viernes, 28 de agosto de 2009

Cómo ser joven y no morir en el intento


Según un documento publicado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), los jóvenes españoles «tienen una alta percepción» del riesgo que suponen las drogas pero optan por consumirlas por los «beneficios sociales» que esperan obtener de ellas: la desinhibición, la euforia, el aguante, la relajación y, sobre todo, el no sentirse «raros».

Al parecer, para la mayoría de nuestra juventud es válido el axioma de que «para ser joven hay que consumir drogas». Tan sólo un 29% de los jóvenes se oponen claramente a su consumo.

Si los jóvenes no son idiotas, y yo creo que no lo son, saben que las drogas van asociadas al crimen, a la transmisión de enfermedades infecciosas, a la pérdida de trabajo, al descenso de niveles académicos, a daños cerebrales y a todo tipo de violencia y desórdenes familiares y sociales. Entonces, ¿por qué consumen?

Vivimos en una sociedad que fomenta el hedonismo e incita a los jóvenes a buscar el placer inmediato; la formación en valores brilla por su ausencia; el estudio y el trabajo requieren esfuerzo y hemos educado a una generación que tiembla ante esta palabra, que llora si no tiene la Wii, que no es feliz si no puede comprarse el i Phone de última generación, que no sabe divertirse si no se emborracha; tenemos una juventud que consume para superar el aburrimiento; chicos y chicas que, carentes de personalidad, se sienten agobiados si son diferentes y no saben decir NO al botellón.

En resumen, hemos creado una sociedad enferma, carente de valores, donde existe una gran tolerancia social hacia el consumo y una oferta de estupefacientes fáciles de adquirir.

Naturalmente que existe otra juventud que no se asusta ante la responsabilidad, que quiere prepararse para el futuro y a la que no le da miedo nadar contra corriente. Pero admitámoslo, son los menos.

En el centro de Madrid hay una discoteca de moda que abre sus puertas muy temprano por la tarde, para que los adolescentes entren “en teoría” a bailar. Al lado, hay un comedor de indigentes. Delante de la discoteca se forman grandes colas todas las tardes. Dentro del comedor, un pequeño grupo de voluntarios sirve las comidas a los sin techo. El día que la cola de jóvenes se forme ante ésta última puerta, sabremos que nuestra sociedad ha comenzado a reaccionar.

6 comentarios:

Marina dijo...

La triste realidad y la maratonica labor que tenemos los padres de familia, si bien es cierto que las masas mueven pero lo que esta bien sembrado, bien arraigado no cambia su curso.. Saludos

Ricardo dijo...

Como profesor, veo por experiencia que los valores se transmiten básicamente en la familia, y, cuando están sólidamente arraigados, son difíciles de perder. Por otro lado, hay que darle mucha importancia a las amistades de nuestros hijos. No siempre están lo suficientemente maduros como para salir con gente que predica y vive valores opuestos, y la influencia social es muy fuerte. Mi consejo es este: no dejes que tu hijo salga con cualquiera. Busca que viva en un ambiente donde se respeten los valores que tú le has inculcado, hasta que alcance la madurez suficiente como para convivir con todos, sabiendo decir no.

ANITA dijo...

Hace años no había casi información sobre las drogas y sus consecuencias no se hacía tanta propaganda televisiva ni se hablaba lo suficiente de ello. El caso que ese tiempo la mayoría de personas enganchadas morían y se perdían sin remedio. De pandillas de ciudades que todos conocíamos los típicos jonkis ya no queda nadie y eso es una gran pena.
Ahora la gente joven está muy bien informada, el error esta claro, se piensan que esta información les sirve para controlar.
La famosa frase "yo controlo" es el primer signo de dependencia.
Empiezan con lo porros y terminar probando otras sustancias para sentir otras sensaciones. Que piensan son placenteras equivocadamente y les llevan a caer sin remedio.
He hablado con muchos jóvenes y siempre les hago la misma pregunta,¿porque consumes? La respuesta siempre es la misma, para flipar. Me dan ganas de darles un tortazo. No reconocen que consumen demasiado, y te dicen que solo son los fines de semana como si eso justificara algo. Cuando les dices que también es una forma de dependencia de fin de semana se ríen. Muchos lo prueban por que no digan son lelos y no vuelven, pero lo prueban. Unos caen otros no. Esta clara que la droga es una lacra que da muchos beneficios y difícil de erradicar.
La pena cada vez mas pequeños prueban su consumo.
No se es mas machote o mujer que te vean tus amigos de lado a lado, pero no escuchan.
De todas maneras hay mucha gente joven que sabe divertirse solo con sus amigos su música y sus cosas. No podemos medir a la juventud por unos pocos. También hay padres que niegan la evidencia y eso no ayuda.
Hay que educar a padres también para saber detectar a tiempo un comportamiento sospechoso, es mejor una buena reprimenda a tiempo que llorar toda la vida. Porque a veces cuando se dan cuenta y quieren salir, ya quedan graves secuelas y eso me da mucha pena. Nunca es tarde si la dicha es buena, pero esta dicha de dejar la droga siempre marca de alguna manera. Es una equivación por parte de algunos menos jóvenes decir que un porro de vez en cuando no es malo.
Yo los paseaba por sitios por hospitales para que vean los efectos. Si un porro es mas fácil de dejar,pero también lleva sustancias que se pegan a los órganos que tardan un mes o mas en despegarse y salir del cuerpo. Imaginar que efectos de estas sustancias de años pegados en el cerebro o en órganos. Hasta a un chico lo puede dejar estéril. Baja la concentración, perdida de memoria, y perdida de coordinación por nombrar las menos graves.
Estoy harta de repetirlo pero no me cansaré nunca. Tengo un hijo y siempre le ha hablado sin tapujos del tema claro. El mismo ha buscado información del tema y hasta ahora puedo estar contenta sobre este tema. Hay que cuidarlos todos los días y estar pendientes de ellos, de cualquier tontería están en edad difícil, y a veces llegar cansado del trabajo escucharlos, ya habrá tiempo de descansar, su salud es lo primero.
Bueno con esto dejo ya de escribir, perdona el testamento que te dejo, pero este tema me sensibiliza mucho.
Un saludo

Raquel YG-I dijo...

Sí, ojalá fuese así pero, lo veo difícil...mientras exista esta tolerancia, este hacer la vista gorda y leyes como la Ley del Menor, me parece que los adolescentes no podrán apreciar los valores humanos sin dejarse llevar por el materialismo, ni podrán forjar su personalidad para saber decir NO. De todos modos, ellos no tienen culpa alguna. Creo que la mayoría de los padres han cojido la mala costumbre de delegar en los colegios toda la formación y educación de sus hijos y, así nos va. Habría que replantearse la educación de los padres, de verdad!. Yo, gracias a los míos y a mi esfuerzo, soy afortunada con mi hijo, ahora adolescente y, además de cumplir con sus obligaciones, es un chico lleno de amor y solidaridad, todo un orgullo para mí. Un abrazo!

Florencia dijo...

Muchísima tristeza y amargura me provoca este tema justo ahora que en Argentina acaban de aprobar la ley de imputabilidad para la tenencia de drogas para consumo personal. Como siempre y una vez más, los gobernantes con su discurso progre tratando de engatuzar a la gente. Y en el medio nuestros jóvenes, víctimas de esta sociedad enferma.
Nosotros seguimos remando contra corriente!!
Muchos saludos

Guerrera de la LUZ dijo...

Qué tristeza, al final lo han conseguido. Esta es la prueba de hacia dónde avanza una sociedad sin Dios.

Es repulsivo.

Un beso cielo, ya de vuelta de vacaciones.

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