miércoles, 25 de febrero de 2009

La "cara bonita" de la Cultura de la muerte


La “Cultura de la muerte” es un término acuñado por Juan Pablo II que hace referencia a esa mentalidad hedonista que fomenta la destrucción de la vida humana más débil e indefensa por razones egoístas y utilitaristas. No se trata sólo de que una persona ataque o destruya a otra, sino que conlleva lo que el Papa llama “una estructura de pecado”. La sociedad facilita los medios para que esto suceda. Lo que la ley natural nos dice y la conciencia siempre ha considerado un mal, ahora se legaliza y se acepta como algo habitual e incluso, en algunos casos, obligado.

¿Por qué la sociedad no se rebela ante temas tan atroces como la eutanasia activa, aplicada tantas veces contra el deseo del enfermo, o el aborto, responsable de la muerte violenta de millones de inocentes? ¿Quién manipula las mentes y las conciencias para que nos ceguemos ante lo que es evidentemente una atrocidad? Que el hombre sea capaz de causar muerte y violencia no es una novedad. Lo sorprendente es cómo la sociedad justifica esta violencia manipulando el lenguaje y presentando hipócritamente la “cara bonita” de la cultura de la muerte.

Tomemos como ejemplo la selección embrionaria preimplantacional. Ésta consiste en “fabricar” embriones en un laboratorio, examinarlos y seleccionar a los sanos para la vida o para el congelador y a los defectuosos para la muerte. Cualquiera con dos dedos de frente sabe que es una aberración del comportamiento humano que un científico fabrique a otros seres humanos en una pipeta y, cuando aún están en su estado embrionario, destruya a los “no perfectos” (¡como si hubiera alguien perfecto!), o a los no deseados (a veces la pareja de turno desea un varoncito o una niña), y escoja, cual si fuera un pequeño dios, a los sanos para ser implantados en el útero de una mujer a la que llamaremos madre, o quizá no, pues tal vez se trate sólo de un útero de alquiler. Eso si los pequeños embriones tienen suerte y no van a parar a un congelador. Y todo ello en aras de la ciencia, para poder decir que una pareja con muchas posibilidades de tener un hijo con una determinada enfermedad hereditaria, va a tener sólo hijos sanos. Y es que la ciencia adelanta que es una barbaridad. Ya ven, el científico no cura al niño, no sana al progenitor enfermo, pero es capaz de mirar por un microscopio y decir cual si deshojara una margarita: “éste sí, éste no, éste sí, éste no”.

Ahora imaginen a un político al que preguntan si está de acuerdo con la selección embrionaria preimplantacional, y responde 'políticamente correcto': “Por supuesto, ¿cómo no voy a estar de acuerdo con que la gente se cure?" ¿Lo ven? ¡Al final resulta que nace un niño y lo hemos curado! Pues esta hipocresía es la "cara bonita" de la Cultura de la muerte.

Artículo de la http://www.eligelavida.net/

8 comentarios:

Angelina de Maria dijo...

FELIZ INICIO DE CUARESMA!
QUE JESUS TE VISITE EN ESTAS PASCUAS DEFENSORA DE LA VIDA!
LLEVEMOS EN EL CORAZON SIEMPRE LAS HERMOSAS PALABRAS DE PAPA JUAN PABLO II...

ABRAZOS DE PAZ !!!!
ANGELINA DE MARIA.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

... Me acabas de recordar la ley que se está preparando...
Un besote

Ricardo dijo...

Como dices, no se trata sólo de que una persona mate o cause un mal a otra, sino que conlleva lo que el Papa llama “una estructura de pecado”, es decir, una sociedad que colabora en ello, que apoya o defiende el aborto, la eutanasia, la eliminación de la persona.

Es curioso que ahora que renegamos de la esclavitud, la tortura, la pena de muerte, y otros tantos males, aceptamos sin embargo la destrucción de los más débiles, que tendrían que ser los más protegidos. Personalmente no entiendo como el PP por ejemplo, que se declara defensor de la vida, financia clínicas abortistas. La defensa de la vida no admite medias tintas.

fotelias@hotmail.com dijo...

Desde "Por la VIDA y nada más que por la VIDA", que decirte amigo y hermano en la FE.
Tienes toda la razón.NO SE PUEDE JUSTIFICAR LO INJUSTIFICABLE, BAJO NINGÚN CONCEPTO, AQUÍ EN ESPAÑA Y EN NINGUNA PARTE DEL MUNDO...¡¡FUERA A LA CULTURA DE LA MUERTE!!!, ¡¡SI A LA CULTURA DE LA VIDA!!!.
Te he puesto como enlace en mi última entrada para que accedan a este post.
Recibe un fuerte abrazo en XTO y en Sta. Maª VIRGEN.
FOTELIAS

Anónimo dijo...

Acabo de descubrir tu blog de casualidad, buscando datos para un trabajo sobre la reproducción asistida. Creo que el tema de la selección embrionaria preimplantacional pasa desapercibido. Ahora por ejemplo que se habla tanto del aborto y la ley de plazos, nadie menciona la gran cantidad de embriones humanos que hay congelados esperando su suerte. Es una inmoralidad que “políticamente” está bien vista y nadie cuestiona. Enhorabuena por el blog.
Isa

José Miguel dijo...

Pienso que incluso en el caso que la ciencia, por medio de la manipulación y destrucción de embriones, fuera capaz de curar enfermedades seguiría siendo moralmente un acto ilícito. La dignidad del ser humano arranca desde la concepción y debe ser fruto de un acto de amor, lo contrario es jugar a ser “diosecillo”.

Carlos dijo...

Hoy en día que tanto se rechaza el racismo, no tiene sentido afirmar que hay seres humanos superiores e inferiores. La eugenesia es racismo en estado puro.

ulpiano dijo...

Todo este progresismo de separar totalmente la procreación de la sexualidad es la realización del sueño de los iniciadores de la ideología eugenésica. Poder elegir a los seres humanos en laboratorio para asegurarse de que son perfectos. Parece mentira cuanta gente ignorante apoya sus planes recurriendo a la contracepción, la reproducción asistida y todo lo que separa sexualidad humana de procreación.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).