viernes, 6 de marzo de 2009

La clave es creer en el hombre

Los padres de Samuel Mann son unos auténticos testigos del Evangelio de la Vida. Cuando a las veinte semanas de embarazo los médicos detectaron que su hijo padecía enanismo tanatofórico les sugirieron solucionar el “problema” con un aborto o practicarle la eutanasia, no prestándole asistencia médica si el niño nacía vivo. Sin embargo, los Mann protegieron la vida de su hijo y han luchado desde entonces por él con todos los medios a su alcance. Este es su testimonio:

9 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

Creer en el hombre y en la vida,como concepto sagrado a proteger.
Los matarifes de nuevo cuño que van con al etiqueta de progresistas,abogan por el aniquilamiento.
Detrás de la reforma de aborto,vendrá la eutanasia.
Están inmersos en la cultura de la muerte.
(Te enlazo).

Marta dijo...

Me encanta el vídeo, es un gran ejemplo de respeto a la dignidad de todo ser humano.

Carlos dijo...

Hola, ayer decías que todo hijo es deseado. Está claro que para estos padres es así, a pesar de la dificultades. Un abrazo

Juanjo dijo...

Llevo varios días siguiendo tu blog. Enhorabuena por la gran labor que haces. La defensa de la vida en este momento es algo prioritario, en España y en todo el mundo. Un saludo

Carmen dijo...

Es increíble que alguien que se llama a sí mismo “médico” proponga no prestar asistencia médica a un recién nacido enfermo, si nace vivo. Es tratar al ser humano como si fuéramos animales.

Sus@ana dijo...

Estos padres tienen todo mi respeto y admiración, pero es evidente que no todo el mundo está preparado para hacerse cargo de un niño en estas circunstancias. Por supuesto, no estoy de acuerdo con lo que dice el vídeo de dejar morir al niño si nace vivo, eso es una barbaridad. Pero si una madre no se ve capaz de afrontar el problema y no quiere que su hijo sufra, no se la puede juzgar por optar por interrumpir el embarazo.

eligelavida dijo...

Natalia: Detrás de la reforma del aborto, vendrá la de la eutanasia. Y mucho me temo que será así gobierne quien gobierne, porque en nuestro país no se acepta más norma moral que la que decida la mayoría. Gracias por el comentario y el enlace.

Marta: Gracias por pasar nuevamente por aquí. El vídeo impresiona porque es una historia real, y como ésta, hay muchas familias que luchan por sacar adelante a sus hijos con muy poco apoyo de la administración, y prácticamente ningún apoyo social.

Carlos: Así es, este es un gran ejemplo de cómo la vida humana puede ser “deseada” aún en circunstancias extremas.

Juanjo: Bienvenido a este blog. Yo también creo que se trata de un tema prioritario. El Papa insiste continuamente en que la defensa de la vida es un principio NO NEGOCIABLE.

Carmen: Hola de nuevo. Afortunadamente, la gran mayoría de los médicos son conscientes de su responsabilidad en estos tiempos en que el valor de la vida humana es tan bajo. Debemos apoyarles para que puedan ejercer la objeción de conciencia en temas como el aborto y la eutanasia.

Sus@ana: No existe diferencia en dejar morir al niño después de su nacimiento o matarlo en el vientre de su madre. En ambos casos se trata de un asesinato. Tiene derecho a vivir, a recibir asistencia médica, a ayudas y prestaciones sociales y, por supuesto, al amor de sus padres. Todo ello independientemente de lo “útil” que pueda ser a la sociedad en un futuro.

Terly dijo...

Precioso testimonio de personas que han apostado por la vida y nada más que por la vida y que la misma vida les está recompensando.
Un abrazo.

Ljudmila dijo...

Maravilloso testimonio y ejemplo. Muchas gracias.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).