
El PSOE, con su interés por ampliar la ley del aborto, ha abierto un debate social que era necesario. Llevábamos ya demasiados años de silencio, permitiendo que más de cien mil seres humanos fueran envenenados, triturados y destrozados cada año en el vientre de sus madres.
Como católica entiendo que la obligación de “no matar” es algo que atañe a todas las personas, con independencia de cuales sean sus creencias religiosas, porque la ley natural está inscrita en el corazón de todo ser humano que sabe que sin ese respeto por la vida del otro, la sociedad degenera en muerte.
Impresiona pensar que el más débil, el más frágil y el más pequeño de los seres humanos pueda ser víctima de un crimen cometido por su propia madre, muchas veces apoyada o impulsada por su padre, y con la connivencia de la ley, de los gobernantes, de los poderes públicos, de las estructuras sanitarias, y la complicidad del resto de la sociedad que mira en silencio.
¿Por qué habiendo tantos católicos en España, el aborto es una práctica habitual que no parece que la gran mayoría tenga intención de frenar? ¿Cómo se entiende que los católicos españoles voten y den por tanto el poder a partidos políticos que apoyan el aborto y promocionan la cultura de la muerte?
La vida es un tesoro incomparable y nadie tiene poder para eliminar a quien Dios ama y llama a la vida. ¿Por qué no aprovechamos los católicos ahora que se ha reabierto el debate en torno al aborto, para decir un clarísimo Sí a la Vida y un rotundo No a la muerte?
Desgraciadamente, muchos cristianos se sienten con la prerrogativa de poder decidir sobre la vida y la muerte “en determinados casos” en los que perciben al niño como un intruso, un agresor o una amenaza. ¿Es eso cristiano? ¿No es cierto acaso que toda vida humana merece ser protegida y defendida desde su concepción, aunque sea pobre, débil, enferma o tenga malas expectativas de vida? Matar una vida antes de su nacimiento, porque está marcada por la enfermedad o la marginación es un acto malévolo, que demuestra un desprecio hacia la virtud de la caridad.
La hipocresía de quien, declarándose católico, vota o apoya a un partido que defiende el aborto, sea en tres supuestos, sea en cinco, en uno o en medio, produce un daño letal a la sociedad.
El aborto es un crimen. El aborto con píldora, también es un crimen. Apoyar a quien promociona o defiende el crimen es, cuanto menos, un acto perverso.
Como católica entiendo que la obligación de “no matar” es algo que atañe a todas las personas, con independencia de cuales sean sus creencias religiosas, porque la ley natural está inscrita en el corazón de todo ser humano que sabe que sin ese respeto por la vida del otro, la sociedad degenera en muerte.
Impresiona pensar que el más débil, el más frágil y el más pequeño de los seres humanos pueda ser víctima de un crimen cometido por su propia madre, muchas veces apoyada o impulsada por su padre, y con la connivencia de la ley, de los gobernantes, de los poderes públicos, de las estructuras sanitarias, y la complicidad del resto de la sociedad que mira en silencio.
¿Por qué habiendo tantos católicos en España, el aborto es una práctica habitual que no parece que la gran mayoría tenga intención de frenar? ¿Cómo se entiende que los católicos españoles voten y den por tanto el poder a partidos políticos que apoyan el aborto y promocionan la cultura de la muerte?
La vida es un tesoro incomparable y nadie tiene poder para eliminar a quien Dios ama y llama a la vida. ¿Por qué no aprovechamos los católicos ahora que se ha reabierto el debate en torno al aborto, para decir un clarísimo Sí a la Vida y un rotundo No a la muerte?
Desgraciadamente, muchos cristianos se sienten con la prerrogativa de poder decidir sobre la vida y la muerte “en determinados casos” en los que perciben al niño como un intruso, un agresor o una amenaza. ¿Es eso cristiano? ¿No es cierto acaso que toda vida humana merece ser protegida y defendida desde su concepción, aunque sea pobre, débil, enferma o tenga malas expectativas de vida? Matar una vida antes de su nacimiento, porque está marcada por la enfermedad o la marginación es un acto malévolo, que demuestra un desprecio hacia la virtud de la caridad.
La hipocresía de quien, declarándose católico, vota o apoya a un partido que defiende el aborto, sea en tres supuestos, sea en cinco, en uno o en medio, produce un daño letal a la sociedad.
El aborto es un crimen. El aborto con píldora, también es un crimen. Apoyar a quien promociona o defiende el crimen es, cuanto menos, un acto perverso.
No seamos débiles. No basta repudiar la ampliación de la ley del aborto que quiere el gobierno. Aprovechemos la ocasión para decir rotundamente NO al aborto. Exijamos al gobierno y a la oposición que respeten la vida.

9 comentarios:
Totalmente de acuerdo. Tanto el PSOE como el PP han sido nefastos en lo que se refiere a la extensión de la cultura de la muerte. Y ambos, pero sobre todo el PP, reciben votos del electorado católico. Es hora de exigir que unos y otros respeten la vida. Y para eso no basta manifestarse o hacer artículos en los periódicos. Hay que votar, o dejar de votar. Esa es nuestra forma de exigir.
Tienes razón que se ha abierto un debate social y hay que aprovecharlo. No se puede decir que se defiende la vida cuando se aceptan determinados supuestos. Unos son tan abortistas como los otros. Lo único que siento es haberles votado tantas veces.
Un votante del PP desencantado
EXTRAORDINARIO POST ELI.
Precisamente esta tarde estaba pensando en el "Omnia in bonum", TODO ES PARA BIEN. Y en lo felices que debemos estar porque se haya reabierto este debate. Es una alegría enorme que podamos de una vez por todas unir nuestras voces para GRITAR, GRITAR, GRITAR HASTA QUE SE NOS OIGA EN LOS CONFINES DEL UNIVERSO.
¡¡¡QUE SE RESPETE LA VIDA Y QUE SE AYUDE A LA MUJER!!!Un beso, gracias por todo lo que haces. No te canses nunca, estamos juntas y somos muchos: el Cielo entero está con nosotros. Dios Padre Creador es nuestro !!!
Dios Padre Creador es nuestro MOTOR.
(que se me ha disparado el cursor y no había acabado la frase).
Otro beso.
Bárbaro artículo, dignísima revindicación... y gracias como siempre por llamar a filas a nuestras conciencia
A mi entender el problema es la gran falta de formación y el manido; el voto útil.
No se merecen, ninguno de los dos, el voto de los católicos.
Un beso,
La muerte de 300 seres humanos al día es un hecho tan grave que no se entiende el silencio de los que no son partidarios del aborto, pero sí de votar a quienes mantienen esa lacra “legalizada” o “despenalizada”. Aún podemos cambiar la situación. Ahora parece que hay un clamor social contra el aborto. Que no quede todo en manifestaciones y gritos. Que todo esto nos lleve a una solución práctica. Podemos lograrlo presionando a los partidos con nuestro voto.
La oposición calladita para no hacerse señalar, vaya estrategia indigna porque el que calla otorga.
los hay que por un plato de lentejas apoyan el asesinato
Publicar un comentario en la entrada