interesada.

Pero vamos, que es mi opinion y respeto las demas.

Un saludo.

Sancho dijo...

Cada vez que tomamos una decisión política sobre el aborto contribuimos a la cultura de la vida o a la cultura de la muerte. Algunos pro vida no quieren enterarse de esto y piensan que defender la vida es una cosa, y votar, otra. Pero no es así. Votar a un partido abortista como el PSOE o el PP es contribuir a la cultura de la muerte.

Luis y Mª Jesús dijo...

Cuando Isabel quedó embarazada me sorprendió que me lo dijera tan rápido, casi antes de que el ecógrafo detectara el latido, me di cuenta al poco tiempo de que era tremenda la presión del padre de Elena, de los compañeros de universidad, de alguna amiga para abortar. Me di cuenta entonces del poder de la cultura de la muerte, es mucho mayor de lo que nos imaginamos.
Gracias por traer este texto.
Un abrazo

ARCENDO dijo...

Ante ese indudable poder, hemos de imponer NUESTRA CULTURA DE LA VIDA, y eso supone una dura lucha, porque efectivamente, la otra, está muy difundida y causa muchos contagios. Vacunemos a todos con nuestro entusiasmo y pidamos ayuda constante a María, que tuvo en su seno a la VIDA sobre toda VIDA.
SALUDOS.

ulpiano dijo...

En España hemos subestimado ese poder cada vez que se han aprobado nuevas medidas contra la vida: la píldora abortiva, la selección de embriones, la píldora postcoital, y hemos permanecido en silencio. Es hora de formar parte de ese movimiento que Mary Ann Glendon llama “el movimiento de base más grande de nuestro tiempo”. Un saludo.

eligelavida dijo...

Mª Jesús: gracias como siempre por tu testimonio personal. Las opciones duran, dice Glendon, y tú más que nadie lo has podido experimentar. Un abrazo.

Guerrera de la LUZ dijo...

No podemos descansar. Ellos no descansan ni un momento.

Que ninguna mujer se viese sola o presionada para arrancarse a su hijo, es mi único deseo.

Un beso cielo, gracias siempre por tu trabajo, el más grande que podemos realizar: llevar al mundo el entusiasmo por defender la vida en todo momento.


María Jesús gracias también por compartir el testimonio de tu hija.

ProLifeAlways dijo...

My name is Edwin. Next Saturday, October 31, at 11:30 A.M. we are going to the White House to be a prophetic witness for life.

President Obama and Speaker Pelosi are pushing their radical pro-abortion agenda even though national polls show that 71% of Americans oppose taxpayer funded abortions!

Christians are publicly willing to lay down their lives to embrace the heart of Christ, His cross and His desire to end abortion.

We will not be silent. We will stand for justice and we will end abortion. Thank You .

ProLifeAlways dijo...

Please join:

http://www.prolifeunity.com/index.php/iam71percent

Florencia dijo...

Totalmente de acuerdo con el título de tu entrada! No debemos subestimar como se extiende la cultura de la muerte, en todas partes todos estamos expuestos a esto, nuestros jóvenes son los más vulnerables. Tenemos que seguir luchando y aportando lo que podamos para formar las conciencias a favor de la vida. La cultura de la muerte relativiza todo, y hace que nos acostumbremos al mal, para que el mal no parezca mal, y así se vive como ciego, sin ver el error.

Terly dijo...

Querida amiga:
Si te apetece, tienes un premio en mi blog, si quieres, puedes pasar a recogerlo cuando quieras.
Un beso

Angel dijo...

He vuelto. Hoy dia del Rosario bloguero he montado un video donde tu blog está presente. Espero te guste.
SIETE EN FAMILIA

Yuria dijo...

yo diría que es una anticultura. Es la intención de un ateísmo práctico donde el hombre se convierte en dios, en un dios gusano.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).