viernes, 24 de julio de 2009

Enfermera católica obligada a participar en un aborto


"En lo profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándolo siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal... Porque el hombre tiene una ley inscrita por Dios en su corazón, en cuya obediencia está la dignidad humana y según la cual será juzgado" (Gaudium et spes).

ACI Digital informa que la organización Alliance Defense Fund (ADF) ha presentado una demanda contra el hospital Mount Sinai de Nueva York, por obligar con amenazas legales a una enfermera católica a participar en un aborto, contra sus propias convicciones morales.

La enfermera Catherina Cenzon-DeCarlo recibió la orden de asistir el aborto de una mujer de 22 semanas de embarazo. El hospital sabía que la enfermera no participaba en aborto por objeción de conciencia desde que la contrató en el año 2004.

Cenzon-DeCarlo recordó a sus supervisores que no podía participar del procedimiento, pero le dijeron que si no lo hacía sería acusada de "insubordinación y abandono del paciente" que podría resultar en una acción disciplinaria y la posible pérdida de su trabajo y su licencia de enfermera.

7 comentarios:

FOTELIAS dijo...

Querida amiga qué quieres que te diga al respecto, es una acción despreciable por parte de los doctores de la muerte el amenazar con el falta disciplinaria o despido el negarse a "matar" a un "inocente".
Mañana a las 20:00 en la Clínica Dator "MATADERO HUMANO", una hora de oración por todos ELLOS.
En referencia a una entrada mencionastes algo de los del "rosario" en referencia a las veladas de todos los meses todos los días 25 de cada més.
El lunes subiré las fotos de esta velada ante la Dator.
Muchas bendiciones y prosigamos con esta noble lucha.
fotelias.

Salvador Pérez Alayón dijo...

Eso viene a demostrar que no están ni tienen la verdad. Se descubre que sólo persiguen su ideología, sus intereses y les importa poco lo de los demás.
Ellos tampoco escapan a su conciencia y, quieran o no, tendrán el remordimiento de no haber hecho lo correcto, el bien, lo verdadero.
También, queda demostrado que se desesperan y obligan, extorsionan, imponen sus criterios y no respetan la libertad del otro. Personas así no infunden confianza, ni respeto; personas así se desautorizan ellas mismas; personas así esconden falsedad y mentira; personas así se desacreditan y engañan. Por lo tanto, sólo le pueden seguir lo que piensan como ellos y no respetan la vida ni la conciencia de los demás.
Un abrazo.

Juanjo dijo...

Hace poco decía nuestro ministro de justicia que la libertad de conciencia no puede ser una excusa permanente para desobedecer la ley. Con ello mata la libertad individual y nos condena a ser unos autómatas al servicio del Estado. Pueden prohibirnos fumar, no podemos comprar ciertos medicamentos sin receta, pueden multarnos por correr demasiado (todas medidas de protección y seguridad general), pero ¡obligar a alguien a practicar un aborto! Es una prueba de la tiranía de los regímenes democráticos, donde resulta que la opresión se ejerce igual que en cualquier régimen totalitario.

José Gil Llorca dijo...

Me parece lamentable que se atente así contra el derecho a la objeción de conciencia. De todos modos, aún comprendiendo a la enfermera en cuestión, hubiera preferido que la noticia fuera: "Procesada una enfermera católica por negarse a participar en un aborto".

En realidad, nadie puede obligar a otra persona a participar en un aborto, aunque eso exija una actitud heroica por parte de quien se niega.

Un cordial y afectuoso saludo.

JOSÉ GIL LLORCA

Guerrera de la LUZ dijo...

Comparto la opinión del padre José, nadie puede obligarte a hacer semejante cosa, podría haberse rebelado contra esa orden, no?¿ y luego ir a juicio.

Besos.

Vicente dijo...

Hace algunos años, cuando el servicio militar era obligatorio, había muchos que miraban con simpatía a quienes se negaban a "empuñar un fusil" e incluso, la admiración aumentaba para aquellos que, no sólo habían hecho objeción de conciencia, sino que también se negaban a cumplir el servicio social sustitutorio.
Ahora, muchos de esos admiradores se rasgan las vestiduras cuando alguien se niega a participar en una acción inicua permitida por una ley inicua. Dicen que una cosa es la moral, que es un asunto privado que cada cual tiene que guardarse para sí mismo, y otra el cumplimiento de la ley que obligan incluso a quienes tienen reparos morales. Antes se admiraba a quienes incumplían la ley con respecto al ejército. Ahora, se vilipendia a quienes incumplen la ley que permite el aborto. Y creo que son los mismos. Lo que pasa es que oponerse al ejército vendía mucho, pero si alguien se opone a la ley que permite a las madres matar al fruto de sus entrañas, entonces dicen que anteponen sus convicciones religiosas particulares al interés de la colectividad.

Marta dijo...

Creo que la enfermera podía haberse negado, perdiendo su trabajo, eso sí. No sabemos hasta que punto depende de él su supervivencia, si tiene familia que mantener, etc. Lo que sí es cierto s que hoy a los cristianos se nos pide ser mártires de la fe, tanto como en otros tiempos, aún cuando no tengamos que dar la vida, pero sí arriesgar o perder otras cosas de mucho valor para nosotros.

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