domingo, 26 de julio de 2009

¡Proclamad y testimoniad el Evangelio de la Vida!


El Papa Juan Pablo II fue el Papa de mi adolescencia y juventud. Corrí detrás del papamóvil en su visita a España en 1982. Me emocioné con sus palabras y seguí en un mapa sus viajes. Ese mismo año visitó incansable Argentina, Portugal, Gran Bretaña, Nigeria y otros muchos países. Durante muchos años los jóvenes le escuchamos mensajes expresamente dirigidos a nosotros. El tiempo ha pasado, ¿hemos olvidado sus palabras?

Para todos los que alguna vez viajasteis siguiendo sus huellas, para los que gritasteis “¡esta es la juventud del Papa!”, para los que os comprometisteis escuchando su voz, y también para los jóvenes de hoy os traigo uno de sus mensajes con motivo de la X Jornada mundial de la juventud, en el Ángelus del Domingo de Ramos de 1995.

Queridos jóvenes, ¡proclamad y testimoniad el evangelio de la vida!

Vosotros sentís vibrar la vida con gran fuerza en todo vuestro ser. Pero no basta sentirla. Hay que comprender cada vez más profundamente en su plena verdad, este bien inestimable, para poder apreciarlo, gustarlo y amarlo.

Ésta es la aportación que la Iglesia, pueblo de la vida y para la vida, ha querido ofrecer a la humanidad con la encíclica Evangelium vitae. Quien la lee íntegramente y con ánimo sereno, la considerará como lo que es: una invitación a reconocer la vida como don que hay que acoger con gratitud, vivir según la ley del amor de Dios y dar responsablemente al servicio de los hermanos.

Ciertamente, en ella hay exigencias severas: algunas tan firmes como necesarias, que traducen para nuestro tiempo el mandamiento divino no matarás, inscrito desde siempre en el corazón de todo hombre. Pero ese «no» está en función de un gran «sí» a la vida. Un sí que confío de modo especial a vosotros, queridos jóvenes: sed portavoces de este sí, sed apóstoles de este sí. Como los jóvenes que acogieron con júbilo a Cristo en Jerusalén, también vosotros abrid vuestro corazón al Redentor: sed su pueblo, el pueblo de la vida y para la vida. Con vuestro entusiasmo dinámico, construid un dique contra la cultura de la muerte, y haced avanzar la cultura de la vida.

5 comentarios:

FOTELIAS dijo...

Se me pone la carne de gallina y a punto de salir unas lagrimillas ... que no son de tristeza sino más bien de gozo; pues tuvimos en vida a un "Santo" que estaba siempre con los jovenes.
Que crecido con un Padre, amigo,,, en definitiva con un Papa "grande" y "ejemplar". Tenemos que seguir la tarea de proclamar la VERDAD que es Cristo mismo, ¿o, preferimos seguir siendo unos Pilatos que no vemos y sentimos la Verdad que habita en nosotros?.
Proclamemosla a los cuatro puntos cardinales.
Que Dios te bendiga.
FOTELIAS

Sancho dijo...

Para mi también fue el Papa de mi juventud, y creo que sus palabras todavía resuenan en nuestros oídos. Mucha gente ha aprendido de sus catequesis sobre el matrimonio y la familia e intenta ser consecuente con sus valores, aunque hay que reconocer que la sociedad nos impulsa machaconamente en otra dirección. Enhorabuena por tu blog que sigo desde hace tiempo. Un saludo

Guerrera de la LUZ dijo...

Qué bonito. Yo también corrí detrás del papamovil de Juan Pablo II en Cuatro Vientos, la última vez que vino a España. Jamás olvidaré ese día, fué algo sublime.

A mí también se me saltan las lágrimas.

Besos.

Angel dijo...

Lo ví por primera vez en España. Luego marché a Roma y durante los tres años que viví allí tuve la oportunidad de verlo y saludarlo en 6 ocasiones.(En mi blog en las fotos de Juan Pablo que he puesto en la columna de la derecha puedes ver la primera . Se metió de lleno en mi corazón. Una vez que te miraba, quedabas atrapado. Hay testimonios de jóvenes que se convirtieron al contemplar la mirada de Juan Pablo II. Hay que encomendarse a él.

Ljudmila dijo...

Precioso texto y que envidia a todos por haber corrido detras de el en España! Gracias.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).