martes, 3 de marzo de 2009

El superviviente


El superviviente es un hijo deseado. Como corresponde a su generación, sus padres se lo pensaron mucho antes de decidirse por la paternidad. Lo principal, claro está, era vivir sus vidas, realizarse profesionalmente, viajar.

Primero fueron las Visas oro, después el BMW, el adosado en la sierra, los fines de semana en París y Londres y los veranos en Cancún. Durante este tiempo ocurren un par de “accidentes” en los que ella sospecha un posible embarazo que hace sonar todas las alarmas. Un hijo no buscado es una desgracia, un obstáculo para la realización de sus padres, algo que interfiere en una vida personal y laboral minuciosamente planificada. Pero, por suerte, ella es una mujer moderna; sabe adonde acudir para que le den la píldora que todo lo soluciona.

El stress de una vida tan ajetreada trae sus crisis, y por el camino del matrimonio pasan dos o tres invitados/as que ocupan el tiempo de los cónyuges durante las “separaciones a prueba”. Poco a poco, las cosas vuelven a su cauce dejando cicatrices, por lo que, para “sentirse” más unidos, deciden que por fin ha llegado el momento de ser padres. Y así, satisfechos de su madurez, programarán el donde y el cuando teniendo en cuenta todos los posibles avatares profesionales y vacacionales.

La pareja se ha decidido a tener un hijo, pero ahora resulta que la madre es ya bastante mayor y, probablemente, precisará de cuidados especiales durante la gestación. La realización de pruebas de diagnóstico prenatal será lo normal en este caso, porque ambos querrán estar seguros de que su hijo no va a ser un niño “defectuoso”. Ante la menor sospecha, no dudarán en recurrir al aborto.

Después de tantos años de evitar un embarazo y a la edad que tienen, es posible que David (porque han decidido que será varón), se retrase un poco, y ellos no pueden esperar. Ya es tarde y hay prisa porque se pasa el arroz. Si es necesario, recurrirán a la reproducción asistida. Pensándolo bien, ésta es una gran idea. Lo han planeado todo demasiado como para arriesgarse a un final imprevisto, y quieren poner todos los medios para que David sea un niño sano. Fabricarán varios embriones en un laboratorio y sólo seleccionarán a un par de ellos; a los mejores.

Han pasado unos meses y todo ha salido bien. David se parece a cualquier otro bebé, pero sus padres saben que es una criatura particularmente valiosa. No es un niño cualquiera, ellos dicen que es un hijo “fruto del amor”. Esperan cuanto menos que sea guapo, inteligente, sano, dócil, buen estudiante y deportista.

Sus padres serán posesivos, absorbentes, controladores. Padres helicóptero, todo el día encima de su hijo.

Y David irá creciendo y querrá ser rebelde, y sabrá que vive porque otros como él murieron, porque fue planificado minuciosamente, porque fue “seleccionado” para vivir como podía haber sido rechazado; Sabrá que hay hermanos suyos en un congelador y que otros han sido carne de experimentos; Algún día oirá hablar de todos aquellos que se quedaron en el camino… Y sentirá rencor; Y tendrá la vida difícil de quien se sabe un “superviviente”.

13 comentarios:

Marta dijo...

Que gran relato, y que bien expresa el drama de muchas familias actuales. Felicidades!

Carmen dijo...

Me gustó mucho la entrada de ayer sobre la eugenesia, pero creo que esta la supera. Cualquier día, las nuevas generaciones nos pedirán cuentas de lo que hemos hecho.

Rosa dijo...

Gracias por tus visitas en mi blog. Sigo sin poder responder desde ahí. Muy bueno este artículo. Yo fui madre a los 25 años. Nosotros pensamos lo contrario. Tenemos los hijos, y luego cuando sean mayores podremos disfrutar todos juntos. Lástima que ahora la vida se nos ha visto truncada. Estoy a favor de tener los hijos jóvener.

SANDRA dijo...

Hoy ya no es raro encontrar niños así. De lo que no estoy tan seguro es de su rencor. Al contrario, han nacido y vivido con esa enseñanza egoísta y el día de mañana la repetirán Esto hay que frenarlo ahora, aunque sinceramente no lo veo posible.

Perdonad el pesimismo.

Desire dijo...

Es muy triste, pero es la realidad, quien nos da el derecho a querer comportarnos como Dios y poder elegir entre quien vive y quien no y sobre todo hasta elegir cuando seremos o no padres, teniendo como opción el aborto. Hace dias vi un programa al respecto y me quede pensando largamente en los embriones que no fueron elegidos y fueron desechados.
Cuanta miseria humana Dios mio!

Angelina de Maria dijo...

ELIGE LA VIDA,SIN PALABRAS...
LOS HIJOS LOS ENVIA DIOS...
PARA QUE UN NIÑO SEA SANO,SOLO SE NECESITA BENDECIRLO DESDE QUE TE ENTERAS QUE ESTA ENTU VIENTRE,PRUEBEN Y VERAN...
TENGO UNA HIJA DE 16 AÑOS PRECIOSA Y ES UN ENCANTO DE PERSONA...
TE ABRAZO CON EL CORAZON.
ANGELINA DE MARIA

ulpiano dijo...

Es como deshojar una margarita: ahora lo quiero, ahora no lo quiero… Si no se ha planeado, es un hijo no deseado. Si es deseado, los padres son capaces de todo, incluso de eliminar a su propia descendencia, con tal de tener el hijo con el que sueñan. Y a pesar de la aberración que supone todo esto, el resto de la sociedad se limita a respetarlo y a decir que cada cual actúe en conciencia.

Anónimo dijo...

Las técnicas de reproducción aistida son habituales en todo el mundo. No digo que me gusten, pero es lo que hay, y está universalmente aceptado. No aceptarlas es más que nada una cuestión religiosa. M.C.

Altea dijo...

¡Uf, qué fuerte! Yo lo que más veo es miedo a la complicación. Es decir, los hijos "complican" la vida: alguien tiene que pedir reducción de jornada, quién va a buscar hoy al niño al cole que yo no puedo yú tampoco, no es lo mejor para el negocio que llevamos, otra vez con lloros por la noche, revisiones al pediatra, etc. Todo eso y mucho más echan a la gente atrás.

Ivan dijo...

Como dice el relato si es un hijo no deseado no dudaran en abortar.
La seleccion embrionaria creo que es ilegal aunque no lo se seguro, de todas formas eso es egoismo, los padres quieren a un hijo "perfecto" pero cuando crezca y no sea como ellos han querido se hecharan las manos a la cabeza diciendo "que hemos hecho mal" y ellos ya hicieron algo mal antes de que el naciera.

José Miguel dijo...

Nuestros antepasados (padres, abuelos, bisabuelos,…) no planificaban matemáticamente el nacimiento de sus hijos. Como fruto del amor entre los esposos venían los hijos al mundo. Y eran felices.
Las relaciones maritales tienen la doble finalidad de expresión de amor y engendrar hijos. La sociedad actual ha caído en varios errores, el primero es pensar que la ciencia lo explica todo, y que todo lo que la tecnología nos ofrece es lícito moralmente. Como consecuencia en las últimas décadas, con la proliferación de métodos anticonceptivos, se ha disociado en las relaciones sexuales la expresión de amor del fin reproductivo. Posteriormente, se fomentan estas relaciones exclusivamente como fuente de placer eliminando la componente del amor. Curiosamente se ha conseguido más infelicidad, y romper con más frecuencia los matrimonios

Salvador Pérez Alayón dijo...

La realidad está bien retratada. Los hijos son mercaderia y productos que se adquieren cuando apetecen y se desechan cuando no interesan. Nos eregimos en dueños y señores de la naturaleza y del amor fecundo, porque cuando queremos hacemos fecundar el amor, amor mal entendido porque el concepto es mucho más profundo, y cuando nos parece cortamos esa fecundación. Algo así como si plantaramos una semilla y cuando está a punto de empezar a fecundar y dar fruto, las cortasemos.
Es la mordedura de la manzana de nuevo; el mal no está en comer la manzana, sino en comerla cuando yo quiero y como quiero.
Y aprovecho para reiterar una vez más que uniendo nuestros votos en un solo grupo podemos cambiar esta ideología asesina que no va a retroceder sino por las fuerzas de las urnas.
Felicitacines por tu planteamiento y un fuerte abrazo.

ulpiano dijo...

No conocía este caso, pero efectivamente, con esta sentencia se reconoce que hay un derecho a no existir, y se puede culpabilizar a alguien de una existencia considerada “no útil”. Da miedo pensarlo.

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