domingo, 12 de julio de 2009

Rescatar a los niños uno por uno


Hace unos días comentaba, para escándalo de algunos, que muchas mujeres son inducidas o coaccionadas a abortar. Hoy os traigo esta entrada publicada en el blog de D. Enrique Monasterio el pasado 25 de Junio.

Dije que no volvería a escribir sobre el aborto, pero, en mi blog vecino —supermicrovídeos, de Alfonso Sanz—, alguien puso un comentario en dos partes, que no me resisto a copiar sin glosas ni posdatas:

Primera parte

Esta mañana he estado hablando con una persona que me ha llamado asustada. Le han dicho los médicos que, por su edad, tiene un riesgo mayor de que el niño que está esperando tenga síndrome de Down. Me dice que en el hospital la han coaccionado para hacerse la amniocentesis. Ella ha dicho que, antes de firmar nada, quería enterarse bien (porque allí no le han explicado nada; sólo que como está de 15 semanas tiene que hacérsela pronto, antes de las 20 para poder abortar legalmente). Es una persona sencilla, sin cultura, a la que han asustado porque tiene 40 años. Yo soy médico de familia en ejercicio. Hemos hablado más de una hora. Le he explicado que la amniocentesis es una prueba diagnóstica con riesgo alto de provocar daño al niño, y que para qué se la va a hacer, si no piensa matar a su hijo aunque esté enfermo. Me ha preguntado cómo es el niño con 20 semanas y se lo he contado. Me ha preguntado cómo hacen el aborto y también se lo he contado.

Se lo está pensando...

Segunda parte

Esta mañana he visto seis llamadas perdidas de la persona a la que coaccionaban para hacerse la amniocentesis. La llamo y me dice llorando que está en el hospital porque tenía nueva cita con el gine y que le han echado la bronca por no ir a la cita de la amnio y que quieren que firme otra cosa para hacerle otra prueba que no entiende que es.

Le digo que me espere que voy. Llego al hospital y la encuentro escondida. Me dice que es porque cuando salen a llamar y le ven le vuelven a regañar y le instan para que firme. Veo que lo que tiene que firmar es que se le ha aconsejado hacerse la amniocentesis y que no se la hace porque ella no quiere y también que le van a hacer una ecografía especial para ver malformaciones posibles pero que no es tan precisa como la amniocentesis y que si luego el niño tiene algo que no se ha visto que no proteste. ALUCINANTE!

Me identifico como médico y me explayo... les digo que no explican las pruebas, que no explican el consentimiento informado, que les coaccionan a firmar algo que no entienden, que no se hace la amniocentesis porque no quiere arriesgarse a hacer daño al bebé, que además no va a matar al niño salga lo que salga por tanto no tiene razón de ser hacérsela y que la ecografía se la hace pero la amniocentesis no.

A mí no se atreven a decirme nada pero la tumban en la camilla y le vuelve a decir CUATRO veces que por qué no se la hace, (yo oyendo todo porque solo nos separaba una cortinilla) y le preguntan "¿pero es que no interrumpirías el embarazo si el niño tuviese síndrome de Down?" y mi amiga: PUES NO! "Ah! bueno entonces es verdad que no tiene sentido que te la hagas, ya no te insisto mas pero que sepas que aunque la ecografía ha salido RIGUROSAMENTE NORMAL, por tu edad tienes mas posibilidades..."

A mí, ni me miran, ni me tratan como a un "colega de profesión", PENOSO!!!! Ellos mismos se descalifican... humilla el que puede no el que quiere...

A la salida me dice mi amiga que con tanta insistencia y sin entender nada si no llego a estar yo le convencen.

Está visto que tenemos que ir rescatando a los niños uno por uno. ¡PUES LO HAREMOS!

4 comentarios:

Juanjo dijo...

Y eso ocurre en un hospital Español?. Parece la descripción de uno de Corea del Norte con el Dr. Mengele blandiendo el bisturí.

Con 40 años se pueden tener hijos perfectamente. Si nacen subnormales es una cabronada, pero si nacen normales y del psoe, es todavía peor. Entre progresistas y subnormales me quedo con estos últimos.

Guerrera de la LUZ dijo...

Estos comentarios son los que le subí a Panta el otro día para que los leyera. Verdaderamente es espeluznante que te presionen hasta ese punto para que te hagas una amniocencésis cuando estás diciendo QUE NO VAS A ABORTAR venga el niño como venga.

A mí no me lo harían, del primer miradón que les hecho ya les ha quedado clarito.

¿A partir de qué edad te ofrecen la prueba esa? ¿alguien lo sabe?

Besos.

Salvador Pérez Alayón dijo...

El problema es sencillo pero al mismo tiempo complejo. Complejo porque el hombre con su libertad mal entendida lo estropea todo. Y digo libertad mal entendida porque todo nace de querer liberarse de lo que cree le estorba para vivir sin problemas, libre de todo mal. Otro problema, porque habría que clarificar que es el mal.
Así las cosas, tenemos dos caminos: a) buscar la verdad del concepto libertad; b) discernir y clarificar en que consiste hacer el mal.
Yo diría que libertad es no hacer lo que quiero, sino lo que debo, y en este caso se trata de respetar la vida del que está dentro de mí, en este caso de la madre. Eso es lo que haría un ser eminentemente libre. El otro, el que trata de quitarse a esa persona de su vientre, busca, no liberarse, aunque aparentemente ella crea que sí, sólo responde a su egoísmo de renuncia a amar, a darse, a querer al otro tal y como cree quererse así mismo. ¿Por qué digo esto?, porque en caso de invertirse los papeles, ella le gustaría y quisiera que fuese así, que la salvaran y respetara. Por lo tanto, no actua libremente, sino esclava de sus apegos, temores y egoísmo. Ser libre es pues, buscar el bien del otro. De esta forma el problema quedaría resuelto.
En el otro lado, el mal consiste en ponerme yo siempre por encima del otro y querer para mí todo lo que me apetece y satisface mi egoísmo. En este caso, el otro siempre recogerá lo que a mí me sobra, lo peor y lo que yo desecho. Y estará sometido a mis caprichos e intereses, incluso pagando con su vida.
Eso, a mi juicio, son los criterios del mundo, y lo que causa que se esté debatiendo estos temas. Sólo el hecho de cambiar la mirada en la dirección del buen sentido, dejaría resuelto el problema. Al final la máxima es ya muy conocida: no quieras para ti lo que no quieres para otro.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Juanjo.-

Escribes:

"Si nacen subnormales es una cabronada, pero si nacen normales y del psoe, es todavía peor..."

Según tú...¿cómo hay que nacer para que el hecho no resulte ser "una cabronada" o algo peor?

Sobre tus preferencias entre subnormales y progresistas no opinaré; pero me parece una comparación, cuanto menos, desafortunada.

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