sábado, 20 de junio de 2009

¡Desmitifiquemos a los "contertulios"!

Vivimos tiempos en los que hay probablemente un exceso de información. Al menos, un exceso de aquella información que desde quien ostenta el poder se nos quiere dar. Esto hace que en ocasiones nos sintamos confusos ante lo que creíamos que eran nuestros valores.

En los medios de comunicación, los profesionales no sólo informan, también opinan. Se convierten muchas veces en representantes de partidos políticos que ya no necesitan que uno de los suyos de la cara como portavoz. Para eso ya tienen a este o aquel periodista que nos transmite el mensaje tal y como ellos quieren que nos llegue.

Esta manipulación ciudadana a través de los medios es peligrosa, y cuando concierne a temas morales, se convierte en algo muy grave. Pensemos en la constante manipulación del lenguaje que realizan políticos y periodistas. Un argumento a favor del aborto es, por ejemplo, que la mujer es “libre” para disponer de su cuerpo. Si alguien se opone a esta premisa, automáticamente es tachado de fascista por ir contra la libertad; el aborto es una “interrupción del embarazo”. Nadie lo llama el final forzado de un embarazo, la muerte del embrión, la eliminación del feto o la aniquilación de un niño. Es sólo interrumpir un proceso. Y si al interrumpir el proceso vemos que éste tiene brazos y piernas, pues decimos que no son restos humanos y tan tranquilos; si la eutanasia se legaliza y te opones a ella es porque no eres “progresista”; nuestros niños oyen en el colegio que no existen verdades absolutas, que todo es relativo; si te quejas de un cartel publicitario que para anunciar un perfume, un lápiz, un coche o un supermercado saca a una mujer desnuda, te dicen que no eres tolerante. Resulta que la libertad de expresión es sólo para aquellos que formulan lo que la mayoría acepta y legaliza.

En definitiva, por activa y por pasiva nos tratan de inculcar unos antivalores a base de atacarnos desde los medios. La solución para no dejarse agredir es procurarse una buena formación y deliberar acerca de los temas que afectan a la ética y a la moral desde la rectitud de conciencia. Más reflexión y menos “información barata”. Prescindamos de tanto “contertulio” que hay “informando” y opinando en los medios y reflexionemos con serenidad acerca de aquellos valores que para nosotros son irrenunciables.

Publicado en http://www.eligelavida.net/

8 comentarios:

lolat dijo...

Es para quitarse el sombrero ante ti.
Solo tengo que decirte que ya había leído "Los obispos llaman a desobedecer la ley del aborto" por lo que con tu bloc de hoy, viene como anillo al dedo.Efectivamente los contertulios (conozco a muchos) que siempre están pensando en el mal menor sin mirar hacia dentro de sí mismos y no querer ver los principios que recibieron de sus padres y por supuestos de los de la Iglesia ,del evangelio TODO ......
Tambíen quieren presumir y presumen lo que supone un embarazo y un aborto cientificamente....pero al final se pasan el día
protestando diciendo " ¡que barbaridad como estamos...." !
Por eso eres GRANDE con tu maravilloso BLOC,nos haces un poquito grandes a los demás y te lo agradecemos tantísimo.
Te mando un beso y te digo que rezo mucho por ti y por todos los tuyos.

Guerrera de la LUZ dijo...

Bueno yo jamás veo la tele, es algo que me aburre soberanamente. Pero sí recuerdo esos programas. Son patéticos.

Es importantísimo enseñar a nuestros hijos a pensar y a reflexionar, que nuestra Madre nos ayude a llevarlo a cabo.

Un beso cielo.

Anónimo dijo...

Creo que la inquietud de las personas por saber la verdad (o su verdad) les mueve a buscar la información. Nunca ha habido tanta facilidad para cudir a distintas fuentes. Uno mismo no se puede engañar (conscientemente); iría encontra de la paz, el equilibrio, la felicidad (tal como yo la entiendo).
El hecho de que muchas personas que se han formado dentro de la doctrina católica ya no estén en lo que, para vosotros, sería el buen camino...creo que se debe, precisamente, a esa inquietud, a ese deseo de autenticidad.

Juanjo dijo...

Lo malo no es que haya gente comentando, lo peor es que hablan sentando cátedra. Dan opiniones como si fueran informaciones y eso confunde. Un saludo

Marta dijo...

Si al menos cambiaran de vez en cuando… Pero llevamos años con los mismos periodistas diciéndonos lo que tenemos que pensar, o a quien tenemos que votar. Ahora los partidos ya no necesitan portavoces. ¿Para qué?

Angelina de Maria dijo...

LOS CONTERTULIOS HOY ESTAN MUY DE MODA,ES DECIR EN LA CRESTA DE LA OLA...
JAMAS HECHAN UNA MIRADITA HACIA ADENTRO,PERO AMIGUITA LENGUA LES SOBRA Y PALABRAS TAMBIEN.
GRACIAS A DIOS POR TU TRABAJO,GRACIAS POR DESZASNARME..
JIIJIIII!!!!
TE ABRAZA ANGELINA DE MARIA.

J.Lasso dijo...

Y no te creas que están "bien informados", tienen unas cuantas ideas, a veces hilvanadas de mala manera por aquello de la rapidez de los acontecimientos, y las sueltan, aunque objetivamente no sean ni siquiera correctas. Luego están los televidentes, que se lo tragan todo, y tan contentos todos.
Un abrazo. Soy Victoria Luque. Escribo desde el blog de mi hijo.

Luis y Mª Jesús dijo...

La manipulación de los medios es repugnante. Los programas para adolescentes son una catequesis continua y las tertulias una forma de adoctrinar.
En una tertulia hace poco una señora expuso sus argumentos a favor del aborto, al contestar el defensor de la vida comenzó enseñando una fotografía -ecografía- de un feto perfectamente formado en el vientre de su madre; la defensora del aborto dijo que esos argumentos no, se levantó y se marchó, quedé impresionada.
Muchas gracias por poner de manifiesto estas verdades tan claramente.
Un abrazo

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).