
“Nacido un hijo, no era dueño el padre de criarle, sino que tomándole en los brazos, le llevaba a un sitio llamado Lesca, donde sentados los más ancianos de la tribu, reconocían el niño, y si era bien formado y robusto, disponían que se le criase repartiéndole una de las nueve mil suertes; mas si le hallaban degenerado y monstruoso, mandaban llevarle las que se llamaban apotetas o expositorios, lugar profundo junto al Taigeto; como que a un parto no dispuesto desde luego para tener un cuerpo bien formado y sano, por sí y por la ciudad le valía más esto que el vivir. Por tanto, las mujeres no lavaban con agua a los niños, sino con vino, haciendo como experiencia de su complexión, porque se tiene por cierto que los cuerpos epilépticos y enfermizos no prevalecen contra el vino, que los amortigua, y que los sanos se comprimen con él, y fortalecen sus miembros”.
Se trata de un pasaje de “La vida de Licurgo”, de Plutarco. En esta obra, su autor explica como el pueblo espartano practicaba la eugenesia, permitiendo vivir sólo a aquellos que después fueran a ser útiles a la sociedad. Los niños que no pudieran ser buenos guerreros y las niñas que no parecían lo bastante robustas como para engendrar hijos fuertes, eran directamente eliminados.
Plutarco, que vivió entre el año entre 46 y el 120 d.C. nos dejó un texto completamente actual. Sus palabras se refieren a Esparta, pero podrían referirse a la China comunista, a Holanda, a la Alemania Nazi, a los Estados Unidos del siglo XIX o a la España actual. Aquí todavía no se admite la eutanasia de los nacidos con algún tipo de discapacidad, pero se trabaja con ahínco para que el pueblo acepte esta mentalidad. Nuestra sociedad es la más utilitarista de toda nuestra historia. La vida vale en función de lo que materialmente pueda aportar.
Como reflexión, sólo decir que Esparta se extinguió sin legar a la Humanidad nada que merezca la pena recordar. Ningún artista, político, jurista, filósofo, humanista, matemático, arquitecto, músico o escultor. Este pueblo de gentes “perfectas”, robustas y bien formadas, que desechaban a los “defectuosos” y buscaban procrear sólo a los útiles, no logró que su civilización perviviera.
Se trata de un pasaje de “La vida de Licurgo”, de Plutarco. En esta obra, su autor explica como el pueblo espartano practicaba la eugenesia, permitiendo vivir sólo a aquellos que después fueran a ser útiles a la sociedad. Los niños que no pudieran ser buenos guerreros y las niñas que no parecían lo bastante robustas como para engendrar hijos fuertes, eran directamente eliminados.
Plutarco, que vivió entre el año entre 46 y el 120 d.C. nos dejó un texto completamente actual. Sus palabras se refieren a Esparta, pero podrían referirse a la China comunista, a Holanda, a la Alemania Nazi, a los Estados Unidos del siglo XIX o a la España actual. Aquí todavía no se admite la eutanasia de los nacidos con algún tipo de discapacidad, pero se trabaja con ahínco para que el pueblo acepte esta mentalidad. Nuestra sociedad es la más utilitarista de toda nuestra historia. La vida vale en función de lo que materialmente pueda aportar.
Como reflexión, sólo decir que Esparta se extinguió sin legar a la Humanidad nada que merezca la pena recordar. Ningún artista, político, jurista, filósofo, humanista, matemático, arquitecto, músico o escultor. Este pueblo de gentes “perfectas”, robustas y bien formadas, que desechaban a los “defectuosos” y buscaban procrear sólo a los útiles, no logró que su civilización perviviera.

10 comentarios:
La eugenesia no fue un invento nazi, todos los pueblos que la han practicado se han hundido o están degenerando. En algunos países, como EEUU, se intenta llevar la eugenesia a las zonas más pobres. Es su manera de acabar con la pobreza, los emigrantes y lo que consideran razas inferiores. Lo increíble es que el primer presidente negro de la historia apruebe esto. En otro tiempo, los negros eran los más perseguidos, y entre ellos se promocionaba el aborto, la esterilización y otros medios eugenéticos.
Algo así nos está pasando en España. No se respeta al ser humano, y esta falta de respeto nos está llevando al caos.
Impresiona leer el texto de Plutarco y la historia de este pueblo.
Tremendo post, bien documentado y mejor argumentado. Los clásicos siempre nos muestran que nada es nuevo, ni las aberraciones más perversas. Saludos.
Una gran entrada. Eso es a lo que conduce el desprecio por la dignidad de todo ser humano.
GRACIAS ELIGE LA VIDA POR DESAZNARME,HOY EMBELLECISTE MI VIDA MEDIOCRE CON NUEVOS CONOCIMIENTOS...
TE QUIERO FUENTE DE SABIDURIA,
EXITOS!!!!!!!!!!!!!!!!1
ANGELINA DE MARIA.
Está claro que la mejora de la raza no fue un invento nazi. Lo que sorprende es que el ser humano parece cada vez más solidario, se lucha contra la pena de muerte, por la protección de la naturaleza, y sin embargo, la vida del no nacido pende de un hilo. Un saludo,
Alex
Creo que con la reflexión final lo dices todo: un pueblo de personas “perfectas”, que desechaban a los “defectuosos” y buscaban procrear sólo a los útiles, no logró que su civilización perviviera. Ramón
¡Cuánta razón llevas! ¡Como si fuese un conciudadano!
¡Gracias y mucho ánimo!
Estupendísimo e impactante post¡¡
Muchas gracias por escribir, estás haciendo una labor extraordinaria.
Que Dios te lo pague con el ciento por uno cielo.
Publicar un comentario en la entrada